Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Domingo, 12 de Abril de 2026

Actualizada Domingo, 12 de Abril de 2026 a las 21:51:33 horas

José Miguel Álamo (Foto TA) José Miguel Álamo (Foto TA)

La competición no es el motivo. Es la salud

TA ofrece una reflexión del profesor universitario José Miguel Álamo

direojed Jueves, 09 de Abril de 2020 Tiempo de lectura:

JOSÉ MIGUEL ÁLAMO

De forma recurrente, se utiliza el argumento de la competición como lo más importante y lo que están deseando los niños y niñas, en la práctica deportiva en edades de formación. Como si no existiesen otras razones por las que nuestros jóvenes en edad escolar quieran practicar deporte.

 

En este mundo de la inmediatez, tal y como nos relata Carl Honoré en su libro “Bajo presión”, nuestros hijos practican deporte como profesionales en miniatura, con ligas organizadas, estadísticas personales, preparadores especializados y mentalidad de ganar a toda costa. Los adultos, hemos trasladado nuestras expectativas al deporte juvenil. El deporte infantil y juvenil ya no es cosa de jóvenes, es de adultos.

 

Hay diferentes trabajos, metodológicamente rigurosos, en los que se estudian los motivos de practica deportiva en la base. Pero, primero debemos preguntarnos por qué los niñas y niñas la abandonan y esto se sabe desde hace años. En 1990, en la Universidad de Michigan State, se desarrolló unos de los estudios más importantes en este sentido, con una muestra de 10.000 estudiantes. En los resultados era posible comprobar como un 45 % de los niños y niñas de 10 años practicaban deporte. Pero a los 18 años la participación descendía hasta el 26 %, esto significa, sobre un 50 % menos. Las razones más importantes que justificaban este hecho eran: Perder interés, no se divertían, dedicaban mucho tiempo, el entrenador enseñaba mal, había demasiada presión o se daba demasiada importancia a la victoria.

 

Para conocer la otra cara de la moneda, los motivos de práctica deportiva, en el estudio AVENA (Alimentación y Valoración del Estado Nutricional en Adolescentes), se desarrolló un trabajo con una muestra de 2.859 adolescentes (1357 hombres, 1502 mujeres), con edades entre 12 y 18 años, de cinco ciudades españolas: Granada, Madrid, Murcia, Santander y Zaragoza. Los resultados son que la diversión, la realización de ejercicio físico, estar con los amigos y el gusto hacia la práctica son, en ese orden, los principales motivos para realizar actividad físico-deportiva. Le siguen, mantener la forma, por salud y por competir.

 

Cómo se puede comprobar, la competición no está entre las preferencias de nuestros jóvenes. Lo que nos indican otros estudios también, como los de Cecchini, Méndez y Contreras, es que las razones para implicarse y hacer deporte tienen su influencia, pero las causas para abandonar de forma prematura no tienen la misma tendencia, la influencia de los motivos es limitada, por lo que es fundamental que los padres y los entrenadores – educadores, apoyen e incidan de forma adecuada en la vinculación a la práctica deportiva.

 

Con estos argumentos, deberíamos desterrar el hecho de seguir considerando la competición como el factor que más motiva a los niños y niñas en la práctica del deporte. El no divertirse es uno de los sentimientos más importantes para el abandono. El sistema de competiciones establecido no contribuye a ello ya que, está copiado del de los adultos y se pierden los nervios por ganar, se entrena pensando en ganar, se valora casi de forma exclusiva la clasificación y, en definitiva, la presión a veces es insoportable para jóvenes que están en edad de formación.

 

Hay que, por todo ello, considerar otros aspectos que aumenten la motivación, especialmente entre los 12 y 14 años, como mejorar la planificación de los entrenamientos, para que estén más adaptados al desarrollo motor de los niños y niñas y lo que se les pida sea atractivo desde el punto de vista del reto. Si buscamos el disfrute y estructuramos los contenidos de los entrenamientos con un carácter lúdico, será siempre, a la larga, un mejor método.

 

El estar permanentemente pensando en la competición como elemento supuestamente atractivo, ha sido un fracaso del sistema. Ésta debe ser sólo un medio más de la formación deportiva de nuestros hijos. Pero el hecho de cómo se vive en la actualidad, es el problema, porque no está propiciando que consigamos objetivos más importantes.

 

Si queremos contribuir al desarrollo personal a través del deporte, utilicemos durante los entrenamientos y los partidos una comunicación más positiva; exijamos a cada jugador en función de sus posibilidades, fomentando el trabajo y el esfuerzo personal; organicemos las competiciones en condiciones de igualdad y establezcamos estrategias para evitar las diferencias excesivas o también, entrenemos las habilidades motrices correspondientes a cada etapa evolutiva buscando además, un desarrollo polivalente de éstas.

 

En estos tiempos en los que estamos valorando mucho más la salud, seamos capaces de generar otros contextos, en los que nuestros jóvenes actúen en situaciones deportivas con satisfacción personal y que sean conscientes de su progreso; así mejoraríamos su autoestima y la motivación, para que sigan practicando deporte y no abandonen e interioricen el valor de la salud.

 

José Miguel Álamo Mendoza es profesor titular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.148

Todavía no hay comentarios

Publicidad

X
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.