TELDEACTUALIDAD
Telde.- Telde despidió este martes con emoción y lágrimas al agente de la Policía Local, Antonio Martín Calzada Negrín, quien falleció este domingo de un infarto después de 37 años de servicio a la edad de 62 años.
La comitiva fúnebre, escoltada por decenas de compañeros del cuerpo de seguridad municipal, salió del Tanatorio de Telde, sito en el Parque Empresarial de Melenara (Las Rubiesas), minutos después de las 8.30 horas con destino a la Parroquia de San Gregorio Taumaturgo, en Los Llanos, donde se le oficiaría una misa funeral por su alma.
En la plaza del enclave comercial, donde se había congregado unas 150 personas para dar el último adiós a Calzada, el feretro, cargado a hombro de cuatro de sus compañeros, circuló por un pasillo de honor formado por agentes uniformados y de paisano de la Policía Local y Canaria los sones de la Banda Municipal de Música. Después, los restos mortales del apreciado funcionario policial sería incinerado en las instalaciones del tanatorio capitalino de San Miguel.
Martín Calzada llevaba 37 años en la Policía Local. Se jubilaba en unas semanas, pero este domingo era su último día laboral. Sus compañeros se las ingeniaron para darle una sorpresa. Le hicieron incluso un pasillo de honor. Era un adiós alegre, para una retirada jubilosa. Nadie se imaginaba que la despedida sería para siempre. Apenas unas horas después fallecía de un infarto. Sin saberlo, su último día de trabajo iba a ser el último día de su propia vida. A los 62 años. Y con proyectos de futuro. Quería ser detective, según relata Canarias7 en su edición de este martes en crónica del periodista Gaumet Florido..
Martín llevaba años adscrito a la unidad de radar y antes de retirarse quería dejar terminados los expedientes pendientes. No iba a hacer servicio de calle. Su último día lo fue de oficina. Por eso vino de paisano. Pero sus compañeros en la Policía Local no querían que se marchara sin hacer ruido, como le gustaba a Martín. Aprovecharon que andaba por Telde un grupo de agentes de la Policía Canaria para hacer controles informativos sobre el uso de las mascarillas y entre todos le hicieron el pasillo en la calle Inés Chemida, donde está la sede del cuerpo.
El vídeo ofrecido por TELDEACTUALIDAD captó más 8.000 visualizaciones en menos de 24 horas. En él se ve como Martín avanzaba sonriente y un tanto abrumado entre los aplausos de sus colegas de ambos cuerpos. Luego le montaron un pequeño brindis y hasta le mostraron un vídeo con fotos de su trayectoria en la Policía Local y con mensajes de despedida de otros agentes y amigos, entre ellos, su hermano Jesús, policía como él que ahora trabaja en la foral de Navarra.
Pero aquella tarde le aguardaba un destino triste a Martín. Según relatan algunos de sus íntimos en la Policía Local, a media tarde se sintió indispuesto y sufrió un infarto. Fue trasladado al Hospital insular, donde murió. Ya era de noche, las 22.30 horas, cuando sus ojos se cerraron para siempre. Llevaba días con alguna molestia que le inquietó. No en vano, ya padeció otro infarto hace unos años. Pero nadie podía imaginarse este desenlace, por lo que nada más trascender la fatalidad, un hondo pesar amargó la noche a familiares (tiene 14 hermanos), amigos y al resto de policías locales de Telde, entre los que era apreciado.
«Es un día difícil, muy triste», acertaba a decir ayer el jefe del cuerpo policial municipal, Félix Ramos. «Aparte de un excelente profesional, era cumplidor, leal, muy respetuoso con todos sus compañeros». Lo conocía bien. De toda la vida. Cuando Félix entró en la Policía Local, allá por los años 80 del siglo XX, Martín ya llevaba tres años. «Nos deja un vacío enorme», se lamenta. «No era el final más justo para él».
Apasionado por su trabajo
Tanto su jefe como algunos de sus compañeros, entre los que figura Armando Martín, coincidían en subrayar ayer que «le encantaba su trabajo». Era habitual que se presentara media hora antes de tener que fichar. «Lo que le mandabas, te lo cumplía a rajatabla», certificaba ayer Félix. Era como si llevara en la sangre ser policía. Algo de eso había. El uniforme y las obligaciones que conllevaba habían sido parte de su vida. Martín pertenece a una saga de policías locales. La inauguró su padre, Bernardo Calzada, que llegó a ser sargento, y le siguieron tres de sus hijos. Primero Manolo, que ya se jubiló, después el propio Martín, y finalmente Jesús, que entró más tarde y que ahora ejerce en Pamplona.
En realidad, el domingo no era su último día laboral, aunque sí lo fuera en la práctica. Le quedaban por disfrutar días de vacaciones antes de jubilarse. Pero no era su intención irse para su casa. «Se sentía activo, con ganas de seguir contribuyendo a la sociedad», apunta el jefe policial. A Martín, que deja mujer y dos hijos, le apasionaba el mundo de la investigación. Por eso quería aprovechar su jubilación para cumplir uno de sus sueños. Había acabado de terminar un ciclo de criminalística, en el que, por cierto, había sacado buenas notas, y tenía pensado abrir un despacho como detective privado.
Lamentablemente todo eso quedó en planes. Martín acabó sus días como policía local. Murió casi con las botas puestas. Un final así, truncado y abrupto, apenó aún más si cabe a sus compañeros en el Ayuntamiento de Telde. El concejal responsable de la Policía Local, Agustín Arencibia, que ayer se reconocía apesadumbrado, tenía la sensación de que el golpe había sumido en la tristeza a todo el personal municipal. «Se hace todavía más duro por lo azarosa que ha sido su muerte, justo en su último día ».
Las muestras de condolencias se han sucedido en las últimas horas. Partidos políticos, sindicatos, colectivos, instituciones, etcétera, han mostrado su pesar por el fallecimiento de Martín Calzada. El alcalde, Héctor Suárez, remitió ayer una nota de condolencias. De Martín subrayó sus casi 40 años de servicio público «desde la profesionalidad, la seriedad y el rigor».
Silencio y mucho pesar en el sepelio
Silencio y mucho pesar. Ese era el ambiente que se respiraba este martes, a primera hora, en la plaza de San Gregorio, en Los Llanos, entre la gente que esperaba la llegada de la comitiva fúnebre con los restos mortales del policía local de Telde Martín Calzada Negrín, de 62 años y padre de dos hijos. Este domingo perdió la vida por un infarto, el mismo día que se jubilaba tras 37 años de servicio a la ciudad. Decenas de compañeros acudieron a despedirle entre honores y lágrimas. Y volvieron a hacerle el pasillo que le dedicaron el domingo, solo que esta vez entre los tristes sones de 'La muerte no es el final' que le brindó la Banda Municipal de Música de Telde. Se le ofició una misa-funeral antes de la incineración de su cadáver.
El vehículo que trasladó el ataúd desde el tanatorio de Las Rubiesas arribó a las puertas de la iglesia escoltado por dos motos de la Policía Local y otras dos de la Canaria, y seguido de siete vehículos policiales. Todos en silencio, pero con las luces encendidas, a modo de homenaje. Como detalle, justo detrás del coche fúnebre iba el vehículo de Tráfico de la Unidad de Radar, que fue el último destino de Martín.
Entre los que le esperaban en la plaza, trabajadores municipales, en activo y jubilados, vecinos, ediles como Juan Martel, que durante muchos años llevó los destinos de la Policía Local (ahora gestiona Cultura), y Agustín Arencibia, el que hoy ostenta esa responsabilidad. También estuvieron el actual alcalde, Héctor Suárez, y uno de los que le precedieron en el cargo Francisco Valido.
Detrás del coche fúnebre, escoltado por cuatro motos policiales, iba el vehículo de la Unidad de Radar, su último destino.
Pasadas las nueve de la mañana, y a hombros de cuatro de sus compañeros policías, la caja que portaba los restos mortales enfiló la portada principal de la iglesia de San Gregorio en mitad de un pasillo de honor que le formaron unos 40 agentes, la inmensa mayoría compañeros suyos de la Policía Local de Telde, pero también hubo algunos de Santa Lucía de Tirajana, entre ellos, el jefe de ese cuerpo, José Luis Herrera, agentes de la Policía Canaria y también de la Policía Nacional, entre los que estuvo el comisario de Telde, Jesús García Aller. Justo detrás del féretro, escoltándolo, el actual jefe de la municipal, Félix Ramos. No faltaron en este pasillo de honor sus hermanos Jesús y Manolo, policías como él, aunque este último ya está jubilado.
A mitad de recorrido, a la altura de la banda, los agentes que portaban el ataúd hicieron un alto para recibir la tradicional melodía que se tributa en homenaje a los caídos. Después siguió en escrupuloso silencio hasta que, cuando ya cruzaba el umbral de la puerta central del templo, la gente aplaudió con respeto.
En su último viaje hasta el tanatorio de San Miguel, en la capital, donde fue incinerado, le acompañó también el coche de la Unidad de Radar. Allí les esperaba un teniente de la Guarda Civil como testimonio de la solidaridad de este otro cuerpo de seguridad. En ese sentido, la Policía Local de Telde quiso ayer agradecer la presencia de los comisarios y agentes de los distintos cuerpos que acudieron. Como curiosidad, apunta Ramos, la Policía Local recibió una nota de condolencias desde el Ayuntamiento de Buendía, en Cuenca, prueba del impacto que ha debido tener en redes sociales este suceso.
Fuente: Gaumet Florido/Canarias7.















































































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.140