GAUMET FLORIDO
DiÌas atraÌs la FederacioÌn de HosteleriÌa y Turismo de la provincia oriental canaria se descolgoÌ con una propuesta para afrontar la crisis generada por la caiÌda de Thomas Cook o el impacto del brexit que se me antoja insultante.
La patronal planteaba al Gobierno regional que aplicase un tipo reducido del IGIC al 5% para el sector turiÌstico y, a cambio, estas empresas se comprometiÌan a una subida salarial adicional del 2% a sus trabajadores.
O sea, que para estos señores los derechos son algo asiÌ como una concesioÌn graciosa, una limosna de misa de domingo, o una prebenda en una negociacioÌn y no como lo que es, un patrimonio legal del empleado, reconocido por la ley y amparado en convenios labora-es que, dicho sea de paso, muchos empresarios, no todos, se los saltan cada vez que pueden, y si no se los saltan, los esquivan. Salvando las distancias, ¿no les suena de algo? ¿No les parece que, insisto, salvando las distancias, viene a coincidir con las formas y maneras de aquellos terratenientes de antaño que trataban con paternalismo tramposo las mejoras laborales de sus empleados? Eran tiempos en que los derechos del trabajador estaban a merced del capricho del jefe.
Debieron pensar ellos: aprovechamos que estos del Gobierno canario actual van de rojos y que les encanta ese rollo de los trabajadores y la clase obrera, les ponemos la zanahoria de la subida salarial, y entonces, tal que burros, picaraÌn en nuestro anzuelo. Por fortuna, los tiempos han cambiado, y ni el ejecutivo ni los sindicatos comulgaron con semejante rueda de molino. N
No se trata aquiÌ de descalificar al mundo empresarial, que me merece todo el respeto. La mayoriÌa arriesga su dinero, crea puestos de trabajo y genera riqueza. Pero no, no critico a ese empresario que seguro seraÌ el mayoritario. Me meto con ese otro que despueÌs de ganar dinero a espuertas durante los años de la bonanza turiÌstica, cuando aterrizaron o desembarcaron en Canarias maÌs turistas de los que han venido ni vendraÌn jamaÌs, no movioÌ ficha para que al menos parte de esas ganancias se tradujeran en mejoras laborales para sus empleados.
No lo hizo porque en este tiempo no dejamos de escuchar quejas del trabajador del sector, molesto por la precarizacioÌn o la sobrecarga de trabajo. A ese no le podemos permitir ahora que encima vaya de buen samaritano para seguir medrando a costa de su personal.
Gaumet Florido es perodista y redactor del diario Canarias7.



























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