TELDEACTUALIDAD
Telde.- Al final siempre son los mismos los que salen peores parados de las crisis. Los más vulnerables viven expuestos ante cualquier contingencia y más si es una pandemia mundial el enemigo. Jinámar, con 35 casos activos, es el barrio más afectado por el virus de Telde, que a su vez es la segunda ciudad con más positivos de Canarias.
Y siendo este uno de los núcleos con mayor pobreza e índice de exclusión social, muchos de sus habitantes no tienen manera de protegerse ante posibles contagios.
Teniendo en cuenta todos estos desalentadores datos, es más que comprensible el miedo de un grupo de 11 mujeres que se han unido para reclamar unos servicios mínimos. La vicisitudes de la vida le han llevado a tener que okupar viviendas públicas de Visocan con sus familias. Era eso o la calle. Pero el precio de esa ilegalidad a la que se han visto obligadas para sobrevivir es muy elevado. No cuentan con agua corriente en sus casas y tienen que exponerse y poner en peligro a sus vecinos y familiares para poder conseguir ese bien fundamental, según publica este domingo Canarias7, una situación que ya denunció TELDEACTUALIDAD meses atrás.
Durante el estado de alarma, y como medida excepcional, el Ayuntamiento les brindó ayuda activando los contadores, pero justo 10 días después de que terminase el confinamiento volvieron a dejarles sin suministro. Desesperadas, se han unido bajo el amparo de la plataforma Por la dignidad Avanza con Esperanza con la fe de que unidas su grito de auxilio llegue más lejos.
Además, denuncian un error grosero por parte del Consistorio que no están dispuestas a dejarlo pasar. «Durante la cuarentena el Ayuntamiento nos hizo firmar un papel en el que aclaraba que durante el estado de alarma ellos se hacían cargo del agua a través de Servicios Sociales, pero las facturas vinieron a nuestro nombre y nosotras las pagamos, lo que significaba que Aguas de Telde ponían el contador a nuestro nombre cuando es algo que no pueden hacer ya que somos okupas», explica Jasmina Talavera, una de las afectadas.
La Administración Local quiso enmendar rápidamente su error a través de una carta en la trataban de asumir los cargos, pero las familias han decidido no firmar. «No queremos el dinero, queremos el agua. Si hay un suministro municipal para regar un jardín, debe haberlo también para nosotros. Al menos hasta que haya una vacuna», resuelve Talavera, madre de dos menores «asmáticos y alérgicos» que vive con miedo de contagiarse ella y contagiar a su familia por tener que estar continuamente desplazándose para encontrar agua. Y como Jasmina, otras 10 mujeres –una embarazada de mellizos–, y todas con sus propias desgracias a las que ahora se le suma tener que ingeniárselas para sobrevivir a la pandemia sin agua en el barrio más afectado de la ciudad.































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.113