TELDEACTUALIDAD
Las Palmas de Gran Canaria.- Las lluvias caídas en las últimas jornadas en Gran Canaria no solo han regado el campo sin producir daños porque han sido calmadas, sino que han empapado la tierra los suficiente como para que el Cabildo dé por finalizada la temporada de riesgos de incendios forestales, ya que la sequedad la había alargado hasta pleno diciembre con multitud de conatos peligrosos.
Después de semanas esperando agua, finalmente ha llovido en toda la cumbre, norte e incluso ha tocado el sur de Gran Canaria con volúmenes que oscilan entre 10 y 15 litros de zonas como La Aldea o San Bartolomé de Tirajana a los 40 de Teror, y también ha sido importante el volumen de Tejeda.
Uno de los beneficios más esperados es que haga reverdecer la zona afectada por el incendio, que en pocos días empezará a lucir un manto verde que cubrirá la mayor parte de la negrura que dejó el fuego, algo que se podrá comprobar, por ejemplo, en el entorno de la Cruz de Tejeda.
Se trata del tipo de precipitaciones más esperado por los agricultores y las instituciones ya que es la más beneficiosa, riega los cultivos y mejora el paisaje.
En cualquier caso, la sequedad ocasionada por la falta de lluvias en los últimos siete años hace que la tierra esté demasiado seca y, dependiendo de la cuantía y la fuerza, ocasiona grietas y derrumbes.
El Cabildo grancanario confía en que las precipitaciones hagan reverdecer el campo (Foto TA) 
























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