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Sábado, 07 de Febrero de 2026

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Segundo Amador con el que fue presidente de El Casino, Agustín Arencibia, días atrás en la plaza de San Juan (Foto TA) Segundo Amador con el que fue presidente de El Casino, Agustín Arencibia, días atrás en la plaza de San Juan (Foto TA)

El Casino de Telde reconocerá al conserje Segundo Amador como socio honor

Lleva más de 40 años como empleado de la entidad centenaria de San Juan y se acaba de jubilar

Cojeda19 Domingo, 12 de Marzo de 2017 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Tras más de 40 años al servicio de El Casino La Unión de Telde, el conserje Segundo Amador Martín recibirá en su jubilación el reconocimiento de la entidad como socio de honor.

 

Amador, historia viva de la centenaria sociedad de San Juan, fundada en 1908, es una persona muy querida y apreciada por su masa social. Y es que no es para menos tras los más de 40 años de dedicación en los que este humilde vecino de San Francisco se ha granjeado la amistad de una buena parte de los teldenses.

 

El tercero de nueve hermanos, Segundo Amador nació en 1955 en el seno de una familia sencilla del barrio de San Francisco. La misma casa en la calle Bailadero que antaño le vio nacer, es la que hoy en día sigue siendo su hogar. Desde muy pequeño, sus padres le inculcaron los valores de la fe cristiana, así como un gran respeto por la Semana Santa, una celebración religiosa que su familia vivía profundamente. De ahí nacen, las que confiesa, son sus dos grandes pasiones: El Santo Cristo de Telde y la Semana Santa, según reconocía en una entrevista publicada por TELDEACTUALIDAD para la sección Rostros de Telde.

 

En el año 75 comienza a trabajar en El Casino y desde entonces ha sido testigo directo de la historia reciente de esta sociedad recreativa y cultural, viendo pasar a nada más y nada menos que siete personas diferentes por su presidencia. De cuando entró, recuerda que era una “sociedad cerrada” a la que únicamente acudían los socios a jugar al dominó y a las cartas, a pasar un rato o bien cuando se celebraban los bailes tradicionales de Fin de año, Carnaval y San Juan.

 

Este hecho cambió cuando, el ya fallecido, Carmelo Martín llegó a la presidencia allá por el año 1981 y llevó a cabo una profunda renovación de la entidad, abriéndola al público, potenciando los actos del Carnaval y promoviendo nuevos eventos como las Fiestas de Verano. Con él de presidente, El Casino vivió su “época dorada”, en la que llegó a rozar los 2.000 socios. Un periodo de auge en el que se convirtió en todo un referente social, cultural y de ocio, dentro y fuera del municipio. Segundo Amador recuerda como en aquellos tiempos la pista de baile se convertía noche tras noche en un auténtico hervidero de gente. Y es que eran muchas las personas que acudían a disfrutar de un rato de ocio y diversión. Incluso gente de fuera de Telde.

 

Pese a que en la actualidad él es el único conserje con el que cuenta El Casino, durante aquel tiempo de prosperidad llegaron a ser hasta cuatro las personas que, unidas por un "gran sentimiento de camaradería", conformaban el equipo que se ocupaba de que todo funcionara correctamente dentro de la sociedad.

 

Esta “época dorada” perduró a lo largo de las décadas de los 80 y 90, hasta que a partir del año 2.000 la institución comenzó a sufrir un lento pero doloroso declive con el descenso de un gran número de socios. Lo que ha propiciado que la institución pase en la actualidad por una coyuntura de dificultades económicas.

 

Gran parte de la vida de Segundo ha transcurrido entre San Francisco, El Casino y la Iglesia de San Juan, a la que desde niño le une gran vinculación y en donde han tenido lugar momentos importantes de su vida. Cuenta que el primer recuerdo que tiene de su infancia, es la visión de la Virgen de los Dolores con la candelería encendida acercándose a lo lejos por la calle Saulo Torón en dirección hacia las Cuatro Esquinas, en donde estaba la casa de su tía y donde su familia se reunía para ver la procesión de Semana Santa.

 

A buen recaudo en su memoria, también se encuentra el día en que se prendió fuego una de las cortinas del camarín del Santo Cristo y, en medio de una boda, tuvo que trepar por detrás del retablo hasta lo alto para arrancar la cortina y tirarla al altar, ya que allí arriba no la podía apagar. De ese día recuerda con exactitud la cara blanca que se le quedó a D. Teodoro, cura de San Juan por aquél entonces y al que recuerda con gran cariño, y las gotas de sudor frío que de la frente del párroco brotaban ante la magnitud del suceso.

 

Además, como diseñador floral, que es otra de las facetas importantes su vida, es la persona que decora el trono del Santo Cristo de Telde, de la Virgen de los Dolores y de otros pasos de la Semana Santa teldense.


TELDEACTUALIDAD reproduce una entrevista que este medio le hizo a Segundo Amador en 2012 para la sección Rostros de Telde cuando llevaba 37 años como conserje.

 

Segundo Amador

Cuando entraste en El Casino, ¿llegaste a pensar en algún momento que estarías tanto tiempo trabajando en él?

No, era algo temporal. No pensaba quedarme tantos años aquí, pero el cariño de los socios, que me han apoyado y me han ayudado, ha hecho que siga aquí.

 

¿Cómo recuerdas esa “época dorada” de El Casino?

Como una época bonita. Los socios estaban contentos con nosotros (refiriéndose al equipo de conserjes) y nos apreciaban muchísimo porque nos desvivíamos para que todo estuviese en orden y no fallara nada. Cada uno tenía una misión, pero cuando hacía falta no teníamos ningún problema en ayudarnos los unos a los otros. Había una gran amistad entre nosotros y El Casino era una casa de familia. Era una maravilla.

 

¿Qué recuerdo guardas de Carmelo Martín?

Que era una persona que motivaba a los que tenía a su alrededor. Se preocupó mucho por la sociedad y por sus socios. Se volcó para que los socios disfrutaran de unos actos bonitos y de calidad.

 

Alguna anécdota de El Casino

Anécdotas hay muchas. Parejas jóvenes que se han conocido aquí y que hoy día están casados, tienen hijos e incluso nietos. Y que cada vez que pasan por El Casino recuerdan cuando se conocieron. O un refrán que me contaron unos socios y que dice: Si quieres ser concejal, por la Iglesia has de empezar, te haces socio en El Casino y en el Ayuntamiento entrarás.

 

¿De dónde viene tu destreza como decorador floral?

No sé. Yo creo que eso viene por herencia porque mi abuelo paterno era jardinero. Mi abuelo mantenía los jardines de la plaza de San Juan y de los alrededores. Y ahora, yo he heredado esa habilidad como decorador floral.

 

¿Cómo nace esa vinculación que mantienes con la Basílica de San Juan?

En una Semana Santa. Cuando era un chiquillo de ocho o nueve años me acerqué a la Iglesia y en el trajín que se formaba con los preparativos de las imágenes y de los tronos empecé a ayudar a la gente que se encargaba de esa labor. Y a medida que iba haciendo mis primeros pinitos me iba metiendo e ilusionando. Un día me dijeron que me vistiera de monaguillo y me vestí. Iba a las procesiones y llevaba el sahumerio o la campana. También ayudaba a hacer las alfombras del Corpus. Hasta que cuando ya había hecho camino empecé a ayudar a Manuel Naranjo alcanzándole las flores para enramar los tronos.

 

Un rincón de Telde que sea especial para ti

El barrio de San Francisco. Por la paz y tranquilidad que desprenden sus calles.

 

¿A qué dedicas tu tiempo libre?

A bordar. Una nueva afición que tengo.

 

¿Y qué bordas?

Elementos religiosos. He bordado muchas cosas. Por ejemplo la casulla, el dosel y los faldones que se utiliza para las fiestas del Santo Cristo, el palio de la Virgen de los Dolores de San Juan o el manto de la Virgen de la Candelaria de Tara.

 

¿Cómo ves la situación de Telde en la actualidad?

A  la ciudad de Telde la veo decaída. Está todo paralizado porque no hay dinero. Además, no hay ilusión por la cultura. Los jóvenes están saliendo e intentando hacer sus pinitos, pero… ¿qué es lo que pasa? Que no tienen apoyo.  Una de las cosas que está haciendo ahora El Casino, por medio del encargado del bar, es motivar a los jóvenes. Organizando monólogos y actuaciones de cantautores para que los chiquillos vayan saliendo adelante y haya un poquito de vida para ellos.

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