TELDEACTUALIDAD
Telde.- La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de La Garita, acogió este sábado al mediodía una emotiva misa funeral en recuerdo del joven militar Jhonander Ojeda, fallecido hace ahora un año en un accidente de un helicóptero del SAR con base en Gando. TA ofrece reportaje gráfico.
La eucaristía estuvo oficiada por el sacerdote Vicente Santana, párroco de Las Huesas, y en la homilia participó también Francisco Ojeda, padre de Jhonander, quien leyó un sentido relato de las experiencias de su hijo en el primer aniversario de su muerte.
A la misa acudieron altos mandos del Ejército del Aire, el jefe del Mando Aéreo de Canarias y su número dos, los generales Miguel Ángel Villarroya y Julián Roldán, y compañeros y familiares del joven, que también le rindieron una ofrenda floral en un punto de la avenida marítima de La Garita que ha sido adecentada recientemente por los propios vecinos con la colaboración del Ayuntamiento de Telde y donde se prevé que vaya un monolito en recuerdo de Jhonander Ojeda.
Este domingo se celebra la ruta motera Amigos de Jhonander que finalizará junto al mural ubicado en un edificio de La Garita que perpetúa al joven militar desaparecido. Luego los participantes degustarán una paella en el local del colectivo ciudadano Patronato La Sal.
Un año sin Jhonander, Sául y José
Este sábado 22 de octubre se cumple el primer aniversario del accidente del helicóptero del SAR que cayó al mar a 500 kilómetros de Gran Canaria cuando regresaba a la Isla de unas maniobras en Senegal. El siniestro costó la vida a los tres militares que iban a bordo, entre ellos el teldense Jhonander Ojeda, cuyo destino le impidió ser pregonero de las fiestas de su barrio. Las autoridades militares han atribuido la catástrofe a un error humano y aún no se han depurado responsabilidades. Tras las duras críticas que los soldados han vertido acerca del estado y la antigüedad de los aparatos del Ejército del Aire, el Ministerio de Defensa ha iniciado la renovación de la flota y ha adquirido un nuevo helicóptero que será enviado a la base del 802 Escuadrón en Gran Canaria.
Un año ha pasado desde aquel fatídico 22 de octubre de 2015 en que se conocía la noticia de que un helicóptero del Servicio Aéreo de Rescate (SAR) de Gran Canaria había caído al mar apenas unos meses después de otro accidente en marzo de 2014. El capitán José Morales, el teniente Saúl López y el sargento grancanario Jhonander Ojeda perecieron cuando regresaban a la Isla tras haber concluido unas maniobras en Senegal. Defensa perdió la pista del aparato después de haber hecho una parada técnica en Mauritania, momento en que se activó un amplio dispositivo de búsqueda compuesto por aviones españoles y marroquíes.
El helicóptero, que volaba a 2.000 metros de altura, cayó al mar a unos 500 kilómetros al sur de Gran Canaria, en un punto sin cobertura de radio ni radar desde el Archipiélago. Sus restos se hundieron a 50 metros de profundidad fragmentados en, al menos, tres bloques. La entonces delegada del Gobierno en Canarias, María del Carmen Hernández Bento, informaba de que la aeronave había sufrido un accidente "en un vuelo sin riesgos y con buen tiempo". Sin embargo, los servicios de búsqueda no lograron encontrar el helicóptero hasta pasadas varias jornadas ni pudieron recuperar los cadáveres hasta ocho días después.
La desesperación por encontrar cuanto antes la aeronave y a sus tripulantes generó una enorme confusión. En un principio, informaciones distorsionadas hablaban de que un pesquero marroquí había avistado al helicóptero, lo remolcaba y sus ocupantes se encontraban sanos y salvos. El propio Ministerio de Defensa anunció esta noticia en su cuenta oficial de Twitter, agradeciendo la ayuda del Gobierno marroquí. Sin embargo, esta información no era correcta. Nada se sabía del buque ni de los militares, por lo que el padre de Jhonander Ojeda llegó a manifestar la posibilidad de que los tripulantes estuvieran secuestrados.
Días después un operativo compuesto por dos barcos cazaminas, una veintena de buzos y dos minisubmarinos robotizados consiguió localizar la cabina del aparato, pero no fue izada hasta varios días después por las dificultades que presentaban las corrientes marinas. Una vez extraída pudo comprobarse que los cadáveres de los tripulantes se encontraban en su interior. Tras las investigaciones oportunas, el Mando Aéreo de Canarias atribuyó el accidente a un fallo humano sin identificar, "pero no quiere decir que sea de los pilotos, puede ser de quien diseña una pieza, el que la mantiene, el mecánico o el control de calidad. La mayor parte de los accidentes aéreos son por fallos humanos, porque el hombre es quien crea la máquina y el que la hace volar", aseguró el responsable del Macan.
Tras las críticas que los militares han vertido sobre el estado de los helicópteros del SAR, algunos a través de las redes sociales , el Ministerio de Defensa ha adquirido, un año después del último accidente, un nuevo Superpuma y baraja comprar dos más en 2017 para comenzar a renovar la flota del Servicio Aéreo de Rescate. Esta aeronave, totalmente nueva, será enviada al 802 Escuadrón de Gran Canaria, que verá repuestas las dos bajas, pero no así la vida de sus compañeros.
Sobrevivir al accidente del SAR en 2014, donde fallecieron cuatro militares, le valió a Jhonander Ojeda para ser nombrado pregonero de las fiestas de La Garita, su barrio, en 2015. Pero su condición de militar lo impedía, por lo que se pospuso la idea hasta 2016 para conseguir los permisos pertinentes. Sin embargo, el tragedia volvió a cruzarse en su vida. El destino quiso que Jhonander estuviera presente de una forma especial, a través de su padre, Francisco Ojeda, que ocupó su lugar "para poner voz al amor que mi hijo sentía por La Garita". El barrio, dijo Francisco en el pregón, fue el lugar donde Jhonander "empezó a forjar un carácter centrado en el valor, la tenacidad, la fuerza de voluntad y un cierto sentido de desafío a la fuerza de la naturaleza".
Porque, señaló Francisco, "desde que emprendió el camino de la luz, yo he tratado por todos medios de mantener viva su sonrisa y legado y estoy seguro de que en estos momentos nos mira desde arriba". Nos mira, a todos. Incluso a sus compañeros. Porque el 802 Escuadrón de Gran Canaria no olvida, y aún hoy en sus caras se intuye el cariño con el que recuerdan a sus compañeros caídos en acto de servicio.
Fuente: Texto de Rubén Torres-www.canariasenhora.com.












































































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