La potente borrasca Elisabeth que la pasada semana azotó Canarias, pasó por Telde dejando algunos estropicios. La lluvia, el viento, el oleaje y los rayos, truenos y relámpagos han sido la tónica que ha marcado los últimos días en la ciudad. En Las Remudas, en el aparcamiento número 2, un pequeño ejemplar de palmera canaria no aguantó el embate del dios Eeolo, que sopló con rachas superiores a los 40 kilómetros por hora, y sucumbió afortunadamente sin provocar daños personales. Sus restos yacen en una de la zonas verdes adyacentes a los bloques de viviendas, esperando a ser retirados.
Imagen de la palmera caída por los efectos del temporal (Foto TA) 


























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