TELDEACTUALIDAD
Telde.- El recrudecimiento de fenómenos como el acoso escolar, el consumo de drogas y alcohol, la violencia de género o algunas consecuencias nefastas que puede traer el uso inadecuado de internet han motivado, en los últimos años, un mayor interés de la Policía Nacional sobre lo que ocurre en los institutos. En Telde, una pareja de agentes se dedica desde hace más de un lustro a dar charlas en los centros educativos. Alfonso García y Cristina Quevedo, sus actuales protagonistas, fueron entrevistados días pasados en Radio Faycán al respecto.
García y Quevedo forman parte de la Oficina de Participación Ciudadana de la comisaría de la ciudad. Seis años llevan ya en el desempeño de una labor que les ha llevado a pisar 56 colegios e institutos y a impartir más de 1.500 charlas. De su eficacia da fe el hecho de que el año pasado recibieron en Madrid un premio junto con las oficinas de Zaragoza y Córdoba.
Su implicación es tal con la comunidad educativa que ya incluso son invitados a asistir al reparto de orlas. Y es que entre septiembre y junio prácticamente no tienen ni un hueco en su agenda.
“Tenemos charlas para todos los cursos. A los de quinto de Primaria les hablamos ya de acoso escolar y de los riesgos que hay en internet, al igual que en sexto. Y ya en el instituto hablamos del acceso al cuerpo de policía y al riesgo por el consumo de drogas y alcohol. En bachillerato se va más hacia la violencia de género y estas dos últimas cuestiones”, aclaraba Quevedo al informador Ezequiel López poco antes de reconocer que “en Telde han habido algunos casos de acoso escolar, pero se han solucionado muy bien”.
“Algunos alumnos, al acabar la charla, nos dicen que sufren acoso y nosotros se lo decimos a los profesores; ese tipo de cuestiones se cortan muy rápido”, agregaba Alonso, para quien la presencia policial en las aulas hace que se remuevan conciencias y se abran ojos. “Se da un salto de madurez y los profesores están muy contentos con ello”.
Y es que muchas veces los menores intercambian miradas cuando al oír las explicaciones de los agentes se percatan de que ellos mismos, sin saberlo, están ejerciendo algún tipo de acoso hacia sus compañeros. “A veces salimos afectados tras las charlas porque igual los niños no son conscientes de ello. Una persona que sufre violencia de género puede que no lo sienta así. Existe una actitud machista cuando controlan su wasap o su forma de vestir. Y lo último que se está dando en este sentido son disputas y quejas por el uso del Facebook y la forma de relacionarse a través de esta red social”, añadió Quevedo.
También se da el caso de que hay escolares que piensan que por su edad no pueden presentar una denuncia por violencia de género, si bien no existe un retrato robot sobre el maltratador. “Con los vídeos le decimos lo que hay y les ponemos facilidades para que se puedan acercar a nosotros al acabar las sesiones”.
Alfonso García detalló que el sistema de trabajo les ha llevado a protagonizar estancias de hasta cinco días seguidos en los institutos, al objeto de que los escolares se acostumbren a ellos y cojan la confianza necesaria como para confesarles la existencia de problemas en un ambiente más íntimo. “Eso ha sido un acierto tremendo”, subrayó.
En esta línea, consideró que existen “muchos problemas que tocamos nosotros que ya vienen de fuera”, refiriéndose al ámbito del hogar. “Hay niños pequeños que nos dan contestaciones que no son acordes con su edad, y eso es porque lo han escuchado de sus padres”.
Drogas y alcohol
Por último, los agentes también abordaron el fenómeno de la aparición del consumo de drogas y alcohol en las cercanías de los institutos. “Hay una inconsciencia y rebeldía con su consumo. Yo cambié el tipo de charla después de cinco años y ahora va enfocada hacia el fracaso escolar. Se les hace ver que ese tipo de prácticas provoca que pierdan familias y que se metan en problemas por pequeños delitos. Así llega mucho más, porque, hasta que no se lo hacemos ver, los niños no saben las consecuencias del consumo de drogas”.
Quevedo, por su parte, también recalcó las consecuencias legales que puede tener la ingesta de este tipo de sustancias y sus repercusiones. “Si cometen delitos pueden acarrear problemas. Las empresas a la hora de contratar piden antecedentes y estos incluso te pueden impedir que tengas las opción de presentarte a unas oposiciones”, finalizó.


























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