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Sábado, 17 de Enero de 2026

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Gonzalo Suárez, en la fabrica de gofio del Molino de Fuego en Los Llanos (Foto TA) Gonzalo Suárez, en la fabrica de gofio del Molino de Fuego en Los Llanos (Foto TA)

Gonzalo Suárez: "La historia del Molino de Fuego será el eje central del pregón de San Gregorio"

El administrador único de la empresa más antigua de Telde se confiesa sorprendido por las muestras de cariño de la ciudadanía

Cojeda1 Domingo, 06 de Noviembre de 2016 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Está emocionado. Su designación como pregonero de las fiestas de San Gregorio, de su barrio, tal y como adelantó TELDEACTUALIDAD, le ha sabido a regalo. Gonzalo Suárez Sánchez, administrador del único molino de gofio que queda en Telde, confiesa que le ha permitido saber que, además de conocido, es muy querido. Lo leerá el próximo viernes.

 

Este incansable e inquieto empresario de 60 años, criado en la calle de Congreso, promete que será breve, «un pregón sencillo» en el que, eso sí, aprovechará para hablar de su industria, el Molino de Fuego, la empresa más antigua de Telde, pues supera el siglo, y de la calle en la que se asienta, la calle del molino, María Encarnación Navarro. «Mucha gente no lo sabe, pero esta fue la verdadera arteria comercial de Los Llanos; siendo niño un día me molesté en contar y desde el cruce con el parque Franchy Roca a la trasera de la iglesia aquí se ofertaban 64 actividades comerciales». Se dice pronto. Y ya no queda ninguna, según se detalla en un reportaje que este domingo publica Canarias7 con la firma de Gaumet Florido.

 

Hace memoria y cita las tiendas de aceite y vinagre de Cuquita Cáceres o de Salvador Jiménez, que tenía una máquina en la que la gente podía moler su propio café.

 

Fue en el molino donde el edil de Festejos, Juan Martel, le hizo la propuesta. «Yo estaba despachando en el mostrador y como él también es cliente, se quedó esperando un rato; cuando me lo soltó, me paré en seco, no supe qué responder; sólo acerté a decir: Juan, quiero hacerlo, pero dame unos días». Y no solo aceptó, sino que se volvió

«loco» llamando, con la discreción debida, a todos sus familiares. Jamás pensó en un honor así.

 

Desde que trascendió la noticia no ha parado de recibir felicitaciones. «Internet llega a todos lados, me han felicitado desde Noruega a Grecia». Tiene familia y amigos repartidos por medio mundo. No es raro en alguien como Gonzalo, que ha sido capaz de coger el testigo de su tío José Juan Sánchez Ramírez y mantener viva la llama del negocio del que vivieron varias generaciones de su familia materna, los Sánchez Bruno, y que dio de comer a miles de teldenses cuando el gofio estaba en todos los platos.

 

Una empresa familia con casi 114 años de historia

Hoy, casi 114 años después (los cumple en enero de 2017), sigue siendo una empresa familiar. Precisamente por su dedicación al trabajo no puede disfrutar de las fiestas como quisiera, aunque siempre se deja caer el día grande. De estos fastos echa de menos que haya más participación espontánea de la gente y mantiene vivo el recuerdo del intenso olor a castañas, más incluso que a calamar seco, y la costumbre de estrenar algo. Gonzalo, dice, cumplirá con la tradición.

 

Cuenta Gonzalo que a mediados de los años 40 había en Telde entre 9 y 12 molinos de gofio. Hoy solo queda este, que es también uno de los pocos que resiste en la Isla. Abrió en 1903 y despacha a clientes de hasta tres generaciones. Los hay que vienen de La Aldea y se llevan una compra para el mes, para ellos y otros vecinos. Produce 1.200 kilos de gofio al día, pero tiene maquinaria para multiplicar la producción por 3 o por 4. Su tío José Juan tuvo la visión hace años de actualizar la industria. Y fue hace 18 cuando dieron otro salto, el de la exportación. El gofio Molino de Fuego llegó a Lanzarote y La Graciosa. Al mes compran 2.000 kilos. Y ahora Gonzalo trabaja para venderlo en Madrid, Pontevedra, Sevilla, Agadir y Marrakech. Pero este gofio ha llegado aún más lejos. Los turistas vienen a ver las instalaciones y se llevan paquetes para sus países.

 

"Empecé con 9 a echar una mano en el molino"

Casado y con tres hijos, viene de una familia de tres hermanos. Se formó en las pequeñas escuelitas del San Gregorio de los 60 (las monjas, Susanita, Ca’Roquita...), y en el Colegio Labor, pero fue en la capital donde se sacó el título de profesor de Dibujo Lineal.

 

Viene a representar la quinta generación de la familia que regenta este negocio, en el que él lleva echando una mano desde que tenía 9 o 10 años. Despachaba en el mostrador y su tío abuelo Tomás solía decirle que echaba más gofio fuera de la bolsa que dentro.

 

Pese a que estuvo a punto de hacer carrera militar, en 1979 ya entró a trabajar oficialmente en el molino, siempre a la vera de su tío José Juan. Solo hace 4 años que es el administrador. Empieza a las 5 de la mañana y a veces se le hacen las 10 de la noche.

 

Reportaje gráfico: Gonzalo Suárez, pregonero de las fiestas de San Gregorio 2016

 

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