TELDEACTUALIDAD
Telde.- El proyecto de creación de un corredor paisajístico entre el Barranco de Los Cernícalos y la costa de Telde ha recibido el interés del director general de Infraestructura Turística del Gobierno de Canarias, el teldense Héctor Suárez. En un artículo de opinión que TA reproduce, Jaime Medina Santana, que es presidente de la asociación de vecinos El Pilar del Valle de los Nueve, deja bien claro su parecer sobre la gestión del joven exedil nacionalista.
Hector Suárez (CC), un servidor público con mayúsculas
Aquel 12 de abril podía haber sido un día cualquiera, una reunión cualquiera y una batalla política más cualquiera de no ser por lo que en ella sucedió y que hoy pongo en negro sobre blanco con la intención de exponer en público las humildes percepciones de un modesto ciudadano representante de una entidad no menos humilde y modesta.
Pues sucedió que tras casi dos años de andar tocando las puertas de Concejalías y consejerías de ayuntamiento y cabildo respectivamente, llegó el momento del salto a la institución más importante del archipiélago, que no es otra que el Gobierno de Canarias. Nos habían onseguido una cita con el Director General de Infraestructura Turística para explicarle nuestra intención de poner en marcha el Proyecto del Corredor Paisajístico de Telde que se había contemplado en el Plan Territorial Especial de Gran Canaria número cinco y que consistía básicamente en conectar el Barranco de los Cernícalos y la costa de Telde a través de un vial ciclista y peatonal por el eje del barranco.
Tras pasar exhaustivos controles de seguridad, lo que nos hacía una idea de la institución que estábamos pisando, llegamos a un despacho de entre decenas de ellos donde se encontraba en Director General esperándonos, era Hector Suárez, Alto cargo del ejecutivo autonómico y miembro de Coalición Canaria.
Tras unas primeras impresiones de inmediato me di cuenta de una cosa, la mirada de Hector Suárez era distinta; Hasta ese día nuestro equipo se había encontrado en todas las reuniones hasta ahora realizadas con miradas de escepticismo, de indiferencia; nadie seamos sinceros, creía en aquel proyecto. Para ellos éramos una asociación desconocida, de un barrio perdido en las montañas sin apenas capacidad de presión y por lo tanto no prioritaria. No sabían ni querían saber, por qué abanderábamos un proyecto tan ambicioso que no fuera la colocación de una farola, la reparación de un banco o la pintada de un local. Nadie, insisto en ello, se molestó
en apuntar en su agenda aquella idea, descolgar el teléfono y preguntar por qué a aquellas instituciones no había llegado aquel proyecto; Sin embargo, en Hector Suárez esa ambición permanecía intacta, en su rostro se mantenía la virtud del encantamiento.
Tras analizar el proyecto nos trasladó sus impresiones e inmediatamente nos comunicó que en los próximos días pondría en marcha la maquinaria para la elaboración del proyecto técnico, hecho que en el día que escribo este artículo-misiva ya es realidad pues el Ingeniero de obra pública está manos a la obra.
Hector Suárez debe de ser de esos políticos que cuando recibe una idea o una petición de cualquier ciudadano o entidad, sin ningún tipo de prejuicios y valorando prudentemente su viabilidad, les prepara el vagón, lo coloca sobre raíles y llena el depósito de combustible para emprender un viaje en el que no importa mucho el destino sino la aventura del camino que no es otra que la de la vida misma, cargada de infortunios a los que por supuesto se deberá de hacer frente.
Aún hoy seguimos sin saber en qué momento nuestros políticos perdieron la vocación que hace grande y útil a la política; esta maldita crisis ha impregnado en la mente de nuestros gestores la idea de la “imposibilidad” y ello arrastra inevitablemente a un país, a una comunidad, a una institución local, al estrepitoso fracaso. Nuestra política necesita de activos como Hector Suárez y yo espero, como también lo esperan muchos que han pasado por su mano, que su partido sepa valorar su carisma, su entrega y su valía política y le ascienda al lugar donde deben estar políticos como el, en un lugar visible, adecuado para que su carisma y su forma de trabajo sea un referente y se contagie.
Jaime Medina Santana es presidente de la asociación de vecinos El Pilar del Valle de los Nueve.


























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