GAUMET FLORIDO
No comulgo con la filosofiÌa de los nacionalismos, y menos me gustan las consecuencias a las que han dado lugar. NinguÌn tipo de nacionalismo, ni los chicos ni los grandes.
Creo en la diversidad cultural y lingüiÌstica en el marco de un mundo globalizado donde las fronteras, al menos en teoriÌa, tienden a ser maÌs permeables. Me chirriÌa que se use la diferencia como argumento poliÌtico para marcar distancias con el vecino o para justificar separatismos.
Ahora bien, y aunque me cueste reconocerlo, hay pueblos a los que les ha tocado ser nacionalistas por obligacioÌn. Canarias es un ejemplo. Es lo que se llama un nacionalismo pragmaÌtico, aquel que busca una voz en Madrid, ante el poder estatal, que de otra manera quedariÌa aplastada por el centralismo excluyente de los que llevan las riendas de este paiÌs.
Y esto es tan viejo casi como el mundo. No pintamos nada, a no ser que haya un canario en Madrid con dotes de mando o el gobierno central necesite de los votos de los diputados canarios en el Congreso. Los famosos votos 175 y 176 de CC y NC, por aludir al uÌltimo escenario favorable que nos dio la aritmeÌtica parlamentaria, no son sino un remedo moderno de aquella trascendental etapa de Fernando LeoÌn y Castillo como ministro de España. De no ser por su influencia en Madrid no habriÌa llegado el dinero para la construccioÌn del Puerto de la Luz, la infraestructura que maÌs ha marcado el devenir de esta isla y hasta de Canarias entera.
No podemos olvidar que durante siglos no fuimos maÌs que tierra de destierro, una comunidad empobrecida que se antojaba una caÌrcel de aislamiento para los enemigos del Estado. En realidad, ese sino nos persigue desde el inicio de los tiempos, como defiende el prestigioso historiador Antonio Tejera Gaspar en su uÌltimo libro Bereberes contra Roma. SeguÌn su tesis, los primeros pobladores de Canarias fueron etnias bereberes rebeldes deportadas a las islas por su enfrentamiento con Roma.
En fin, todo esto se me viene a la cabeza cuando veo al gobierno de Pedro SaÌnchez daÌndonoslas con queso a cuenta de los convenios, un diÌa siÌ y otro tambieÌn. Y me consta que al socialista AÌngel ViÌctor Torres le duele tanto Canarias como a Oramas o a Quevedo. El problema no estaÌ aquiÌ. Es en Madrid.
Gaumet Florido es periodista y redactor del diario Canarias7 en Telde.































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