CLAUDIO SÁNCHEZ
La GC-1 es la principal vía de rodaje de la isla de Gran Canaria. Miles de vehículos circulan a diario por ella en ambos sentidos, y debido a ello está sometida a un gran desgaste, que debería ser compensado con un buen mantenimiento.
Sin embargo, los conductores y los vehículos que manejan han de sufrir a diario las consecuencias de una mala ejecución, o directamente la falta de esas operaciones, que deberían mantener la vía en buen estado.
La calzada se encuentra invadida en muchos puntos por rebacheos más propios de un apaño de calle de barrio que el de una vía de estas características. La velocidad máxima en varios tramos es de cien kilómetros por hora, y es por ello que el firme debería tener un estado mucho mejor del que tiene actualmente. La amortiguación y neumáticos de los vehículos sufren una importante carga cuando se pasa a alta velocidad por encima de esas plastas de alquitrán y hormigón, que sobresalen por encima del resto del asfalto.
En otras zonas la capa de tierra sobre la que se asienta el firme se ha hundido, creando desniveles peligrosos que hacen que a alta velocidad un coche ligero quede casi que "en el aire", mientras las ruedas bajan y suben otra vez fortuitamente, castigando a la suspensión.
Y no sólo queda evidente que la calzada se encuentra mal atendida: la mediana que separa ambos sentidos de la GC-1 se compone de dos hileras de hormigón. El espacio entre las dos hileras se rellenó en su momento con tierra, en la cual se han plantado a lo largo de los años muchos tipos de arbustos que han ido desapareciendo con el tiempo. Debido a los sistemas de riego, el agua sobrante ha ido erosionando el recubrimiento de cemento de la mediana, dejando al descubierto la grava que lo compone. En algunos puntos pueden apreciarse los hierros del mallado de sostenimiento de la mediana. En otros, incluso peor, faltan trozos de la misma, con lo que es muy probable que durante una lluvia torrencial parte de la tierra corra hacia el asfalto como barro, con el gran peligro que ello supone en una vía de alta capacidad y alta velocidad.
Como colofón, aunque se pueda entender como "mal menor", el estado de conservación de la baranda metálica de los accesos a la entrada sur del Centro Comercial Las Terrazas presenta ya un estado de oxidación importante, fruto probablemente de una mala protección frente a las inclemencias propias de una zona tan cercana al mar.
No se explica entonces, el abandono y desidia con el que se trata a esta importante arteria de la circulación rodada de la isla. ¿No se contemplan en los convenios de carreteras entre el Gobierno Autonómico y el Gobierno Central el mantenimiento y conservación de la GC-1? ¿Se ha aplicado aquí la filosofía, lamentablemente cada vez más extendida, del "construye y olvida"? Está claro que se diga lo que se diga, al final son los usuarios y los dueños, particulares o empresas, los directamente afectados por las consecuencias de este abandono. Habrá que estar atentos a lo que diga el responsable de turno y, sobre todo, a lo que haga o deje de hacer.
Claudio Sánchez es vecino de Telde.




























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