TELDEACTUALIDAD
Telde.- La Plataforma Vecinal San Roque en Lucha muestra su malestar por el paso del Rally Villa de Santa Brígida este sábado por el barrio, y ante "amargas" experiencias anteriores pide tanto a los organizadores como al Ayuntamiento de Telde y al Cabildo de Gran Canaria que tomen las correspondientes medidas preventivas en aras de que la prueba se desarrolle bajo las máximas garantías de "seguridad e higiene", al tiempo que lanzan un llamamiento al civismo de los aficionados.
Comunicado de la plataforma vecinal
La Plataforma Vecinal San Roque en lucha se hace eco del malestar vecinal por el paso del Rally Villa de Santa Brígida por el barrio de San Roque. Lo primero que quieren dejar claro los vecinos es que no se trata de una oposición frontal al rally o a la práctica de este deporte sino de todo lo que arrastra consigo, lo cual es evitable si entre los organizadores del evento y las autoridades implicadas - Ayuntamiento y Cabildo – se toman las medidas preventivas para que la prueba deportiva se realice con las máximas garantías de seguridad e higiene.
Los vecinos fundamentan sus quejas en una serie de factores que en los eventos automovilísticos similares de años anteriores se han ido sucediendo sin que se haya tomado ninguna medida de carácter preventivo, antes de comenzar el evento, o paliativo, después de finalizar el mismo. La amarga experiencia acumulada durante varios años hace que los vecinos denuncien lo siguiente:
En días o semanas previas al evento, los vecinos no pueden salir a caminar con tranquilidad por la tarde-noche por la única vía pública posible porque algunos desaprensivos se dedican a hacer un reconocimiento del tramo a alta velocidad por su cuenta y riesgo. A veces, incluso de madrugada. Nadie vigila esto.
El día de la prueba, los aficionados en su mayoría no respetan las normas de seguridad y la organización solo se limita a colocar algunas vallas de protección y nada más; no son capaces de alejar a los espectadores, algunos menores de edad, del peligro inminente.
Buena parte de aficionados se sitúan en cualquier sitio, sin respetar los espacios públicos, jardines, muros o elementos de embellecimiento que costó mucho al Ayuntamiento y a los vecinos construir y preservar.
Los vecinos, a los que se les corta la carretera y se les les obliga a retirar sus vehículos de la carretera por donde pasa la prueba, cosa lógica, ven con impotencia como llegan los aficionados en masa y aparcan en cualquier rincón o recoveco sin que nadie se lo impida. Te taponan la salida de tu casa con su coche y se van a buscar mejores vistas. Si hay una emergencia en una casa, como ya ha pasado, no hay salida posible. Tampoco se vigila ni se multan estas actuaciones porque la carretera está cerrada, dicen los organizadores. Nosotros decimos que nadie nos puede bloquear la salida de nuestras casas.
Por último, dicen los vecinos que a pesar de haber contenedores de basura suficientes a lo largo del tramo, al parecer son invisibles, ya que nadie los utiliza. Una vez finalizado el evento deportivo, la vía principal del barrio, cunetas y jardines adyacentes quedan como auténticos estercoleros, sin que nadie se preocupe de hacer una campaña de mentalización sobre el asunto (por ejemplo, con un vehículo de la Federación con megafonía, al comienzo y al final de la prueba), seguido de una batida de un equipo de limpieza que debe tener dispuesto la organización o, en su defecto, el organismo que no le obliga a ello, llámese Ayuntamiento o Cabildo, de la misma manera que se hace después de una romería.
La cantidad de latas, botellas, envoltorios de bocadillos, bolsas de papas fritas, pipas, pistachos, etc., que quedan desparramadas por el viento son como un mal recuerdo de lo que se supone era un acto deportivo.
Cualquiera puede comprobar este hecho en los días (incluso meses) siguientes la prueba si se da una vuelta por los tramos cronometrados por donde pasó el rally.
Como broche final, la salida de los aparcamientos es apoteósica: algunos conductores se convierten en un Carlos Sainz Jr. que sale a toda mecha, derrapando y haciendo trompos.
Es por todo ello que los vecinos de este barrio queremos una prueba deportiva que cumpla con todos los requisitos exigidos y no sólo de palabra, que ya la tenemos, sino con hechos palpables. Creemos que las actitudes incívicas tienen que ser debidamente penalizadas y las autoridades deben poner el máximo empeño en que se cumplan las normas pues, en caso contrario, este bonito deporte tiene un futuro un poco oscuro por culpa de sus mismo aficionados.
Reincidir en que esto no es un ataque al deporte sino un reproche a las actitudes inadecuadas de una parte de los aficionados que no respetan las normas ni a los demás aficionados, entre los que nos encontramos algunos miembros de esta plataforma que formamos un grupo de vecinos del Valle de San Roque y que queremos seguir disfrutando de este deporte pero, evidentemente, dentro de los límites que establece la ley y de las adecuadas normas de convivencia.
Esperamos que se toman las medidas oportunas por parte de quien corresponda en cada caso y que todo se desarrolle con normalidad. Los vecinos estaremos atentos y haremos un seguimiento exhaustivo del desarrollo de este evento deportivo, de cuyo resultado daremos debida cuenta y, en su caso, denunciaremos si procede, las irregularidades que se produzcan.



























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