En estos días que tanto se apela a la Constitución en el territorio ibérico, en Telde una fotocopia del artículo 35.1 del texto que ha marcado la historia reciente del país pende de un hilo atado a una de las rejas metálicas de la plaza del conjunto histórico de la ciudad. Fue colocada hace meses cuando el vecino de Jinámar, Santiago León, acampó en un rincón del recinto para iniciar una huelga de hambre para exigir un trabajo digno. León se fue, pero el cartel constitucional ha aguantado allí, colgado frente a las puertas de las Casas Consistoriales. Paradojas de la vida.




























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