TELDEACTUALIDAD
Telde.- El sacerdote teldense José María Cabrera, párroco de la Basílica de San Juan, despidió anoche a los feligreses que acudieron a presenciar el pregón de las fiestas del Santo Cristo con un mensaje integrador, tras la polémica que semanas atrás protagonizó el también cura del municipio Fernando Báez negándole la comunión al político Héctor Suárez y acusándole de estar en "pecado mortal" por su reciente matrimonio por la vía civil.
Al terminar el acto, Cabrera, a quien se le pudo ver conversando de manera cercana con el propio Héctor Suárez, se dirigió a los presentes y manifestó que “en esta parroquia no excluimos a nadie, sólo excluye el que se siente excluido”, despertando el aplauso de las decenas de personas que se encontraban en el interior del templo matriz de la ciudad. Un mensaje en la línea del pronunciamiento que el obispo Francisco Cases Andreu realizaba el pasado 5 de septiembre.
Pese a que desde el Obispado declinaron manifestarse públicamente sobre el comportamiento del Padre Báez, hace ahora una semana monseñor Francisco Cases dirigía una misiva a su curia con una reflexión, titulada Sobre la comunión de los divorciados vueltos a casar, y situaciones que contradicen el sacramento cristiano, en la que insta a los sacerdotes a mantener una actitud "acogedora" e "integradora", "sin comportamientos discriminatorios, fríos, puramente excluyentes".
En ella, el obispo dibuja dos perspectivas y preguntas distintas: "¿Puede una persona divorciada vuelta a casar recibir la Comunión Eucarística?" y "¿Cómo debe actuar un Sacerdote ante una persona divorciada vuelta a casar que se acerca a recibir la Comunión Eucarística?". Y alude a diferentes intervenciones de los papas Francisco y Benedicto XVI.
Ambos pontífices coinciden en abrir las puertas de las iglesias, aunque se refieren a su participación en la liturgia y no a recibir la comunión.
Mientras el primero insiste en que, "tras el irreversible fracaso del vínculo matrimonial" y pese a que esa situación "contradice el Sacramento cristiano", los casadas en segundas nupcias no están excomulgados y, por tanto, forman parte de la Iglesia, añadiendo que los sacerdotes deben "acogerlos y alentarlos", pudiendo participar en la liturgia; el segundo insta a la curia a ayudarlos a "soportar el dolor de este divorcio", y señala que "no están fuera" –de la Iglesia– aunque "no puedan recibir la absolución y la Eucaristía", … "aún sin la recepción corporal del sacramento".


























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