GAUMET FLORIDO
Una compañera de trabajo dio un mal paso diÌas atraÌs en una calle de la capital grancanaria, coÌmo no, por culpa de unas losetas que estaban levantadas, y acaboÌ tirada en el suelo, quejaÌndose de lo que, seguÌn me contoÌ diÌas maÌs tarde, habiÌa sido un esguince de tobillo.
Calcula que estuvo dos minutos tendida en el suelo, calibrando los daños, pero, con todo, lo que maÌs le dolioÌ fue que nadie, absolutamente nadie, se interesoÌ por ella. Vieron el golpe unos guiris, y nada. Una pareja se cambioÌ de acera al verla, y tampoco. Y, por uÌltimo, otro señor tuvo el cuajo de pasar a su lado, y la esquivoÌ. Me parecioÌ tremendo.
Quise rescatar su historia porque entiendo que refleja muy bien cuaÌnto de insensibilidad hay en una sociedad como la nuestra, cada vez maÌs deshumanizada. ¿Fue una excepcioÌn? Me temo que no. Yo creo que es una tendencia. Vamos a maÌs. El otro diÌa circulaba con el coche por las callejuelas de mi barrio y, de repente, observo que el vehiÌculo que me precede se queda plantado en el stop pese a que no habiÌa coches a la vista que le impidieran seguir. Aguanto un poco. Con paciencia. Al fin y al cabo, esto es Canarias, me digo.
Pero me fijo un poco y observo que el buen señor anda wasapeando con el moÌvil. Y no es que se paroÌ por despiste, porque no me habiÌa visto y quiso tentar a la suerte con la Guardia Civil. Simplemente entendioÌ que yo teniÌa margen por donde adelantarle, aunque fuera por el carril contrario, y plantoÌ el huevo. Como cuando el perro se dispone a defecar en medio de un carril porque no sabe que vienen coches. Donde tuvo ganas, alliÌ se quedoÌ. Le piteÌ y ni se inmutoÌ. Ancha es Castilla.
Otro buen diÌa, domingo, una señora muy bien puesta iba camino de misa. Andaba registrando su bolso con denuedo. Se saca un caramelo, lo desenvuelve y con displicencia lo deja caer al suelo. Me sacoÌ tanto de quicio que no pude evitar advertiÌrselo: señora, creo que se le cayoÌ un papel. Y me responde, eso siÌ, algo ruborizada. Ay mi niño, como ya estaÌ sucia la plaza, tampoco se va a notar tanto. Y tan pancha. FilosofiÌa de barra de bar.
Otras veces me topo con familias enteras, y esto no es una exageracioÌn, ocupando y caminando en mitad de la calle pese a las aceras que tienen por ambos lados. Te sienten detraÌs y no te creas que se dan prisa. Toca esperar, no vaya a ser que protestes y te regalen un morao.
En fin, estaÌ visto que esta sociedad metioÌ la pata cuando dejoÌ en manos de las familias la transmisioÌn de las maÌs baÌsicas normas de convivencia. Vengo tiempo planteando la necesidad de que el Estado y las autonomiÌas recuperen esa misioÌn y la metan en el curriÌculum educativo. Me da igual coÌmo llamen la asignatura, si EducacioÌn para la ciudadaniÌa, o Salude, que no le cobran. Pero este rumbo hay que corregirlo. Si no, acabaremos a palo limpio.
Gaumet Florido es periodista y redactor del diario Canarias7 en Telde.




























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