TELDEACTUALIDAD
Telde.- Las fiestas religiosas en honor del Santo Cristo de Telde, en una edición que por la Covid-19 no ha contado con las ceremonias de Bajada y Subida ni la tradicional procesión por las calles del núcleo histórico de San Juan, llegan este martes a su fin con la celebración de varias eucaristías.
La Basílica de Telde oficiará tres mesas. Dos por la mañana, a las 8.30 y 11.30 horas, y una solemne en conmemoración de la Subida del Santo Cristo, con reflexión espiritual, a partir de las 19.00 horas.
El Santo Cristo de Telde entre su pueblo desde el corazón
por Jesús Ruiz Mesa
Llegadas las fechas de este septiembre aún veraniego, en las que la tradición, el fervor y devoción por la sagrada imagen del Santísimo Cristo de Telde, se hace patente y la multitud congregada cumple en su cita anual ante la solemne y emotiva bajada y regreso a su hornacina del altar mayor de la Basílica de San Juan Bautista de Telde de ese Cristo hombre, del Cristo que llegó de los mares, del Cristo arribado del otro lado de las orillas atlánticas de factura indígena del Michoacán mejicano, del Crucificado ante el que depositan a sus pies sus plegarias, devociones, gracias, promesas, del madero ante el que, la caricia, el acercamiento y el beso de la fe se pronuncia en peregrinaje de todos los lugares, del Cristo humano que gusta permanecer entre las gentes y extender su mirada generosa, humilde y plena de paz sobre su pueblo, del Cristo que desde su altura y cariñosamente descendido por el grupo de hombres que cada año cumple con la tradición, misas concelebradas, eucaristías, santos rosarios, novenas y procesión.
En suma, este 2020 aunque por las circunstancias de la crisis pandémica del Covid 19, no se ha podido celebrar la tan ansiada visión de la bajada y subida del Cristo, acto religioso que programado como uno de los acontecimientos más notables que desde esta parroquia teldense de San Juan Bautista se celebra dentro de la tradición religiosa que ha acompañado al pueblo durante décadas, precisamente se cumplía para pedir por las crisis naturales, humanas y enfermedades, rogativas que en otro tiempo marcaron la necesidad de mirar a lo alto y encomendarse al Altísimo por el acercamiento de nuestro Santo Cristo.
Hoy, ante esta situación crítica de brotes, contagios, temores, normativas de seguridad sanitaria, ante el aforo permitido, mascarillas y distancias, lo haremos ante el presbiterio, desde la lejanía o cercanía de nuestros lugares y moradas, con nuestras miradas y corazones puestos en el preciosismo de su cabeza inclinada, de paciente, resignada, misericordiosa y serena mirada, que bajo su corona de espinas, sobre todo el madero y sus clavos que soportan esa entrega por la Humanidad, depositaremos las más íntimas oraciones por que nos ayude, nos eche una mano, esa que en su bajada, subida y estancia entre nosotros hacemos lo imposible por tocar, nos asista en este trance en el que muchos se han quedado en el camino, por sus memorias, otros con el confinamiento u hospitalizados, por su recuperación, que continúe dando fuerzas, conocimiento y excelente profesionalidad de vocación individual a todos los sanitarios que a lo largo de estos meses han demostrado una fuerza de voluntad y humanidad como Él mismo proclamó, la entrega a los demás, a todas las instituciones, fuerzas de seguridad del Estado, Cruz Roja, Protección Civil, UME, policías locales, redes comerciales, voluntarios y otras colaboraciones.
la esperanza puesta en que ilumine a los científicos en los caminos de la ciencia e investigaciones, para lograr la tan esperada solución de una vacuna que nos proteja de esta dramática situación sanitaria global, o ayude a disminuir las consecuencias y presión a que los centros hospitalarios están sometidos. Llegar a resoluciones con el grave problema de la migración que desde las cercanas costas del África subsahariana y de otros lugares, nos llegan a nuestras islas, seres humanos que, venidos con un lastre de necesidades, hambrunas, enfermedades, miserias y desgracias, se les ayude con las debidas precauciones y la suficiente generosidad de quienes huyen de un mundo de desesperación.
Ante el Santo Cristo de Telde, símbolo cristiano, de fe, esperanza y caridad, símbolo de la nueva Vida, le necesitamos como Él mismo nos anunció, para seguir los caminos que nos conducen por este complejo mundo de conflictos, crisis y pandemias como las que estamos viviendo. Que el Santísimo Cristo de Telde, hoy más que nunca, nos bendiga desde lo alto de su Santuario de la Basílica Menor de San Juan Bautista de Telde. Gracias
Al Santo Cristo de Telde
Cristo del Altar Mayor
Manos indígenas moldearon tu cuerpo
cimbreado en caña, encarnado en materia
de pulpa, mazorca de millo y madera.
Tu cabeza inclinada con voluntad resignada,
Santísimo Cristo de Telde, en tu Altar Mayor,
mira este pueblo, que en tu presencia,
suplica tu perdón e indulgencia.
Cristo de las Aguas
Llegado del otro lado del océano infinito,
por corrientes atlánticas, en largo viaje
a esta costa isleña, perdido, arribaste peregrino,
tu puerto en esta isla fijaste, misterioso destino.
Te pedimos el agua de lluvia que del cielo cae,
bendice a estas gentes que con fe te imploran, y
en las calles ante tu presencia te lloran.
Cristo de la Misericordia
Invocan tu aliento, Hijo del Altísimo,
la misericordia divina que tu faz emana,
la preciosa ofrenda de tu sangre al Padre,
en estos valles se oyen los lamentos,
afligidos por el mal, el dolor y la pena,
de los que de ti esperan clemencia
ante tanto sufrimiento.
Cristo de la Consolación
Ayúdanos a seguir el camino,
danos el valor para levantarnos,
y en la soledad, la aflicción y
desesperación, sé nuestra consolación.
Mira tus hijos, cansados, errantes
por este valle de lágrimas, te claman
consuelo como penitentes.
Amparo del Navegante
Tú que andaste las aguas del mar,
refúgianos al abrigo de tempestades,
guíanos en nuestro periplo marino,
líbranos de las crueles galernas,
sé la luz lejana del faro,
que nos avisa del rumbo seguro
y siempre arribar bajo tu amparo.
Consuelo del Agricultor
Extiende tu huella sobre estos campos
y al paso de tus heridos pies,
elevamos nuestras miradas al cielo,
imploramos tu gracia y derrames los dones
del agua, el aire, el sol, fecunda
esta tierra, que espera sedienta
el milagro de tu divina complacencia.
Santísimo Cristo de Telde
Venerado por tus hijos,
tu cuerpo en la Cruz inmolado,
protege a tu pueblo, a tus islas,
y a los que con devoción llegamos
desde otras latitudes,
a tus pies postrados,
suplicando derrames la paz
que nos anunciaste,
sobre este mundo difícil,
sobre este mundo en conflicto,
sobre la humanidad, tus hijos
que en Ti confiamos.
¡Viva el Cristo de Telde!
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.





























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