TELDEACTUALIDAD
Telde.- Bajo un sol de justicia y con el calor apretando a medida que se acercaba el mediodía, Telde festejó este jueves el Día de Canarias con el parque urbano de San Juan como epicentro de las actividades programadas por el Ayuntamiento.
Las cientos de personas que se dieron cita en el recinto verde de Telde a partir de las 9 de la mañana pudieron disfrutar de un amplia muestra de artesanía y de los productos de la marca Saborea Telde, así como adquirir y consumir productos de la tierra.
Para los más pequeños se programaron actividades tradicionales en la cancha deportiva, donde la Banda Municipal de Música ofreció un concierto de temas canarias y fue escenario del VIII Memorial Jorge Vega Peña, con la participación de varios grupos de la Escuela Municipal de Folclore, y de la exhibición de garrote tradicional canario, a cargo del Club Escuela Maestro Paquito Santana.
Además, a las 12.00 horas estaba prevista la entrega de presentes a los participantes en el certamen Estampas de Tradición’ y el Castro Morales ofrecerá una luchada amistosa juvenil.
El programa de esta jornada festiva ofreció además actuaciones de las agrupaciones Arnao, Cendro y Esencia de Tradiciones; el reparto del potaje de berros y la escenificación de estampas tradicionales ya perdidas como las planchadoras y o las lavanderas, a cargo de componentes del colectivo vecinal El Roque Azucarero que preside la concejala Saro Sosa.
Evocación (poema por el Día de Canarias)
Es así el paso del tiempo,
es la constante llamada
que domina mi existencia,
de la mente encadenada.
Es el grito en el abismo,
es el fuego de un hogar,
el aire hecho rumor,
el agua que me baña
de un océano y su clamor.
Es el árbol a la vera,
que da sombra al camino,
tu savia me alimenta
drago, pino o palmera.
Es el valle que desde la cumbre
se extiende grandioso ante mí,
y baja a morir en la orilla
de playas adormecidas.
Es el barranco que entrecortado
abierto, discurre profundo
de aulagas, tabaibas y brezales,
de retamas y tajinastes, jaspeado.
Es el agua en la acequia
que ligera va cantando
hasta la madre cantonera,
buscando el surco sediento.
Es el hombre en el campo,
mano al arado, sudor en la frente,
en sus labios un canto que rompe
el silencio en la simiente.
Es la mujer en la casa,
ordeñando la cabra,
preparando el queso
amasando el gofio,
esperando paciente.
Es mi viejo barrio allá arriba,
la campana tañendo a misa,
al salir la bendición del padre,
es la tertulia en la plaza.
Es el marino desvelado
pescador de ilusiones
cosiendo redes,
amarrando nasas
de su barca enamorado.
Es el seco viento del Sur,
es el aire frío del monte,
el agua por el barranco
de tarde en tarde corriendo.
Es la montaña, riscos y laderas
malpaís, duna y arena,
cráter, volcán y cueva,
siete islas por el mar navegan
siete almas marineras.
Es un canto de sirena
oculta entre la bruma,
es la isla escondida,
figura de mujer morena.
Es el padre Teide gigante,
orgulloso, de sus hijas vigilante,
es la sombra del Nublo
reflejada en el semblante.
Es el vapor que llega
con nuevas de lontananza,
es la vieja farola
con señales de esperanza.
Es el abrupto camino
seguido por los romeros,
es la fe de las gentes,
ante su altar llegar los primeros.
Es otear la regata desde el litoral
el bote hundiendo la banda,
ya entran en la bahía,
es la vela latina dominical.
Es la agarrada entre titanes
en un terrero enardecido,
es la noble lucha canaria
es la fuerza de los guanches.
Es la parranda de amigos,
timple, guitarra y cachorro,
es la última en aquel lugar,
es p´al Pino templados a corro.
Es la palabra pausada y sincera,
es el que vuelve bien recibido,
es el mensaje de la pintadera,
es a una raza el respeto debido.
Es de la garganta ausente
la folía del recuerdo
en un eco desgarrado
del que la lejanía siente.
Es la voz triste del poeta
solitario en su exilio,
es el doliente poema
de su nostalgia secreta.
Es la oración hecha verso
es el amor sereno y tierno,
es un arrorró entre los brazos
es mi niño que dulce duerme
y sus ojos sello con un beso.
Es la esencia de la tierra,
ocho islas que navegan,
es la gloria de mi madre,
es lo que un canario canta,
es lo que un isleño sueña,
y en su corazón encierra.
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.






























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