GAUMET FLORIDO
Lo faÌcil es desentenderse. Lo faÌcil y lo que se merecen estos que dicen que gestionan la cosa puÌblica. Los ciudadanos hemos cumplido con nuestra parte del pacto democraÌtico. Nos hemos movilizado el diÌa, mejor dicho, los diÌas que nos han convocado y ejercimos nuestro derecho al voto. Varias veces. Y no ha valido de mucho.
Es cierto. Nuestros representantes, da igual el color poliÌtico, se enredaron en la espiral de sus intereses partidistas y personales y se olvidaron de que estaÌn al servicio de un paiÌs y del intereÌs general de los que lo habitamos. Nadie cedioÌ nada ni por nadie. Es decir, que nos vuelven a poner la pelota en nuestro tejado. La tentacioÌn, insisto, es ponerse de brazos cruzados o darle la espalda para no cogerla. Para hacerles el feo. Pero no debemos caer en esa trampa. La democracia es nuestro uÌnico patrimonio poliÌtico real y nuestro deber como ciudadanos es defenderlo a capa y espada. Incluso de aquellos a los que tenemos que elegir. La pelota, ya lo ven, va y viene, pero el juego es nuestro.
Si le huele mal, taÌpese la nariz, pero vote. OlviÌdese, o trate de olvidarse, de las farsas con las que nos obsequiaraÌn a partir de ahora los liÌderes poliÌticos. Para ellos no somos maÌs que espectadores en un campo de fuÌtbol en el que juegan a meternos goles. Nosotros somos sus porteriÌas. Y para eso vale todo, desde jugar con las penalidades de nuestros mayores y ofrecer un derecho, el de la dignidad de las pensiones, como si fuera una propina electoral, cambiarse la chaqueta cuasi azul falange de hace cinco meses por la azul gaviota de toda la vida sin que se te arrugue la camisa, levantar vetos a la banda de rojos para decir ahora que aceptaraÌn la rosa por muchas espinas que tenga, exaltar a los nostaÌlgicos del franquismo con bravuconadas de macho ibeÌrico que desprecian tanto la verdad histoÌrica como la inteligencia de los que les escuchamos, o vestirse de viÌctima dolida por el ninguneo del socio que nunca le quiso pero al que, en el fondo, y se notaba, siempre desprecioÌ.
En fin, tengan paciencia, pero no se dejen distraer por tanto dislate y elijan. Repitan o cambien el voto, pero no desperdicien la oportunidad de seguir reivindicando un modelo que, a la vista de lo que algunos, o unos muchos, echan de menos a Franco, o a sus restos, auÌn tiene que blindarse ante tentaciones suicidas.
Gaumet Florido es periodista y redactor del diario Canarias7 en Telde.

























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