TELDEACTUALIDAD
Telde.- Telde despidió esta tarde con mucho dolar al que fuera durante 30 años titular de la Parroquia de Santo Cura de Ars, José Manuel Ruiz Gutiérrez, quien falleció a la edad de 91 ayer domingo en un centro hospitalario de la capital donde estaba ingresado. TA ofrece reportaje gráfico.
La ceremonia religiosa celebrada a partir de las 17.00 horas en la parroquia que regentó durante tres decenios fue presidida y oficiada por el obispo de la diócesis de Canarias, Francisco Cases, que recordó la intensa labor pastoral de Ruiz en el sector de Melenara, Clavellinas y Salinetas, donde se granjeó el aprecio de sus feligreses. Una calle de Taliarte lleva su nombre desde 2010.
A las exequias asistió también el vicario general Hipólito Cabrrera, casi medio centenar de sacerdotes y párrocos de Telde y de otros puntos de la Isla y una nutrida concurrencia de fieles de la costa del municipio. También se hallaba el director general de Infraestructuras Turísticas del Gobierno de Canarias y vecino de Clavellinas, Héctor Suárez; el cronista oficial de la ciudad, Antonio María González Padrón, y el exalcalde Francisco Valido, entre otras personas.
Los restos mortales del querido sacerdote fueron velados durante hora y media por los fieles en el templo de Clavellinas con el rezo del rosario. Tras la misa funeral, su cuerpo recibió cristiana sepultura en el cementerio de San Gregorio.
Aquí me tienes Señor
Testamento de José Manuel Ruiz
Aquí me tienes, Señor,
aquí estoy, pues me llamaste.
Vengo a ofrecerte mi vida, la que tú me regalaste.
Cansado vengo a tu puerta.
Fue duro mi caminar,
pero en los brazos del Padre
al fin puedo descansar.
Los dones que tú me diste
yo quise multiplicar.
Si fallos hay en mi cuenta, tú lo sabrás perdonar.
Prendida está en tu palabra
la fuerza de mi esperanza.
Si el grano muere en el surco,
radiante florecerá.
Descansa en paz, cura bueno José Manuel
Por Francisco Martel
Queridos lectores, les aseguro que ayer tarde hubo ruido en el cielo a las 6 de la tarde al llegar a ese paraíso el buen sacerdote carmelita D. José Manuel. Sí, con cariño le decimos al hermano que descanse en paz ya que ayer desde el Hospital Insular dio el salto a los cielos.
Les aseguro que somos muchos los que sentimos su marcha… obispo, amigos sacerdotes, religiosas y muchos seglares… Sí, todos, José Manuel, te deseamos un feliz descanso eterno. No olvides que te visité antes de ayer viendo que ya estabas tardando en marchar a casa del Padre a tus 91 años. Sí, de nuevo vi el precioso recuerdo que habías hecho como despedida de este mundo para irte con la fuerza del espíritu que siempre te guió y te animó a sembrar la semilla de Jesús de Nazaret.
Hoy te decimos adiós con miles de personas pidiéndote, hermano, que nos eches desde el otro lado tu bendición carmelitana. Sí, ahora que tienes la mejor cuña en tus manos, reza por nosotros al Padre a donde todos tarde o temprano llegaremos.
Amigo José Manuel, de verdad que con gusto sigo recordando aquellas bendiciones que nos dabas con sonrisas a todo el que se te acercaba… Sí, hace unos días te di la absolución y tú me la diste también con mucha paz diciéndome: hasta luego.
Sí, te fuiste sin hacer ruido sabiendo de la pregunta llena de teología que le hacías a Padre Dios: Señor, ¿por qué no me llevas ya para tener un descanso contigo para siempre?
Sí, José Manuel, amigo de los pobres que fueron los que te pusieron el célebre apodo de Cura botella cuando estando tú en la parroquia de S. José de Las Palmas tuviste la idea feliz de reunir botellas para luego venderlas y sacar así alguna ayuda buena para los pobres. Hombre carmelitano de Dios, échanos una mano a los que seguimos peregrinando en esta Iglesia santa y pecadora…
Te doy gracias de verdad porque fuiste siempre un verdadero testigo, gracias porque siempre tenías algo para los pobres, gracias porque tú, siendo carmelita quisiste quedarte en nuestra Diócesis de Canarias. Sí, gracias, por el perdón que nos dabas cuando íbamos a confesar contigo… Gracias por la buena bendición que me diste en tu casa de Melenara el sábado pasado día 26.
Hoy te despediremos con fe sabiendo que tenías corazón para sembrar el Evangelio de Jesús,.
Que descanses en paz para siempre con Dios y con María nuestra madre. Déjame que ponga en este saludo lo que tu hace semanas escribiste antes de marcharte al cielo: «Aquí me tienes, Señor, aquí estoy, pues me llamaste. Vengo a ofrecerte mi vida, la que tú me regalaste. Cansado vengo a tu puerta. Fue duro mi caminar, pero en los brazos del Padre al fin puedo descansar. Los dones que tú me diste yo quise multiplicar. Si fallos hay en mi cuenta, tú lo sabrás perdonar. Prendida está en tu palabra la fuerza de mi esperanza. Si el grano muere en el surco, radiante
florecerá…»
José Manuel, amigo de los buenos, te deseamos que tengas un feliz viaje a casa del Padre y deja que te llame con cariño como te llamaban los pobres de S. José… Padre Botella, te pedimos que ruegues a Dios Padre por todos nosotros y que la Virgen, la gran Madre, nos bendiga como hizo contigo en la tarde de ayer, domingo, abriéndote las puertas del cielo para siempre…
Francisco Martel es sacerdote y párroco.
































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