La crisis del siglo XXI fue el título de la tercera ponencia que impartió el doctor Donato Fernández Navarrete en Telde en el marco del XIV Curso de Historia de las Relaciones Internacionales que, bajo la dirección del profesor Javier Ponce Marrero, se ha desarrollado en la Casa Museo León y Castillo de Telde.
TELDEACTUALIDAD ofrece reportaje gráfico y crónica del colaborador cultural Jesús Ruiz Mesa de la citada conferencia.
Tercera ponencia: Las crisis del siglo XXI
por Jesús Ruiz Mesa
Con la tercera ponencia el jueves 24 de marzo se cruza el ecuador del programa establecido en esta edición del 2022 del XIV Curso de Historia de las Relaciones Internacionales que se viene desarrollando desde el martes 22 en la Casa Museo León y Castillo de Telde, curso que dirige el Profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Javier Ponce Marrero.
El profesor Ponce Marrero expresa: La conferencia de esta jornada, tercera de las ponencias, que con el título “Las crisis del siglo XXI: la gran depresión del 2008, la coronavirus de 2020 y la bélica de 2022. Sus impactos en las relaciones internacionales” será impartida por el profesor Dr. Donato Fernández Navarrete, Licenciado en Economía por la Universidad Complutense, doctor por la Universidad Autónoma de Madrid, donde ha desarrollado toda su actividad docente desde 1984 como Catedrático de la misma. Ha impartido docencia en tres cursos académicos como catedrático de La Sorbona en París 3 y ha sido profesor visitante en la Universidad de Misuri, Columbia, Pernambuco, Brasil, Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en el Instituto de Relaciones internacionales de la Universidad de Chile, en West Timisoara en Rumanía y también invitado por el Ministerio de Educación de Japón para impartir conferencias en la Kyoto University en Tokio, y estamos ante un consumado especialista, maestro en su actividad investigadora y docente. Ha dirigido y participado en numerosos proyectos de investigación, ponente en más de 50 Congresos nacionales e internacionales. Ha organizado numerosos cursos de verano en universidades españolas y ha sido conferenciante en centros públicos y privados españoles e internacionales.
Autor prolijo es responsable de y coautor y colaborador en más de 30 libros, entre los que destacan títulos interesantes: Historia y Economía de la Unión Europea (1999), Historia de la España actual 1939-2000. Autoritarismo y Democracia (2001), Fundamentos Económicos de la Unión Europea (2007), Diccionario de Relaciones Internacionales y Política Exterior, obra coordinada con el Dr. Juan Carlos Pereira que abría este Curso. Historia de la Unión Europea. España como Estado miembro (2010), Política Exterior Española, Un balance de futuro, obra dirigida también por el Dr. Pereira y José María Beneyto. Fundamentos Económicos y Políticas de la Unión Europea (2014). Historia de la Unión Europea. De los orígenes al Brexit (2018). El profesor Fernández Navarrete está especialmente implicado en la difusión de todos estos temas y ha realizado en este sentido una extensa tarea de divulgación de todas estas cuestiones económicas que afectan a España y la Unión Europea, en prensa y en el blog Transitar por Eurolandia y que recomiendo para estar al día siempre de las cuestiones económicas que van surgiendo en este contexto en el que estamos inmersos.
Interviene el Dr. Fernández Navarrete agradeciendo la bienvenida y participación en el Curso, fruto de la excelente tarea de trabajo en su dirección del profesor Ponce Marrero a lo largo de tantos años.
El doctor Fernández Navarrete en su exposición y a modo de extracto de la conferencia nos adelanta un recorrido previo para llegar a la comprensión de la situación y causas de las crisis del siglo XXI, expresa:
“La historia nos enseña que las crisis económicas son permanentes, que siempre han existido y que continúan existiendo en algún lugar del mundo, aún, cuando no sean objeto de atención por los medios de comunicación. El origen de las crisis obedece, a tres factores: a causas económicas, a razones naturales y a conflictos bélicos, o a una combinación de ellos. Pero cualquier sea su origen, todas las crisis tienen efectos económicos más o menos pronunciados.
El siglo XXI, no ha comenzado con buen pie: la mayor parte de sus primeros 22 años han sido de crisis. Por añadidura, se han sucedido sin interrupción y en sus orígenes han estado presentes los tres factores por los que originan una crisis. La primera de ellas, la de 2008, fue financiera y se gestó en EE.UU. la segunda, la de 2020, ha sido - y sigue siendo – sanitaria y se originó en China; y la tercera, la que se está iniciando, tiene carácter bélico: la invasión de Ucrania por Rusia el 24 de febrero de 2022.
Dos aspectos deben tenerse en cuenta. El primero, que en ningún momento de la historia se ha dado tal concatenación de hechos en tan limitado espacio temporal: en el origen de las crisis han estado los tres factores que las desencadenan: el económico, el sanitario y el bélico. El segundo, que ninguna de las crisis se ha generado en la Unión Europea y, sin embargo, los ha padecido – y padece – en mucho mayor grado que ninguna otra área desarrollada.
La crisis de 2008 fue el resultado de los excesos desreguladores de la economía – sobre todo la financiera -, a partir de los ochenta del siglo XX. La desregulación de la actividad económica y la privatización de empresas públicas, que fueron fenómenos paralelos en el tiempo, se iniciaron a gran escala, en el RU por el gobierno de Thatcher y en Estado Unidos por el de Reagan. Desde ambos focos y ya con el pasaporte del Consenso de Washington, se fue extendiendo al resto del mundo. Es lo que se conoce como modelo neoliberal, en contraposición y sustitución del keynesiano, que había estado vigente hasta entonces.
El neoliberalismo comenzó a presentar grietas en EE.UU. en los inicios del siglo XXI: el pinchazo de la burbuja tecnológica (la caída en bolsa de las cotizaciones de las empresas puntocoms), que llevó a los inversores a buscar otros activos más seguros, entre ellos, la vivienda; y el segundo, los atentados terroristas de 2001, que obligaron a la Reserva Federal a bajar los tipos de interés para mantener la actividad económica.
En busa de su rentabilidad, los bancos estadounidenses comenzaron a conceder créditos hipotecarios cuyos tipos de interés y comisiones crecían en la medida en que lo hacía la insolvencia del prestatario. Es lo que se conoce como hipotecas subprime o hipotecas basura. La mayor parte de estos créditos hipotecarios, debidamente empaquetados (por grupos y con distinto grado de riesgo), los bancos estadounidenses los titularizaron y os vendieron - a un interés menor al de la concesión - a otros bancos, a los hedge funds (fondos de cobertura de riesgos o también fondos de inversión libre) que, a su vez, eran administrados por bancos de inversión.
La crisis puso en cuestión la propia supervivencia del sistema capitalista pero el neoliberalismo no ofrecía ninguna respuesta a la misma, porque no la tenía. De nuevo los gobiernos del G-20 hubieron de recurrir al keynesianismo (a la intervención del Estado), para solventar la situación; y los neoliberales lo admitieron silenciosamente porque, en tiempo de crisis, todos somos keynesianos.
Cuando algunos países desarrollados apenas se estaban recuperando de la Gran Recesión de 2008 (como también se le conoce a dicha crisis) y las relaciones internacionales eran de gran estabilidad por las continuas y provocadoras medidas de Trump y por otros acontecimientos – entre ellos, el Brexit -, se desencadenó, a finales de 2019, la crisis sanitaria de la Covid-19, que afectó gravemente a la mayor parte de la humanidad y a la actividad económica. El coronavirus se detectó en el mercado mayorista de mariscos de la ciudad china de Wuhan, a mediados de diciembre de 2019. Las autoridades chinas notificaron la nueva enfermedad a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 31 de diciembre de dicho año, y poco después, el 11 de marzo de 2020, este Organismo declaró la pandemia.
En esa tesitura, entró en juego el debate sobre el binomio salud-economía. ¿Cuál de ellos debe priorizarse? En realidad, era un falso dilema ya que sin salud no puede mantenerse la actividad económica y sin ésta se perjudica a la salud. Es necesario combinar ambas en las proporciones adecuadas, y esto ya es cuestión de ideologías.
Con las salvedades necesarias, puede decirse que, a grandes rasgos, los gobiernos se decantaron por tres tipos de modelos para combatir la Covid: los que claramente priorizaron la salud sobre l economía - la mayoría asiáticos -; los que priorizaron la economía frente a la salud, generalmente los menos desarrollados porque no tenían otra alternativa; y los que trataron de combinar ambas opciones, como el caso de la Unión Europea y algunos otros países desarrollados.
Finalmente, la crisis económica que estamos iniciando, que se superpone a la sanitaria, obedece a la invasión rusa de Ucrania. Su caldo de cultivo se forja en la desmembración de la URSS en 1989 que, teóricamente, ponía fin a la Guerra Fría, pero que no ha sido así por la serie de errores que han cometido tanto los EE.UU., como por la Unión Europea y la propia Rusia.
Las consecuencias bélicas y económicas que se generarán - y que ya se han generado - son por el momento impredecibles. Las relaciones internacionales ya se han alterado considerablemente por el efecto invasión y por el blanqueo económico a Rusia por parte de EE.UU. y la Unión Europea. Se ha disparado la inflación y existen serias amenazas de ralentizar gran parte de la actividad económica. ¿Será China la gran beneficiaria de este desorden?
Después de presentar en proyección muestras estadísticas de los países más afectados por el coronavirus entre: Estados Unidos, India, Brasil, Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia, Turquía, Italia, España en su población total de la selección 2.377.070.000 y el total de la Humanidad, 7.700.000.000, muestra el total de afectados por la evolución de la pandemia y afectados por cada 100.00 habitantes, fallecidos y tasa de letalidad, que da idea de la gravedad siendo una de las causas sanitarias de la crisis de este 2022 como bien se expone al inicio de la conferencia. Expuestas en otra tabla el crecimiento del PIB (%) en 2020 respecto a 2019 en los países más importantes, puntualizando el retroceso negativo de los países indicados, con la curiosa excepción de China, un 2,3% positivo. Causas económicas originadas por la crisis.
En su conclusión el Dr. Fernández Navarrete expone ante esta situación el posible horizonte que se nos presenta como consecuencias a largo plazo de la pandemia: El mundo económico que se avecina será diferente al que hemos conocido hasta ahora. La globalización proseguirá, pero experimentará ciertos cambios, sobre todo en la deslocalización de la producción de actividades esenciales, que serán más protegidas por los Estados. La digitalización, la robotización y otras tecnologías, alcanzarán unas dimensiones hasta ahora desconocidas. Se prevé que se incrementen las desigualdades económicas y, como resultado, las migraciones y los conflictos sociales. Las relaciones económicas internacionales se han deteriorado considerablemente con la presidencia de Trump. En esta crisis nadie ha vuelto a recordar el neoliberalismo. Existe unanimidad en pedir ayudas públicas. Cuando la crisis se supere, con toda probabilidad, resurgirá el neoliberalismo: ahora está adormecido.
Como en todas las ponencias presentadas culminan con una rueda de preguntas sobre los temas tratados de gran actualidad, testimonio de hechos que el mundo globalizado es el protagonista de la historia del siglo XXI y por los estudios, investigaciones y observaciones de los ponentes se ha llegado a un estado de conocimiento y opinión que nos llega de la mano de expertos en las Relaciones Internacionales desarrollados en el XIV Curso de Historia de las Relaciones Internacionales. Enhorabuena y agradecimiento al Dr. Donato Fernández Navarrete por su ponencia y al director del Curso Dr. Javier Ponce Marrero. Gracias.
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.






















































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