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Imagen de la Traída Infantil del pasado año (Foto TA) Imagen de la Traída Infantil del pasado año (Foto TA)

La pandemia 'encharca' la Traída del Agua

Este verano, por primera vez en más de un lustro, no habrá chapuzón en Lomo Magullo por las fiestas de la Virgen de las Nieves

direojed Lunes, 08 de Junio de 2020 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Este verano, por primera vez en más de un lustro, no habrá chapuzón en Lomo Magullo por las fiestas de la Virgen de las Nieves. Pero los vecinos se consuelan con lograr la vuelta progresiva a la normalidad sin haber registrado ni un solo positivo.

 

No es oficial aún, pero lo será. Tarde o temprano lo será. Lomo Magullo, por primera vez en más de 50 años, no celebrará su popular Traída del Agua. Los vecinos, con resignación, ya lo han aceptado y toda la isla notará la ausencia de una de las fiestas más importantes de Gran Canaria.

 

La comisión organizadora, el patronato de fiestas El Manantial, compuesta por jóvenes del lugar, no quieren hacer el anuncio y esperarán hasta último momento. No quieren que una pronta cancelación pueda desembocar en un arrepentimiento futuro, por lo que estirarán el chicle hasta que las posibilidades se reduzcan a cero. Sin embargo, ya la mayor parte del pueblo es consciente de que el primer domingo después del Día de las Nieves no sonará, a las 12 en punto, el volador que se encarga de dar el pistoletazo de salida al comienzo de las fiestas, según detalla Ronald Ramírez en un reportaje publicado en el diario Canarias7.

 

Este año caía un 9 de agosto. Quedan aún más de tres meses, pero en este 2020 las aglomeraciones no tienen cabida, y menos para un acto que reúne a mucha gente mayor, el sector más vulnerable ante la covid-19. «No creo ni los más viejos recuerden un año sin la Traída del Agua. Yo al menos no tengo memoria», comenta Juan Martel, concejal de Cultura y Juventud del Ayuntamiento de Telde y vecino de Lomo Magullo. Al menos, la decisión dolerá menos porque no cogerá con sorpresa y la mayoría tiene claro que es lo correcto. La riada de personas que parte desde la plaza de Las Nieves y baja por las calles del pueblo hacia la acequia podría ser fatal no solo para el barrio teldense, sino para toda la isla. En la propia acequia comienza un recorrido de casi dos kilómetros para recargar las tallas y baldes con el agua y mojarse los unos a los otros al ritmo que marca la Banda de Música de Agaete.

 

Este festejo, que venía celebrándose de manera ininterrumpida desde 1968, reúne a gente de toda la isla -unas 15.000 personas en un pueblo de 2.000 habitantes- y supone la adaptación de un rito aborigen que pretendía rogar a los dioses para que trajeran el agua, un bien muchas veces escaso en Canarias. También supone un homenaje a una de las tradiciones más antiguas del lugar, reviviendo a la gente que hace muchos años iba a buscar el agua a la acequia para el servicio doméstico de las viviendas, ya que en aquel entonces se carecía de una red de abasto de agua potable.

 

Los vecinos se consuelan sabiendo que esta maravillosa tradición volverá con más fuerza que nunca en 2021. Y, sobre todo, que están superando con nota lo que verdaderamente importa: la batalla contra el coronavirus. El barrio no ha registrado ningún contagio, y tras un encierro modélico, los lomomagullenses poco a poco vuelven a tomar las calles. «El caminos Arenales, que conecta el pueblo con el Barranco de los Cernícalos, se ha convertido en nuestra particular pista de atletismo», desvela con humor Martel. No se recuerda tanta gente utilizando esta ruta para por fin estirar las piernas fuera de casa, sobre todo en los primeros días de permiso para pasear.

 

Aunque a este barrio de medianías todavía le queda para salir del letargo. Los únicos establecimientos abiertos siguen siendo la farmacia, la sucursal de Bankia, la tienda de Carmelo Alemán y el autoservicio La Dama. Como durante el confinamiento. De momento, y a la espera de que abran sus puertas puntos de reuniones tan frecuentados como el bar de Carlos Martín o el local social, son los niños en el campo de fútbol y en la cancha los que están haciendo revivir a un barrio que, después de 50 años, se quedará por primera vez sin su anual chapuzón de verano.

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