TELDEACTUALIDAD
Telde.- Miércoles 16 de noviembre, tres de la tarde hora canaria. En ese preciso instante, y si no hay un nuevo incidente que lo impida, comenzará en Panamá, a casi 7.000 kilómetros de distancia, el juicio por el asesinato del empresario teldense José Antonio Perdomo de los Santos (57 años) y de su amigo tinerfeño Miguel Untiedt (67). En el banquillo, tres acusados; y ante ellos, los tres magistrados que conforman el Segundo Tribunal de Justicia.
El próximo mes de diciembre se cumplirán cuatro años de la barbarie, aquel fatídico día 12 en el que los españoles perdieron salvajemente su vida en un paraíso que al final se transformó en un infierno. Una presunta vendetta protagonizada por tres cazadores furtivos fue la causa del doble homicidio. La sociedad grancanaria vivió aquellos días conmocionada tras conocer la manera en la que Perdomo y Untiedt, sin posiblidad de autodefensa, perecieron. En el origen, las supuestas rencillas que Luis Alfredo Ramos, Ermenegildo Prestan y René Oliver Antioco Ovalle, los tres acusados, habían desarrollado hacia el terrateniente tinerfeño tras matarle aquel sus perros y haberlos expulsado, un día antes, de su latifundo de Caño Ciego.
La familia de Perdomo ha aguardado con paciencia este día. Poco dada a hablar con la prensa, decidió llevar en la intimidad su duelo tras recibir sus cenizas y oficiar una misa por su memoria en la iglesia de San Gregorio. Dentro de la misma destaca la figura de Laly Sánchez, exconcejala por Ciuca en el Ayuntamiento de Telde. Lo último que dijo al respecto, hace ya un par de años, es que esperaba que algún día se hiciese justicia. Y todo apunta a que ese momento ya ha llegado.
La Justicia panameña, como la española, tiene sus tiempos. Mientras los acusados han permanecido en la cárcel de Nueva Esperanza, en unas condiciones de hacinamiento ampliamente conocidas, el expediente no ha dejado de caminar en la capital del país, donde viven más de tres millones de habitantes.
Posible rebaja de la pena
La última novedad de la que ha tenido conocimiento este diario digital en fuentes locales es que ya está todo a punto para que se constituya el tribunal en derecho, que es como allí se conoce a la tradicional vista pública. Paradójicamente, el sistema permite, empleando este procedimiento procesal, una posible rebaja de la pena en el caso de que haya conformidad con las acusaciones que se hacen a los tres arrestados. También pesa a su favor el tiempo que ya llevan encarcelados.
El órgano encargado de dirimir lo sucedido se llama Segundo Tribunal Superior de Justicia del Primer Distrito Judicial. A este nombre irreproducible en cualquier titular de prensa se le debe de añadir el escenario donde los reos rendirán cuentas: una sala de audiencias que tiene una capacidad superior a las 150 personas y que está considerada como la más grande de la Corte panameña. La vista es pública, con lo cual podrán acudir a la misma no sólo los periodistas, sino todos aquellos que lo consideren y mientras el aforo lo permita.
A Ramos, Prestan y Antioco, alias Pirru, se les acusa de cometer un supuesto delito Contra la Vida e Integridad personal -o dicho de otra manera, un doble homicidio- en perjuicio de los citados súbditos españoles. En este acto de audiencia, que pretenden seguir en directo varios periódicos panameños, el letrado César Castillo, de la Fiscalía Cuarta Superior, representará al Ministerio Público mientras que Mireya Rodríguez, Ricardo Cerezo y Fernando Levy defenderán a Ramos, Prestan y Antioco respectivamente.
La familia de Untiedt también acusa
La firma Barranco&Hernández Enriquez actuará como querellante por parte de Enrique Untiedt. No se tiene conocimiento de que la familia de Perdomo vaya a personarse. En su momento, eso sí, trascendió que este tipo de acciones exige de un desembolso cuantioso. Quizás esto haya impedido su representación en la causa.
Las previsiones apuntan a que dentro de un mes, casi coincidiendo con el cuarto aniversario del crimen, se podría contar ya con una sentencia al respecto. Los encartados se enfrentan a penas que, según fuentes consultadas por TELDEACTUALIDAD, superan los 27 años de cárcel.
Al parecer, existen pruebas contundentes contra ellos, como los rifles empleados. Y no parece que reine entre ellos la concordia, ya que durante la investigación efectuada hace ahora cuatro años dos de los detenidos se acusaron mutuamente de acabar con la vida del empresario teldense y de su amigo.
Retrasos en el juicio
En un primer momento, la fiscal Lourdes Cedeño se hizo cargo de la investigación. Ante ella, dos cuerpos con múltiples heridas de bala y de arma blanca. El año pasado, y ya enfilando la recta final, un problema en el traslado de los imputados impidió la celebración del acto, que primeramente se había fijado para el mes de abril y luego había sido pospuesto a octubre, después de que los abogados defensores presentasen nuevas pruebas para intentar eximirles de los hechos que se le achacan. Desde entonces, no ha habido novedades.
Por la masacre, que tuvo lugar en la provincia de Colón, la fiscal cuarta superior del primer distrito judicial de Panamá imputó a los tres jóvenes la presunta comisión de delitos contra la vida y la integridad personal (homicidio doloso) y contra el patrimonio económico (robo). Hoy en día sólo se ha podido constatar que sigue en pie el primero de ellos.
Asalto despiadado
En el escrito de acusaciones de Cedeño se detalló con todo tipo de detalles cómo había sido el asalto sufrido por Perdomo y Untiedt en los terrenos que este último poseía en Caño Ciego, donde disponía de grandes extensiones de cultivos, cabezas de ganado y hasta un embarcadero privado.
La principal tesis que manejó y sostiene el ministerio público es que los detenidos eran cazadores furtivos que se habían adentrado en la propiedad privada del tinerfeño y que, tras ver cómo varios de sus perros habían sido supuestamente matados por el inversor tinerfeño, harto este de sufrir robos e intromisiones ilegítimas, decidieron regresar al día siguiente y acabar con la vida de Untiedt a modo de vendetta. Perdomo, que se encontraba con él en ese momento ayudándole en tareas de mantenimiento de la hacienda, también fue víctima colateral de la mortal agresión.
Las declaraciones que dos de los encartados prestaron en sede policial en su momento resultaron contradictorias. Uno de ellos, Luis Alfredo Ramos, declinó cualquier tipo de responsabilidad en René Antioco, alias Pirru, alegando que este le había dicho que iba a “matar a una vaca” y se declaró inocente.
En sus conclusiones, Cedeño consideró que fue Antioco el principal promotor de un crimen en el que se utilizaron varias armas de fuego con las que fueron acribillados los dos súbditos españoles, tal como trascendió del resultado de la autopsia realizada en su día a los dos cadáveres, pero también entiende que los otros dos arrestados participaron en la matanza.
Por ahora, Pirru es el único que, en estos cuatro años, se ha acogido a su derecho a no prestar declaración sobre estos hechos.
Dolor en Telde
El crimen provocó una honda consternación en el municipio de Telde, donde Perdomo era ampliamente conocido no ya sólo por ser pareja de un cargo público local en su día, sino también por destacar en su faceta como empresario. En Ojos de Garza explotaba el albergue rural La Manigua, y meses atrás de que se produjese su óbito había optado por trasladarse a Panamá y poner en marcha una pequeña empresa dedicada a la realización de excursiones en yate por la costa del país centroamericano.
Su familia, que contó en todo momento con el apoyo de las autoridades panameñas y el consulado español, logró repatriar sus restos después de que fuesen incinerados. Puede que por fin haya llegado el momento de ver cómo se hace justicia.





























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