FRANCISCO MARTEL
Amigos, el pasado domingo, día 5 de febrero, en El Carrizal de Ingenio, más de 60 sacerdotes con nuestro obispo y con un buen número de amigos le dijimos adiós al gran sacerdote D. José Díaz Alemán, el amigo alto de cuerpo y grande de corazón que se marchó al cielo habiendo sembrado durante toda su vida el evangelio de Jesús.
Sí, D. José nos dejó buenos recuerdos, en especial por los lugares donde estuvo de sacerdote: En San Gregorio de Telde, en el Puerto y en Gáldar.
De verdad que el hombre que tenía altura corporal siempre dejaba buenos recuerdos por donde quiera pasaba como pastor de almas.
Estoy seguro que en La Isleta aun le recuerdan los mayores de aquellos tiempos en los que el buen amigo, recorriendo a bicicleta aquellas calles, se hacía presente en todos los rincones del gran barrio. Por ello, desde este escrito enviamos el sentido pésame a su familia y a sus amigos, sabiendo que el buen sembrador de evangelio D. José ha entrado ya a descansar en el Cielo para siempre.
Amigos lectores de TeldeActualidad, estoy que muchos feligreses de las parroquias donde estuvo D. José como pastor sembrando la buena semilla le recordarán por tantas ayudas que recibieron en su labor diaria.
De verdad que al buen amigo Pepe Díaz, el pasado domingo día 5 le dijimos adiós en la iglesia de El Carrizal pidiéndole ahora que desde el otro lado nos eche una buena mano como excelente compañero sacerdote que era siempre.
Por mi parte puedo decirles que siempre recordaré al gran amigo Pepe del detalle que tuvo conmigo en mi primera misa en el año 1965, ya que me regaló una preciosa foto de la Finca de Jinámar donde yo vivía y donde mis padres trabajaban de mayordomo.
Amigo Pepe, hombre siempre atento, a ti que eras el cura más alto de cuerpo, te pido desde estas líneas de TeldeActualidad que nos enseñes a ser siempre sencillos como lo eras tú y que también nos enseñes a sembrar todos los días el evangelio de Jesús, cosa que tu hacías en especial en las parroquias donde estuviste de párroco: La Isleta, S. Gregorio de Telde y Gáldar donde supe que hace tiempo te nombraron, por tu labor incansable, Hijo adoptivo.
Amigo grande de cuerpo y de alma, siempre bueno y entrañable Pepe Díaz, hombre de fe por fuera y mucho más por dentro, en estos días te aseguro que somos muchos los amigos que te damos las gracias por todo el bien que hiciste pidiéndole a Dios y a la Virgen María que te abra las puertas del Paraíso a ti que siempre tenías gran corazón y arte para escuchar y sanar a los que se acercaban a pedirte un buen consejo como buen Pastor que eras de Jesús de Nazaret.
Amigos lectores de TeldeActualidad, gracias por rezar a Padre Dios para que le dé al gran cura Pepe un buen puesto en el Reino de los cielos, sí al que siempre fue el gran amigo José Días Alemán a quien pedimos que, desde la otra vida, nos ayude a crecer más en la FE, en la Esperanza y en el Amor ... hasta que el Maestro Jesús de Nazaret nos llame también a nosotros.
Francisco Martel es sacerdote y párroco.



























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