TELDEACTUALIDAD
Telde.- «Justo cuando iba a pedirle a Teresa que me devolviese el dinero porque ya estaba muy nerviosa con tanta demora, me habló de Antonio, el abogado. Él redactó dos contratos referentes a la venta de varios bungalows en los complejos Albaricoque y Santa Ana y con eso terminé de creerme que todo era legal y que el negocio no era una mentira», relata una de las víctimas, que invirtió 51.000 euros en unos inmuebles que nunca llegó a adquirir. Sin embargo, no se pronunció, ni ella ni los otros tres testigos que declararon ayer en la tercera sesión del juicio de la macroestafa de Telde, sobre si Antonio S.P. estaba al corriente de todo este engaño.
Lo que sí aseguran 11 de los 86 afectados por la estafa que han comparecido hasta ahora ante la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas, según recoge este jueves el diario Canarias7 en una información del periodista Ronald Ramírez, es que la figura del letrado de los culpables les inspiró confianza para seguir adelante cuando empezaban a surgir las dudas. Incluso a invertir más dinero. «Nunca estuve seguro del todo, siempre supe que había un riesgo. Al principio me dije que no pasaba nada por invertir 5.000 euros y probar, ya que tampoco me iba a suponer demasiado. Pero cuando surgió la figura del letrado todo tuvo más visos de legalidad. No quiero especular, pero si no hubiese aparecido el abogado igual me hubiera ido como hizo un amigo que también invirtió», relata otro de los afectados, quien perdió 37.000 euros suyos y otros 37.000 de sus suegros.
Los declarantes insistieron en que Teresa siempre habló de Antonio S.P. con términos «rimbombantes, quien es el único imputado que se declara inocente tras el reconocimiento de culpa del pasado lunes de los otros tres miembros de esta trama. «Nos decía que era un abogado muy prestigioso y que además era profesor en la Universidad de La Laguna», explican. Hubo quien, incluso, buscó su nombre en Internet para comprobar si todo era verdad ya que empezaban a sospechar. Pero las redes confirmaron el impecable currículum del acusado. Fue él quien redactó los borradores de los contratos que las víctimas exigían para tener la seguridad de que las inversiones que habían realizado eran seguras. Unos documentos que, incluso, recogían penalizaciones por no llevar a cabo el negocio, lo que generaba aún más seguridad en los afectados.
Por otro lado, varios de los denunciantes explican que Teresa Velázquez alegaba problemas médicos para cancelar citas y reuniones. «Ella argumentaba continuos problemas para vernos. Que se había quemado la pierna con una moto o que la casa se le había prendido fuego», comenta una víctima. Otra de las estafadas, médica de profesión, dice que, incluso, llegó a confraternizar con Teresa. «Me caía bien y confiaba en ella. Llegué a pasarle consulta», comenta esta mujer, quien también le transfirió dinero por la compra de un coche, y que resultó ser otro engaño.
Un contrato de confidencialidad
Cláusulas. En los contratos que el cuarto imputado de esta causa de macroestafa redactaba siguiendo los designios de la cabecilla del grupo de estafadores, Teresa Velázquez, recogía unas cláusulas de confidencialidad que impedían a los compradores desvelar este negocio que resultaría fraudulento. «Pretendía que no se lo contase ni a mi pareja», relata una de las víctimas, quien llegó a tener más de una disputa con Teresa por este tipo de condicionantes.


























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