TELDEACTUALIDAD
Telde.- La costa de Telde despidió este domingo a los más de 1.000 tripulantes repartidos en 224 embarcaciones que zarparon este mediodía desde Las Palmas de Gran Canaria en una nueva edición de la regata ARC que recorre 2.700 millas náuticas hasta la caribeña isla de Santa Lucía al otro lado del Atlántico.
La regata ARC (Atlantic Rally for Cruisers) dio el pistoletazo de salida a su edición número 31, una prueba que por su popular convocatoria y la variedad de sus tripulaciones es de gran tradición ya en Las Palmas de Gran Canaria. Esta travesía se organiza en dos regatas: la prueba principal ARC (Las Palmas de Gran Canaria-Santa Lucía) que largo velas este 20 de noviembre y la ARC Plus (Las Palmas de Gran Canaria-Mindelo-Santa Lucía) que partió de la capital grancanaria el 6 de noviembre con 73 cruceros.
Entre las 224 embarcaciones de 21 países que forman la flota de la ARC hay una gran representación de participantes del Reino Unido, con el 28% en ARC Plus y el 33% de la ARC; Alemania con el 20% y el 14% respectivamente y Noruega con el 7% de la flota ARC.
Siguiendo su espíritu de regata de crucero, la ARC cuenta entre sus filas este año con 35 niños menores de 16 años, incluso hay un bebé de 18 meses, mientras que en el otro extremo encontramos hasta 43 navegantes de más de 70 años. En el formato de tripulación es muy habitual encontrar a grupos de amigos, parejas jubiladas, navegantes aficionados, familias completas, etc.
Los más de mil tripulantes partieron poco después de las 12.30 horas proa a la isla de Santa Lucía en el Caribe en un recorrido de 2.700 millas. Se espera que la mayor parte de las embarcaciones alcancen su destino entre los días 7 y 12 de diciembre. La ceremonia de entrega de premios tendrá lugar el 17 del mismo mes.
(Foto TA/Sindo Hernández y Antonio Rico)
(Foto Jesús Ruiz Mesa)
Crónica de la regata
Por Jesús Ruiz Mesa
Una vez más cumplieron con la cita que cada final del mes de noviembre convoca la mundialmente famosa ARC Atlantic Rally for Cruisers, que en la 31 edición 2016, tomaban la salida unos 220 embarcaciones en sus diferentes clases desde la bocana del Puerto Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria. Situados frente a la Avenida Marítima con un espectacular despliegue de mástiles, velas, y quillas que en primer plano, dejaban ver el espectacular paisaje portuario de las grandes estructuras metálicas de las grúas, barcos atracados en otros muelles, las monstruosas patas que soportan el peso de las torres de prospección petroleras perfilando un skyline portuario, que contrasta con la frágil línea del velamen, aparejos de los yates y veleros de crucero, y de los grandes cruceros de turismo atracados en el Muelle de Santa Catalina, formando un escenario portuario único, digno de nuestro Puerto de La Luz en su preciosidad, colorido y ritmo marinero.
Se suceden las idas y venidas en torno al lugar de arranque, esperando las señales acústicas que marcarán el tiempo de salida de las tres categorías, a las 12:30, 12:45 y 13:00 hs. Un verdadero placer para la vista y el alma observar este paisaje marinero esencia de nuestro puerto y de nuestra identidad canaria, la misma que en el devenir de la historia sintieron, pintaron y escribieron nuestros antepasados. Los barcos, sus patrones, tripulantes navegantes, familiares y amigos, iniciaban el momento de escribir en sus cuadernos de bitácora la gran aventura transoceánica, el gran reto. Para algunos, marineros y marineras, retos ya conseguidos y repetidos, volvían por Gran Canaria para cubrir las 2.700 millas náuticas que separan estos días de navegación la isla de Gran Canaria y la de Santa Lucía, a las puertas de las islas del Mar Caribe.
Un clásico de las grandes travesías desde nuestra atlántica capital, que en su 31 edición marca este punto de partida por excelencia, para emprender una de las competiciones náuticas deportivas más importantes del mundo. Una aventura para emular, las navegaciones de los siglos pasados, aprovechando los vientos alisios favorables. Viento en popa a toda vela, cruzar el gran charco, alcanzar la otra orilla, y gritar tierra a la vista, en este caso, alcanzar el puerto de Rodnay Bay Marina de la isla de Santa Lucía.
Participan tripulaciones de diversas nacionalidades donde este deporte tiene una gran representación: Reino Unido, Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Suecia, Estados Unidos, España, entre otras. El pasado domingo 6 de noviembre tomaron una primera salida los participantes de la ARC Plus, zarpando en su ruta Gran Canaria-Cabo Verde. Después de una parada de tres a cinco días, iniciaron igualmente su navegación hacia Santa Lucía. Los 5.000 Kms de distancia pueden ser cubiertos en un promedio de 12 días en los barcos más rápidos, y los de recreo entre 18 y 21 días. Un auténtico reto para los intrépidos navegantes que en esta ruta emulan la seguida por Colón.
Esta competición náutica considerada como la transoceánica más popular del mundo aporta un gran impacto económico y de promoción para beneficio de nuestro puerto, muelle deportivo, la ciudad de Las Palmas y Gran Canaria, suponiendo una importante fuente de ingresos, ya que teniendo como base logística nuestro Muelle Deportivo, son debidamente atendidos para elaborar planes de navegación, revisiones técnicas, infraestructuras navales, equipos de navegación, cartas meteorológicas, documentaciones requeridas, seguridad, mantenimiento, emergencias, abastecimientos, provisiones, consultas, turismo, visitas, excursiones, y otros servicios. Hacen que todo este entramado de asistencias durante su estancia nos suponga un considerable beneficio económico para nuestra ciudad y su puerto.
Con la intención de lograr las mejores imágenes en mi desplazamiento desde Telde, realicé una primera parada para observar el movimiento del litoral capitalino en un horizonte muy claro, desde el mirador de La Laja a los pies de la escultura del Exordio del Tritón, obra del escultor canario Manolo González. Iniciando mis observaciones con la digital en ristre, esta vez movido por la curiosidad escultórica de esta parte de Las Palmas de Gran Canaria, y a medio camino entre San Telmo y Vegueta, me sitúo en el espacio que antaño ocupó el primer Muelle de Las Palmas, en San Telmo, donde se sitúa un memorial, a un paso de la escultura “Ceñida” Monumento a la Vela Latina Canaria, erigido en 1998, del artista Juan Antonio Giraldo. La obra escultórica que rememora al universal Benito Pérez Galdós, desparrama su vista sobre la ciudad que le vio nacer.
El conjunto urbano histórico monumental del Teatro Pérez Galdós, Mercado de Vegueta, Triana, Vegueta, y Torres de la Catedral, desde esta atalaya sobre la Avenida Marítima el despliegue de veleros es continuo. La escultura Harimaguada de Chirino, el Castillo de San Pedro Mártir, más conocido por el de San Cristóbal, en el barrio marinero de su nombre, y a lo lejos sobre los acantilados de La Laja, el Tritón, que indica la dirección de la ciudad. Toda esta ciudad secular que nació, creció y aún desarrolla sus proyectos futuros, no lo sería sin su Puerto de La Luz. La Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y el Puerto de La Luz se abrazan para aportar lo mejor a estos visitantes que en este día de la gran Regata ARC nos dicen gracias y hasta siempre.
El Buque de Acción Marítima de la Armada Española (BAM), Tornado, lanza las señales de salida para las clases o divisiones de multicascos a las 12:30 hs. A las 12:45 hs. la división Racing, y a las 13:00 hs. la de Cruceros. Arranque a toda vela aprovechando la brisa y metiendo caña para aprovechar el alisio bajo reinante. A lo largo del litoral van desdibujándose los perfiles al entrar en zonas distantes de los puntos en que nos encontramos la mayoría de observadores que con las digitales, móviles, videos, etc, complace el captar estas preciosas estampas de nuestra bahía capitalina en aguas tomadas por la Atlantic Rally for Cruisers ARC 2016. Un numeroso público ya había tomado posiciones de primera fila para disfrutar de este bellísimo escenario y espectáculo náutico, la concentración colorista de embarcaciones.
Cada vez que dedico este tiempo al reportaje de este evento, después de meterme en la piel e historia de nuestra capital y su puerto, me vienen a la memoria las estampas en sepia, blanco y negro del Puerto del Refugio, del Puerto de La Luz, del decimonónico devenir de una historia que se hizo realidad a lo largo del siglo XX, que se abría a las nuevas esperanzas de un mejor futuro para Gran Canaria y Canarias. La gran obra del ingeniero teldense Juan de León y Castillo y de su hermano, el político y diplomático Fernando. Los dos hicieron posible esta puerta abierta en el Atlántico Medio, El Puerto de La Luz y de Las Palmas de Gran Canaria, que hoy domingo, 20 de noviembre de 2016, el siglo XXI celebra, da la bienvenida y despide, sobre las mismas aguas que antaño, siglos atrás, lo hicieran aquellas vetustas naves, barcos y navegantes que en sus periplos navegaron el gran viaje de ida y vuelta, Canarias-América-Canarias.
En sus derrotas cruzarán las aguas del litoral teldense que a lo largo de sus acantilados, playas, bocabarrancos y desde nuestras atalayas, observamos cómo sus siluetas blancas se pierden entre el azul, algunas veces plateada lamina de agua atlántica de la mar lejana, profunda y horizonte por cruzar. Con mis huellas sobre lo que fueron poblaciones aborígenes en el devenir prehispánico, desde el yacimiento arqueológico de La Restinga, los antiguos canarios quizás pudieron otear todo lo que su vista alcanzaba, sobre un horizonte roto por las velas de naves, de quién sabe que procedencia y que intenciones traerían, con misterio, curiosidad, asombro o temor por ser invadidos. Siglos después los mismos puntos de observación para otros menesteres bélicos, asuntos de estrategia militar, como son las construcciones militares fortificadas, como castillos, cubelos, torres, bunkers, etc.
Hoy lo hemos contemplado con la complacencia de una bella línea de efectos cromáticos de velas que en línea recta, un horizonte tamizado de mástiles, cielo y mar, en lazados por el rítmico compás del trapo henchido que a timón seguro de rumbo les llevará a la otra orilla. Mientras, a nuestros pies las olas rompiendo la blancura de sus espumosas crestas contra las rocas y acantilados que dibujan el litoral teldense. Algunas embarcaciones navegan cerca, muy cerca, casí se podía escuchar el golpe de agua contra la proa de sus quillas entrando con fuerza en la lámina de agua al empuje de las velas infladas que soportan los palos y el conjunto mecánico marinero de la embarcación.
Una magnífica estampa desde el teldense litoral de costa bella, versátil, diferenciadora de su propia construcción, playas de arenas finas, volcánicas, hermosos acantilados, miradores sobre los que podemos contemplar como esculturas tenebrosas de fuego y depósitos magmáticos de los que fueron hechos, caprichosas formas de lava que durante la formación geológica de la isla, sobre la redonda isla de la Gran Canaria, dejaron en este municipio la firma de su naturaleza que esculpió durante millones de años.
Paisajes de ecosistemas únicos, donde la hierbamuda, la uva de mar, la duna fosilizada, fauna y flora que en este espacio natural protegido se unen los restos de las poblaciones aborígenes, Bocabarranco de Telde, La Restinga, La Garita, El Bufadero, Hoya del Pozo, Playa del Hombre, Faro, Muelle y costa de Taliarte, Melenara, Salinetas, Aguadulce, Tufia, Ojos de Garza. Ante este escenario litoral navegaron los barcos de recreo que participaban en la ARC 2016, ellos desde su posición marina despidieron su periplo sobre las aguas teldenses. Los que nos acercamos hasta los lugares descritos, en esta ocasión observé que fueron muchos los aficionados, les contemplamos en reciprocidad, hasta perderse en el horizonte y continuar escribiendo en su cuaderno de bitácora las visiones, sensaciones, experiencias y la cotidianeidad de la vida marinera en toda la travesía.
Desde el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria la 31 edición de la ARC 2016 vuelve a navegar sobre la ruta que aquellos hicieran en los tiempos en que la mar océana presentaba un reto, un misterio, un plus ultra. Los navegantes del siglo XXI inmersos en el Atlántico que baña las dos orillas, navegan sus aguas, aceptan el reto, el misterio de atravesar el plus ultra oceánico, es su personal aventura.
Hasta siempre navegantes, hasta alcanzar la otra orilla, allí dejarán nuestro mensaje y saludo, el de los que aprovechando el alisio a su paso por nuestras islas, las Canarias, las Afortunadas del Archipiélago Atlántico. Desde Gran Canaria, lo hicieron en otro tiempo, y ahora, en silencio, en soledad, con el rumor de las olas meciendo sus blancas quillas, el aliento de Eolo hinchando sus velas, arribar a la otra costa descubriendo el nuevo mundo del siglo XXI. Que el cuaderno de bitácora registre la mejor experiencia de sus vidas.
“Cruzaré las desconocidas aguas tenebrosas, abriré sus entrañas, pasaré el non plus ultra, ni tempestades, ni galernas irán en mi contra, acontecerán glorias y conquistas asombrosas. La fe y la creencia marinera de otear más allá de lo conocido, la inquietud por buscar otros caminos, eterno sueño del hombre, navegar es otra forma de vivir dando a lo incógnito un nombre, descifrar el misterio secular de los extraños confines aún no sabido”.
(Del poema, In Nomine Domini Nostri, del autor del reportaje).
Buena navegación y hasta siempre marineros. Muchas gracias.
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.




























































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