TELDEACTUALIDAD
Telde.- La maestra teldense Inmaculada María Rodríguez Collado continúa su periplo por el mundo. En Ecuador, visitó el museo del artista Oswaldo Guayasamín y escribió este relato que TA ofrece íntegramente a sus lectores.
Diálogo con Oswaldo Guayasamín (1919-1999)
Por Inmaculada María Rodríguez Collado
- Hola, querido Maestro. En primer lugar, disculpa la osadía de dirigirme a ti con tanta familiaridad. Hoy he visitado tu Casa Museo, y tu Capilla del Hombre. Nada más cruzar el umbral, mi corazón comenzó a encogerse. Esos rostros: (Rostros de América), esas manos:( Las manos de la Protesta), esos dedos infinitamente grandes, solo hueso, buscando sin encontrar, sin esperanza...(Lágrimas de sangre). Las personas mutiladas, solo miembros sueltos, descarnados... (Los Mutilados) ¡Cuánto dolor! ¡Cuánto sufrimiento puede abarcar un corazón!
Vino a mi mente aquella expresión de Miguel Hernández:
‘Tanto dolor se agrupa en mi costado,/
que por doler me duele hasta el aliento’.
A él le dolía la muerte de su amigo. A ti te duele todo, la humanidad entera, tantas guerras, injusticias, atrocidades, torturas, asesinatos, hambres...y sobre todo, Latinoamérica. Todo te duele, te indigna, te llena de ira y furia. A cada momento más y más sobrecogida con las explicaciones de la guía. Los mineros del Potosí, estirando todo su cuerpo esquelético desde el fondo de la montaña hacia la luz...(Potosí: En busca de la luz y la libertad).
-“Pese a todo, no hemos perdido la fe en el hombre, en su capacidad de alzarse y construir; porque el arte cubre la vida. Es una forma de amar.”
- Pero...¿Cómo pudiste vivir, sobrevivir, durante 79 años con semejante carga? Al final te partió el corazón, pero me asombra tanta resistencia a pesar de esa extremada sensibilidad. ¿La misión de dar testimonio? ¿La vocación de mantener esas atrocidades en la memoria de la humanidad? ¿El apremio por aportar tu personalísima visión a tus congéneres?
- “La vieja y lejana esperanza de paz es todavía puntal que nos sostiene en nuestra angustia.” “En mis cuadros de naturaleza muerta y paisajes entra mucho la parte privada mía, de desilusiones, ilusiones, esperanzas, tragedias, abandonos, soledades, y me desahogo de estas cosas dolorosas al pintar.”
- En tu Casa Museo pude ver cómo también el diseño de joyas, con su lógica matemática, calculada, numérica, te evadía de la locura...
- “Cuando salgo de mi estudio, profundamente angustiado por lo que estoy haciendo, casi en un estado de locura, esta cosa perfecta y matemática del diseño de las joyas me devuelve sereno y Pacífico, me vuelve libre con la precisión de la geometría.” “A mí me toca pintar para indagar, para que la gente vea las monstruosidades que se cometen contra los seres humanos y se decida a actuar.” “Mi pintura es para herir, para arañar y golpear en el corazón de la gente. Para mostrar lo que el Hombre hace en contra del Hombre.”
-¿ Y tu colección de rostros latinoamericanos?
- Te refieres a Huacayñan (Camino del llanto). Hice un largo viaje desde México hasta la Patagonia en el año 1945: “De pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad fuimos testigos de la más inmensa miseria: pueblos de barro negro, en tierra negra, con niños embarrados de lodo negro; hombres y mujeres con rostros de piel quemada por el frío, donde las lágrimas estaban congeladas por siglos, hasta no saber si eran de sal o eran de piedra.” “Música de zampoñas y rondadores que describen la inmensa soledad sin tiempo, sin dioses, sin sol, sin maíz. Solamente el barro y el viento.”
- Pero tu inmenso dolor y su denuncia no ha quedado reducido a Latinoamérica.
- Imposible. Tuve la suerte de viajar por múltiples países en Asia, Europa, y América. “La pesadilla del hombre que se extiende, el miedo a una guerra atómica, el terror y la muerte que siembran las dictaduras militares, la injusticia social que abre una herida cada vez más profunda, la discriminación racial que destroza y mata; están carcomiendo lenta y duramente el espíritu de los hombres en la tierra.” “Yo sé que los ejemplos de tortura física y mental, de crímenes cotidianos, son más o menos conocidos. Pero hay otra forma de tortura o crimen oficial, menos visible, menos conocida, pero más devastadora, que apunta al mismo objetivo: la destrucción de nuestro pueblos, aniquilando nuestra cultura, convirtiéndolos en consumidores de productos y conceptos elaborados a miles de kilómetros de nuestros países, en esa guerra total que el fascismo ha declarado, una vez más, a la cultura.”
- Maestro, ¿conservas esperanza para la presente y futuras generaciones?
- “Si no tenemos la fuerza de estrechar nuestras manos con las manos de todos, si no tenemos la ternura de tomar en nuestros brazos los niños del mundo, si no tenemos la voluntad de limpiar la tierra de todos los ejércitos; este pequeño planeta será un cuerpo seco y negro, en el espacio negro.” “Mientras haya gente que aprenda a matar, existirán las víctimas. En la historia de los tiempos tiene que alborear el día en que el soldado no tenga razón de ser.”
- ¿Qué papel juega para ti Latinoamérica en este mundo atroz?
- Somos una unidad de 8 mil años de cultura precolombina y seremos un continente que
dará al mundo una fuerza de civilización de paz y no de guerra.” “El hombre que ha vivido a través de los milenios con esta gran columna vertebral que es la Cordillera de los Andes, es una misma cultura que viene desde México y se va al sur extremo de este continente, y esto nos hace pensar en la necesidad contemporánea de volver a la unidad latinoamericana en todo sentido, sobre todo en el sentido espiritual.”
- Pintas con ansiedad, con angustia, con furia...
- “... tengo dibujos, apuntes, bocetos y necesitaría doscientos o trescientos años para pintar esos proyectos de cuadros. Sé que no podré hacerlo, y eso me angustia". “El artista no tiene modo alguno de evadirse de su época, ya que es su única oportunidad. Ningún creador es espectador; si no es parte del drama, no es creador.” “Mi pintura no es fácil, no es de cartel, pero yo puse allí toda mi alma y reflejé los temas más eternos, como el odio, el amor, la ternura.”
- Me quedo con tu mensaje, respetado por tu Fundación: “Siempre voy a volver. Mantengan encendida una luz.” Salí de tu casa impregnada, impresionada, con el corazón aún apesadumbrado. Tu vida, tu obra, tu muerte. Allí mismo enterrado, bajo El Arbol de la Vida, en tu jardín. Me llamó el Parque –bosquecillo lo llamaría yo-, de sonoro nombre: Guangüiltagua, cercano a tu Casa. Un paseo lento, reflexivo, para tomar aire y serenar mi alma. No se puede dar la espalda a la parte inhumana, prehumana, de nuestra humanidad, de cada uno. No puedo ignorar la inhumanidad en mí misma. Los árboles siempre me traen, o me llevan, a La Paz, a su paz. Respiré hondo. Me diste una tregua para disfrutar el paseo, para sosegar mi alma. Cuando iba llegando a la Parada, regresaste con tu furia. Fuiste paciente y compasivo conmigo; nada más subir al bus estallaste de nuevo en furia, en llanto rabioso, con lágrimas gigantescas. Ríos de lágrimas llenaron tu amada Quito en poco tiempo. No te conformaste. Llegaron tus rugidos, y la luz; la luz reclamada. Iluminaste tu ciudad a destellos, a fogonazos. Continuaste rugiendo. Y finalmente, las calles limpias, tranquilas, frías, silenciosas, solitarias... Suficiente lección de Vida y Emoción, por hoy. Gracias, Maestro.



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147