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Martes, 13 de Enero de 2026

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Interpretación de una malagueña al paso de la imagen del Cristo de Telde (Foto Jesús Ruiz Mesa) Interpretación de una malagueña al paso de la imagen del Cristo de Telde (Foto Jesús Ruiz Mesa)

Entre malagueñas y petalos de rosas

TA ofrece crónica y reportaje gráfico de Jesús Ruiz Mesa de la procesión del Santo Cristo de Telde

Cojeda19 Jueves, 21 de Septiembre de 2017 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Entre cánticos de malagueñas y el lanzamiento de pétalos de rosas. Así discurrió la solemne procesión de la venerada imagen del Cristo de Telde por las calles del conjunto monumental de San Juan. TA ofrece crónica y reportaje gráfico de Jesús Ruiz Mesa.

 

Procesión del Santo Cristo de Telde por el casco histórico de la ciudad

por Jesús Ruiz Mesa

Un mes festivo esencialmente mariano como el mes de septiembre caracterizado por las celebraciones de las fiestas patronales dedicadas a la Virgen del Pino en la Villa Mariana de Teror, y en Telde la tradicional bajada del Santo Cristo desde su hornacina en la Basílica de San Juan Bautista, los actos religiosos y populares se suceden convocando al pueblo devoto, fiel a sus tradiciones y costumbres populares, tanto religiosas como cívicas para cumplir las promesas, devociones y visitas a Nuestra Señora la Virgen del Pino, y al Santo Cristo de Telde, desde todos los rincones de la isla. Fiestas que se han celebrado en otros lugares de Gran Canaria y que llenan el calendario del mes que despide el verano turístico por excelencia de clima, tiempo aún vacacional y de celebraciones festivas, religiosas y lúdicas.

 

En su recorrido procesional del jueves 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Cruz, después de la Solemne Celebración Eucarística presidida por el Obispo de la Diócesis de Canarias, Monseñor Francisco Cases Andreu, previa a la tradicional procesión en torno al casco histórico artístico del núcleo principal de San Juan, calles Juan Carlos I, Conde de la Vega Grande, Duende, Plazoleta de Marín y Cubas, Doramas, Los Sabandeños, Julián Torón, León y Castillo, y Plaza de San Juan para de nuevo entrar en la Basílica y recibir la bendición de manos del Obispo como despedida del acto religioso.

 

En este acompañamiento procesional pudimos comprobar la belleza que reúne este acto religioso, en un perfecto y bello cuadro escénico urbano de la zona, emblemático por excelencia, cuando al caer la tarde, entrada ya la noche, la imagen del Santo Cristo, en su salida por la puerta grande, bajo la vertical de las torres campanario y del reloj de la Basílica Menor, y sobre la Cruz, nos presenta un escenario de bellas características plásticas cromáticas, bajo las tenues luces de las farolas y sombras que siguen el movimiento de la comitiva, en un comienzo de ruta urbana muy esperado por los asistentes que por motivaciones religiosas, de fe y devoción popular, se acercan para acompañar a su querida imagen del Santo Cristo de Telde, que desde su bajada la tarde noche del pasado martes 12 de septiembre, ha estado expuesto en su trono procesional para admiración, reflexión y oración en la nave central de la Basílica.

 

Llegado el momento de cumplir el programa religioso de estas fiestas cristológicas, se inicia el recorrido procesional a través de la historia, huellas sobre quienes mucho antes en el tiempo ya salieron en procesión con la misma devoción a este Cristo, talla de los indios tarascos de Michoacán, en México, con la actual solera y colores teldenses del siglo XXI, cumpliendo con la tradición religiosa y devociones a la Bajada, Procesión y Subida del Santo Cristo de Telde.

 

Desde la salida del templo la imagen cuya procesión preside el Sr. Obispo, Monseñor Francisco Cases, y celebrantes, dirigida y coordinada por el párroco de San Juan, don José María Cabrera Pérez, personal adscrito y colaboradores de la parroquia, hombres y mujeres, costaleros anónimos que desplazan el trono, mayordomos que bajaron la Cruz de su hornacina, sacristán y ayudantes, hacen posible este acto con la prestancia y fervor de los asistentes.

 

Recibidos por las autoridades municipales y representantes de los grupos políticos, presididos por la alcaldesa del M. I. Ayuntamiento de la Ciudad de Telde, doña Carmen Hernández Jorge, con la asistencia de don Pablo Rodríguez Valido, Vicepresidente del Gobierno de Canarias, policía local, protección civil, etc. Trono custodiado por policías locales en traje de gala, y devotas acompañantes que lucen sus mantillas blancas. La Banda Municipal de Música de Telde y la Agrupación Musical de trompetas y tambores Lasalle de Agüimes, realizaron un extraordinario acompañamiento musical, ubicados a la cabeza y retaguardia de la comitiva.

 

En la expresión popular ante la talla del Santo Cristo una de las manifestaciones que en su mensaje artístico llega a los corazones de las gentes en torno al trono, es la audición de las malagueñas que desde el alma y las gargantas desgranan fieles aficionados, por el fervor y estilos personales de la lírica cantada, los versos que con acompañamiento de instrumentos de cuerda, guitarras, bandurrias, desde balcones con lluvias de pétalos de rosas, muestran en cada malagueña un profundo sentimiento, que encaja perfectamente con la expresión arquitectónica del arte canario del casco urbano que conforma el Patrimonio Histórico-Artístico de Telde.

 

Organizada esta brillante audición de malagueñas procesionales por el ex concejal de Patrimonio del Ayuntamiento de Telde, Antonio Benítez Sanabria, muy bien adaptadas al recorrido, y en sus expresiones liricas y musicales dirigidas al Santo Cristo de Telde, muy sentidas y bien interpretadas con la consiguiente excepcional acogida del público muy agradecido en aplausos. Una primera parada ya en la arteria principal de Juan Carlos I, frente a las Casas Consistoriales, con la Plaza y fachada del templo por escenario, para escuchar de la voz de Carmen Alemán, los versos de pena y dolor de una primera malagueña:

 

“Cristo, hoy vengo a implorarte/ Cristo, hoy vengo a implorarte/ y te lo digo llorando/ te ruego sientas mi llanto/ que sin palabras te dicen/ lo mucho que estoy penando/”.

 

Un camino lleno de vivencias, leyendas, anécdotas, vividas y experimentadas por el propio pueblo que escribió y continua escribiendo su historia, y en las sociedades que lentamente, como esta procesión, van avanzando con la esperanza de progresar, alcanzar la tan deseada paz en el mundo, una renovación de los valores humanos, libertad, justicia, comprensión, amor fraternal, caridad y tolerancia, que en buena parte en su devenir por los tiempos que inicia el cristianismo, al que hoy se le conduce por las calles de este Telde de siempre, el Cristo hombre crucificado, proclamó para ser extendido por todo el orbe. Cubiertos los tramos del Conde de la Vega Grande, y el estrecho acceso con cierto misterio nocturno y encanto de la calle Duende, llegados a la Plazoleta de Marín y Cubas, un inesperado espontáneo bajo el rincón de su anonimato, con devoción y sensibilidad canta unos versos a la sagrada imagen.

 

Una segunda malagueña a medio camino de la calle Doramas cantada por Mundi Santana cuyos versos expresan: “Al Cristo de Telde fui/ al Cristo de Telde fui/ al que cargó de dolor/ pasé rozando su herida/ junto a tu corazón/ madre mía, me curó/”.

 

Entre ovaciones, aplausos, Vivas al Cristo de Telde, y de fondo las marchas que la Banda Municipal de Música de Telde, y la Agrupación Musical Lasalle de Agüimes interpretan, marcando el ritmo, la cadencia y movilidad del trono que va salvando las distancias entre este itinerario pleno de bella arquitectura secular que se inició desde tiempos de hábitats de los antiguos canarios, después de la conquista, en la primigenia traza urbana de este histórico núcleo. Un largo, sereno y complicado camino de ciencia, humanidades, de creación, de trabajo, superando dificultades, penurias, crisis económicas, emigraciones, pero potenciando los valores de gentes teldenses que hoy, gracias a su aportación intelectual, podemos presumir de la gloria creativa y de pensamiento humano de aquellos teldenses de cuna que nos precedieron.

 

malagueña más en la calle de Sabandeños que nos hace mirar a las alturas como marco del encuadre del Cristo y de alguien que suplica cantando sus devociones y rogativas. Desde otro balcón la voz de Pino Socorro Rodríguez, interpreta: “Bendito Cristo de Telde/ Bendito Cristo de Telde/ Ilumina a nuestros hijos/ porque cuando envejecemos/ nos meten en un asilo/ y nos dejan en el olvido/”.

 

En el marco de este entorno ecléctico de fachadas, balcones, ventanas, portadas, que nos recuerdan las décadas finales del XIX y del XX, otra magnífica interpretación musical mirando el escenario de la Cruz portada por los devotos, pasadas las Cuatro Esquinas, Isa Carreño asomada a la Calle León y Castillo, desgrana los expresivos versos de su malagueña al Cristo de Telde, que dice: “¡Qué cuadro más imponente!/ ¡Qué cuadro más imponente!/ parte Cristo en esta Cruz/ de pies y manos clavadas/ con la buena que fuiste tú / y te mostró sin pecado/”.

 

Próximos a la llegada y de regreso ya en la Plaza en la última parada, interpreta Juana Padilla la malagueña que expresa la aparición marina de esta talla mejicana en las costas teldenses: “El Santo Cristo de Telde/ el Santo Cristo de Telde/ apareció en el mar/ vino buscando otros mares/ y se quedó en San Juan/ el Santo Cristo de Telde/”.

 

Un corto peregrinar urbano en el que las sombras del Cristo, farolas, luminarias, proyectan sus perfiles sombreados sobre las blancas paredes que rememoran en placas los edificios antiguos de ilustres personajes que en ellas nacieron y habitaron, para llevar y escribir el nombre de Telde al lugar de la historia secular que siempre le correspondió, la voluntad del progreso y desarrollo intelectual que desde su cuna llevaron más allá de las fronteras locales, dejando para la posteridad sus nombres y hogares por donde hoy en la noche procesional del Cristo recordamos.

 

En el lento caminar de la comitiva, clásica de estos actos procesionales, con los componentes estéticos que concurren para obtener las mejores instantáneas fotográficas gracias al efecto plástico de luces, sombras, proyectadas sobre las casonas de diferentes estilos y colores, balcones, ventanas, herrajes, conservando el más puro estilo canario de trabajar la madera, soportes, azoteas, tejados a dos aguas, callejones con sabor a misterio, solitarios ecos de pasos sobre las empedradas calles que resuenan en la noche. Blancos, rojos, ocres y grises de cruces sobre paños en balconadas que muestran la figura del Cristo de los tarascos mexicanos, llegado hasta estas orillas del litoral teldense. Un conjunto que saluda y engrandece el paso de la sagrada talla sobre la cruz plateada.

 

Quizás desde la perspectiva presente de nuestro tiempo, de una manera o de otra, aficionados a la observación de estas imágenes, se nos viene a la memoria el recuerdo de las antiguas fotos y postales de exposiciones, en sepia, blanco y negro, o coloreadas, que nos acercan a aquellos feligreses, antepasados nuestros, que acudieron ante el mismo Cristo, a tocar el madero de su Cruz, sus pies y manos clavados, bajo el mismo cielo, por las mismas calles y callejones, con el mismo pálpito de quienes hoy le conmemoramos en estas jornadas.

 

Una vez más en la noche teldense el Cristo en su hermoso trono, engalanado por los colaboradores y bajo la dirección del incondicional y servidor de su Cristo de Telde durante tantos años, Segundo Amador, se preocuparon de resaltar la belleza de la tan querida imagen, y de este seguimiento testimoniamos en los reportajes gráficos captados por los excelentes reporteros que acuden a esta cita anual para su difusión en los medios de comunicación, uno de los actos religiosos que conmemora el pueblo por las calles de Telde.

 

Con el saludo de despedida de autoridades municipales, civiles, eclesiásticas, y agentes de seguridad, y desde la torre sur el sonido de las campanas dando la bienvenida a la imagen, las miradas alzadas por la exhibición de fuegos artificiales, el trono entra en el templo regresando a su lugar temporal en el ala izquierda del crucero, hasta la subida definitiva a su hornacina que tendrá lugar después de celebrar la solemne Eucaristía, la noche del ya otoñal viernes 22 de septiembre.

 

Felicitar al párroco de San Juan Bautista, don José María Cabrera Pérez, a todos los colaboradores y colaboradoras, por la excelente disposición y buen oficio para preservar la tradición de las bajadas y subidas del Santo Cristo de Telde, y seguir poniendo en valor esta hermosa y fervorosa tradición, para recordar siempre desde aquí y más allá de nuestras fronteras isleñas, en la memoria de los ausentes y de los presentes que podemos disfrutar esta celebración religiosa. Muchas gracias.

 

¡Viva el Santo Cristo de Telde!

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

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