JUAN MARTÍN
Venid, venid, pasad al Gran Bazar del Bulo, de la Mentira, de la Falsificación, y de la Manipulación interesada de las informaciones sobre la pandemia que nos azota. De lo que globalmente se conoce como "fake-news, relacionadas con el COVID-1 y que ponen de manifiesto los síntomas de una grave patología social.
En unos momentos en que nos encontramos ante una emergencia sanitaria que amenaza de forma generalizada nuestra salud y ante una más que probable catástrofe económica que compromete nuestro futuro y, posiblemente, el de futuras generaciones.
Lo que supone una doble preocupación en nuestro horizonte más inmediato. En el que muchas personas corren el riesgo de perder la salud y sus medios de vida: asalariados, autónomos, comerciantes, servicios turísticos, industrias, etc.
Situación que para revertirla requiere de nuestro esfuerzo solidario y el de las instituciones de que nos hemos dotado. Con el compromiso común de remar todos en la misma dirección hasta llegar a la orilla en la que se disipan nuestros miedos e incertidumbres.
Frente a esa parte de la sociedad confinada que cada tarde sale a las ocho a aplaudir a los trabajadores de los servicios esenciales, y a disipar los propios temores, hay un grupo de impresentables que se dedica a fomentarlos. Alterando nuestra serenidad de espíritu y alentando nuestras preocupaciones.
Además existe otro sector de la población, de encefalograma plano, más propensa a creer en la opinión de un influencer casi analfabeto desde el punto de vista científico que en la de los más reputados Catedráticos de Epidemiología, Microbiología y de otras ramas de la medicina.
Y de ciertos politicastros que anteponen las demandas territoriales o competenciales frente a la salud o se comportan como Profetas del Cuanto Peor Mejor, utilizando la pandemia como atajo para la llegada al poder.
En esta época de la digitalización en que los bulos, al igual que lo mitos en la Grecia Clásica, son capaces de de sobrevivir a la realidad más descarnada y a las más sesudas y doctas explicaciones.
Pues, ni Rajo ha paseado en época de confinamiento, ni Pablo Iglesias está enfermo de coronavirus, ni Santiago Abascal ha violado el confinamiento, ni la tercera planta del Hospital Puerta de Hierro(Madrid) ha estado reservada para los familiares de Pedro Sánchez, ni el Rey puede disolver Las Cortes y nombrar un Gobierno Provisional, ni existen productos milagrosos como el clorito de sodio, ni suplementos vitamínicos eficaces para prevenir o curar esta enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre esta peligrosa red de contagio informativo que acompaña al COVID-19
Para combatir esta bulopatía han surgido diversas propuestas para un periodismo veraz como el portal https://maldita.es/, que acumula hasta 432 mentiras, alertas falsas y desinformaciones.
Y Facebook ha decidido que alertará a los usuarios de la información perniciosa relativa a la pandemia
Pero como afirmó Mark Twain con su exquisita perspicacia, "Es más fácil engañar a la gente, que convencerla de que está equivocada".
Juan Sánchez Martín es catedrático jubilado de Física y Química y exconcejal del Ayuntamiento de Telde.



























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