ANA MARÍA FLORIDO
Estoy en contra del maltrato animal. Así lo corrobora los dos escritos aparecidos en este medio digital TeldeActualidad:
_ Yo no lo haría, a él no le gustaría (8 de enero de 2012)
_ Animales en peligro de extinción y yo cazo porque me gusta un mogollón (16 de abril de 2012)
¿Qué es el maltrato animal? El maltrato animal comprende comportamientos que causan dolor innecesario o estrés al animal. Los mismos van desde la negligencia en los cuidados básicos hasta el asesinato malicioso… (Definición de wikipedia).
Y del mismo medio escojo este titular “Unas 100 personas protestan en Telde contra el Circo Kaos por utilizar animales” Y como todo tiene un pero, este hecho es el que ha levantado a uno pocos a hacer una protesta en contra de los animales del circo.
Dejémonos de hipocresía y hagamos también protesta de todos esos animales que viven “hacinados” en casas que como dice la definición les causan dolor innecesario o estrés animal a tantas y tantas mascotas que son el juguete de sus hijos o pasan horas y horas solos, esperando que lleguen sus dueños para que les acaricien, les den de comer o les saquen a pasear, si es que se hace. O como ha pasado en Navidad, que los mismo dueños de animales, para divertimento, tiren petardos, voladores, y se vean a los animalitos asustados, tirando de las cuerdas, buscando un lugar donde meterse, enloquecidos con tanto ruido y pavor. Y que la policía no les suponga nada, les da igual y sigan repitiendo la misma acción sin control.
Eso es maltrato animal y eso es maltrato a la vecindad porque no es digno que un animal maúlle, ladre, cante horas y horas y tengan que soportarlo los que por coherencia hacia los animales o no quieran un animal, vivan cerca de ellos.
Seguro que los que ahora protestan tienen un perrito o gatito en sus casas, pero como es moda tenerlos, o como mi amigo tiene uno, yo no voy a ser menos…no han caído en la cuenta que eso también es maltrato animal. O ¿Estoy equivocada?
En mi primer artículo sobre el maltrato acababa así:
“Yo no lo haría, igualmente si me lo pidieran como regalo para Los Reyes Magos. Ese antojo, capricho, son los que proporcionan en el verano u otras fechas el abandono de muchos perros en las calles, carreteras, playas, accidentes de circulación de estos pobres, desorientados, sin saber qué hacer, o el lleno de las perreras municipales.
Yo no lo haría y seguro que Faycán, renegaría si fuese la terapia o el capricho de mis hijas.” Hacía alusión al personaje del libro Faycán de Victor Doreste.
Eso es maltrato animal. La utilización del animal para mi antojo y cuando ya me he cansado a la calle. O en el mejor de los casos en las perreras, que al sobrepasar el cupo de animales a veces las condiciones no son las mejores.
He ido al circo con mis hijas. No quería hacerlo, por los animales, pero una vez allí he observado los animales; no estaban en sus hábitats naturales, pero si cuidados. Hablando con alguien perteneciente y relacionado su trabajo con el maltrato animal, me ha dicho si los dueños de los circos, decidiesen abandonar a esos animales, les causarían la muerte. Son animales que han nacido en cautividad y ¿a dónde irían? A zoológicos, algo contra natura. Si se llevasen a reservas naturales, ese abandono, sería la muerte.
Por otro lado si han llegado a la ciudad de Telde y se han instalado, es porque se lo han permitido y han pasado todo un protocolo de seguridad, de habitabilidad… más inseguro, más impresionante es lo que hacen los malabaristas con las motos en esos espacios tan reducidos y no he oído levantar la voz a nadie. Y como decimos aquí en Canarias “nunca llueva a gusto de todos”
Así somos los seres racionales. Protesto por esto y por aquello, que es de la misma índole, me callo porque me interesa. Eso es hipocresía. Así me hago oír, como ha sucedido en el último pleno. No nos rasguemos las vestiduras con algo que sabemos que es maltrato animal, cuando consiento que cerca, al lado estén animales maltratados y me callo porque es algo usual o no levanta ampollas.
A mí me levanta ampollas esa hipocresía, esa forma de actuar, y por eso no me puedo callar.
Ana María Florido es maestra.



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147