CARMELO ALMEIDA
Sin ánimo de polémica y dirigido a quien corresponda. La prensa y las redes sociales han distribuido, estos días, el programa de actos para celebrar el Día de Canarias y hay que reconocer que es amplio y variado, con unas jornadas sobre oficios, muchos de ellos ya desaparecidos, pero que recuerdan un pasado no muy lejano.
Entre ellos cabe destacar, la exposición de fotos Entre Tomates, así como los talleres de cestería, de marionetas tradicionales, de bailes de El Hierro, ponencias sobre romances, sobre la lana, el zurrón, los empaquetados de tomates, actuaciones de diferentes agrupaciones folclóricas, todo dentro del marco adecuado de la fiesta que se celebra y que conmemora la primera sesión del Parlamento de Canarias, cuando comienza la andadura de nuestra autonomía. Cabe destacar, aún más, el Acto Institucional en el Teatro Juan Ramón Jiménez con reconocimientos y distinciones a la cultura popular. Mis felicitaciones para los organizadores.
Ahora bien, lo que me llama poderosamente la atención es qué pinta la exposición de coches antiguos el día principal de la fiesta y qué tienen que ver con la canariedad, como no sea en homenaje a la Ford o a la Mercedes y para más cachondeo la realizan, dicha exposición, dentro del Parque Urbano de San Juan.
Soy un admirador de estas joyas del automóvil, pero considero que ni es el día, ni el lugar apropiado. Un recinto público, el Parque Urbano de San Juan, que cada vez está más deteriorado, más sucio, más dejado de la mano de los vendedores de drogas que campan a sus anchas todas las tardes, de los perros paseando por todo el lugar, sin bozal y en muchos casos sin correa, dejando su impronta en forma de defecación en cualquier parte, incluso en las praderas, donde luego van las madres con niños a retozar. Y no hablemos de las plantas, las flores de temporada ya no hay que regarlas porque no queda ni una, el pulgón se comen la vegetación y nada de nada, muy poca sensibilidad por la naturaleza.
En cuanto a la vigilancia, se podrían ahorrar el sueldo del vigilante. Llega él, se mete en su cuarto y no se le ve el pelo en toda la tarde. Concretamente el miércoles, unos galletones lanzaron sus monopatines dentro de la jaula de las gallináceas, donde están los pavos reales, y luego treparon por la valla, rompieron la red que impide que se salgan las aves y se metieron dentro, con el consiguiente alboroto que formaron los animales azorados con semejantes especimenes que compartían su espacio, un compañero avisó al vigilante y no daba crédito, pero tampoco se movió. En fin, ahora sólo faltaría que los coches, canarios ellos, dejaran sus manchas de aceite por doquier.
Soy un usuario asiduo del parque y no recuerdo verlo tan mal como ahora, no quiero hacer comparaciones ya que soy de los que piensan que todas las comparaciones son odiosas, pero he visto muchos parque mejores y peores y desgraciadamente, éste cada vez está más cerca de los peores que de los mejores.
Carmelo Almeida Santana es vecino del municipio, licenciado en Derecho y presidente de la Asociación de Vecinos Cristo de Telde.


























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