MANOLO OJEDA
Querido amigo: Mi hermano Sergio, además de despistado, es también algo gafe. Resulta que hace unos meses, cuando tuvimos aquellos vientos huracanados, vio que se había formado una pelotera al lado de su casa. Allí estaban los coches y las motos de la policía de tráfico con sus estroboscópicas luces azules rodeados del habitual grupo de transeúntes curiosos.
Mi hermano se acercó y vio que el follón era debido a un árbol que, con el viento, había caído encima del coche que estaba aparcado delante de su casa, con el consiguiente destrozo del techo y algún que otro desperfecto.
Tuvieron que pasar algunos minutos antes de que Sergio se diera cuenta de que aquel coche era el suyo... Total que, después del susto, se identificó y la policía hizo los trámites oportunos para que el Ayuntamiento se encargara de los daños sufridos por su vehículo.
Ya había pasado un tiempo de todo aquello cuando, el jueves pasado, lo llamé por teléfono para decirle que se viniera a comer con mis otros hermanos, y me dijo: "Voy a llegar un poco más tarde porque estoy camino de Miller Bajo para llevarle unos papeles del coche a la Policía". A lo que yo, preocupado, le pregunté: ¿Tienes algún problema...?. "No", me dijo, "es que estoy haciendo una reclamación por un árbol que se cayó encima de mi coche".
"Como, ¿otro árbol?", le pregunté. "No, es el mismo..." Entonces le dije: "Coño, aparca en otro sitio, que como sigas aparcando el coche debajo de ese árbol, un día vas a tener un disgusto..."
Mira que es mala suerte, Gregorio que, entre todos los coches que hay en esta ciudad, tenga que caerle el árbol precisamente encima del suyo. Son cosas que solo pueden pasarle a mi hermano Sergio.
Me recuerda lo de aquel avión que decían en las noticias: "Un avión español se estrella en Turquía por tercera vez en lo que va de año..." Como para volver a subirse en el puñetero avión.
Todo te puede pasarte en la vida, aunque a unos más que a otros. Son gajes del oficio, pero estoy seguro que mi hermano es de los que se sientan en un pajar... y se clava la aguja.
Un abrazo, amigo, y hasta pronto.
Manolo Ojeda es galerista de arte y vecino de Telde.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.86