TELDEACTUALIDAD
Telde.- TA ofrece reflexión y reportaje gráfico del colaborador cultural Jesús Ruiz Mesa sobre las fiestas de San Juan Bautista.
San Juan Bendito
Por Jesús Ruiz Mesa
Durante el acto de presentación del Pregón de las fiestas de San Juan Bautista impartido por Julio Pérez Tejera en la Casa Condal la noche del pasado viernes 16 de junio, en su lectura de intervención la alcaldesa del M. I. Ayuntamiento de Telde, doña Carmen Hernández Jorge, mencionó el carácter ancestral de las fiestas en homenaje al Bautista en el momento en que las crónicas narran los primeros años de conquista entre el 21 y 29 de junio, y más concretamente el 24, en el mismo enclave en el que a través de los siglos se han perpetuado estas celebraciones alrededor del conjunto histórico artístico de San Juan y San Francisco en que se celebraba la fiesta de la recolección o Beñesmen.
Esta conmemoración dio lugar a una de las celebraciones más antiguas de las islas, después de construido el primigenio lugar donde se levantó la primera iglesia dedicada a San Juan Bautista en 1483, en el sitio que ocupaba un fortín, donde durante más de seis siglos entorno a esta iglesia, hoy Basílica Menor de San Juan Bautista, fue desarrollándose la gran ciudad que es hoy Telde. El Telde nuevo, que nacía del Telle aborigen con grandes centros de yacimientos arqueológicos, del que habló el cremonés Torriani de la gran población centrada en este lugar, medianías, cumbres, cimentada por un proceso geológico de formaciones basales y depósitos de lavas y lapilis importantísimo, que han formado un hermoso y variado litoral de acantilados, playas, bahías; en definitiva, un enclave al sureste de la Isla de Canaria, plena de historias humanas pertenecientes a un Municipio de 102 km2 y con cerca de 70 barrios.
Llegada la semana grande de las fiestas de San Juan Bautista, noches del solsticio de verano, la noche de San Juan, arrojemos a la mítica y misteriosa pira los malos augurios, pesares, dolencias del alma, del cuerpo, inmundicias y demás pecados, los veniales, capitales y originales, que ardan en el fragor de la hoguera y crepiten hasta que desaparezcan por el siempre misterioso poder de las llamas.
La altas temperaturas predominantes en este 24 de junio de 2017 ha reducido las posibilidades de encender hogueras por la propia seguridad de la población y conservación de la naturaleza, pero San Juan, la imagen en su trono ha presidido la procesión que como colofón de los actos religiosos después de la solemne celebración eucarística, ha discurrido por el casco histórico artístico del barrio fundacional de San Juan. De regreso al templo después de las despedidas de autoridades, el párroco Don José María Cabrera Pérez, agradeció la asistencia a los actos eucarísticos, litúrgicos y a esta procesión en el día de la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, impartiendo la bendición, y con un ¡Viva San Juan Bautista! elevó los brazos al cielo deseando todo lo mejor para el pueblo teldense y visitantes, ante el santo y el impresionante retablo gótico-flamenco del Altar Mayor que preside desde su hornacina el Santísimo Cristo de Telde, venerado históricamente por la ciudadanía de esta ciudad.
Un bello cuadro escénico religioso centrado en la figura del Bautista, pregonero del que pronto llegaría para redimir el mundo y que adelantaría en el camino hacia el Padre, y el Jesús hombre, el Cristo que en la Cruz seguiría no muy tarde al propio Bautista, de quien recibió las aguas en el Jordán, por la misma senda hacia los cielos. Por esa misma senda urbana que recorre la huella literaria, religiosa, devota, procesionamos a San Juan sobre su trono, en el paso y la voz que clama en el desierto, señalando la tierra y el cordero de Dios, el verdadero hombre al que, Juan el Bautista, en su humildad ante la grandeza del Mesías esperado, declaraba que él no era el Mesías anunciado, ni siquiera digno de desatarle las correas de sus sandalias al que iba a llegar.
El último de los profetas y mártir de la fe en Cristo, San Juan el Bautista, ha sido llevado a la obra artística, en el imaginario del escultor de La Orotava, Fernando Estévez de Salas (1788-1854), simbólicamente, un joven San Juan señalando con su dedo, como si su imaginero creador en su último toque le diera la inspiración que nos transmite para ser bendecida, reconociéndole como Santo Patrono de esta ciudad.
Renovemos nuestras esperanzas y alcemos las manos al cielo como hicieran nuestros antepasados, los antiguos canarios para implorar a Dios los mejores augurios para todos, y como el Ave Fénix levantémonos de nuestras cenizas y, cargadas las pilas, retomemos el camino, apoyándonos en las ganas de vivir, respirar profundo elevando nuestra mirada al cielo, que estos días luce brillante, limpio, azul y bonito, que ya es bastante. Y por San Juan, ante las torres de la Basílica, bajo la sombra de los laureles de la Alameda, celebremos el San Juan nuestro de cada año, por el mes de junio, saludando a las ciudades, pueblos y barrios que igualmente festejan al Santo Bautista, en el sincero abrazo, felicitación y mejores deseos a los Juanitos, Juanitas, Juanes, Juanas, y a los que nos precedieron, dejándonos el recuerdo de haber disfrutado de su mano estas fiestas. Buena suerte y que el alisio regrese por esta fechas para mitigar el calor de un estío que ha entrado de lleno. Feliz verano. Muchas gracias.
“Tiempo de solsticio, de renovación y cambio, tiempo de cosecha, estío y en sus manos nuestros primeros pobladores invocaron el beñesmén. Venid a mí y depositad el mal augurio, el pesar de las dolencias y las malas energías, el mal de ojo escondido, la ira, la envidia, el insulto, la mala conciencia, y la humillación en el corazón atenazado. Quemad en mis profundidades la pesadumbre, las dudas y temores, rencores, egoísmos y malos sueños, arrojad en mi lecho vuestras miserias y pecados, la carga que sobre las espaldas lleváis sin remisión.
Vuestras ofrendas, votos y oraciones ofreced, en el crisol del gánigo al cielo elevadas, en fugaces lenguas suben hasta la montaña sagrada, y en el almogarén para su testimonio depositadas. Cuerpos y almas ya purificadas con energías renovadas sigamos nuestros destinos recogiendo lo mejor de cada cosecha. Celebremos el vínculo festivo de la noche de San Juan bendito en Telde, que nos bendiga e ilumine con la antorcha de la fe y la esperanza hacia un mundo de perdón, paz, comprensión y solidaridad”.
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.




























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