TELDEACTUALIDAD
Telde.- Socorrista, jardinero pero, sobre todo, artista. Artemi Semidán Melián ha tenido varias profesiones a lo largo de su vida pero nunca ha abandonado su verdadera vocación. Actualmente desempleado, dedica más horas a sus creaciones, con el único inconveniente de que no puede «darle salida».
Él mismo admite que tiene «un cable pelado». Artemi Semidán es, como muchos artistas, bohemio, introvertido y está muy apegado a sus creaciones. Tanto es así que en su casa posee numerosas obras de las que no ha podido desprenderse por el cariño que les tiene, según se detalla en un reportaje de Ingrid Ortiz que publica Canarias7.
Comenzó de manera autodidacta a realizar dibujos que se convirtieron en óleos, pero la bidimensionalidad no terminaba de satisfacerle y probó con algo nuevo: las maquetas. «A veces me viene una imagen a la cabeza y simplemente la hago realidad», explica este teldense con nombre de rey guanche. «Soy amante de la Historia en general y me siento muy identificado con las raíces de los aborígenes canarios».
En sus obras esculpe en corchos, maderas y poliuretano casas hebreas, pueblos canarios o paisajes montañosos de la isla y recrea situaciones con pequeñas figuras de una antigua colección, añade luces, conos de incienso en las chimeneas o circuitos cerrados de agua en fuentes para dar sensación de movimiento y realidad. «Nunca hago dos cosas iguales aunque quiera; sea un belén o una casa del mismo estilo, siempre busco hacerlo diferente uno de otro», explica.
El artista mejor guardado de la ciudad
También utiliza figuras Playmobil para recrear personajes como Rambo, Indiana Jones, Charles de Gaulle o ejércitos en una trinchera. Una variación de su trabajo habitual que surge a raíz de un concurso en una juguetería y que le permite acercarse a los más pequeños. «Algunas piezas tengo que pedirlas por internet a unos proveedores que las hacen con impresoras 3D, luego las pinto, les pego telas, accesorios, etc.» señala.
Desconocido
Su mayor creación, y la más difícil hasta el momento, es un pueblo canario en dos niveles que dispone de huerto, viviendas, palmeras y detalles como ratones en las esquinas o nidos entre las ramas. Junto a él varias de sus obras se amontonan en su taller en El Calero, un pequeño cuarto en la antigua casa de sus abuelos. «El problema es que no tengo una plataforma para darles salida, sólo en ferias donde no exijan el carné de artesano o algunas tiendas con las que tengo confianza a la que les vendo algo», señala Artemi Semidán.
El artista se queja de los impedimentos legales y económicos para montar su propio negocio. «No puedo hacer una inversión de 200 euros mensuales cuando las ganancias son bastante menos», indica. Sus precios varían y es incapaz de dar una cifra justa, a pesar de que el trabajo requiere horas de esfuerzo y que nunca para. El problema es que le apasiona.
Exposición sin peros
El objetivo de Artemi Semidán es dar a conocer su trabajo ya que, asegura, lo que hace es «pura pasión». Afirma que si algún centro le ofreciera dónde exponer parte de su obra «en buenas condiciones» estaría dispuesto a regalarla. De momento, sigue adelante con el boca a boca.





























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