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Martes, 03 de Marzo de 2026

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La doctora en Prehistoria, María Antonia Perera (Foto Jesús Ruiz Mesa) La doctora en Prehistoria, María Antonia Perera (Foto Jesús Ruiz Mesa)

La doctora Perera habla en Telde sobre el agua en la población aborigen

Actual directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Telde, ofreció la cuarta conferencia de las IX Jornadas de la Cultura del Agua

direojed Domingo, 27 de Octubre de 2019 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- María Antonia Perera, directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, habló en Telde sobre El agua en la población aborigen de Lanzarote, en la cuarta sesión de las IX Jornadas de la Cultura del Agua celebradas durante esta semana en la Casa Museo León y Castillo.

 

Crónica de la cuarta jornada

Por Jesús Ruiz Mesa

Las IX Jornadas de Cultura del Agua que con el lema Acceso a un recurso vital llegan al cuarto día de ponencias que el jueves 24 de octubre con la conferencia “El agua en la población aborigen de Lanzarote” imparte la Dra. María Antonia Perera Betancor, Directora General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias. Ciclo de Cultura del Agua que en esta su novena edición viene celebrando desde el lunes 21 al viernes 25 de octubre en la Casa Museo León y Castillo de Telde, institución museística dependiente de la Consejería de Cultura y Red de Casas Museo del Cabildo de Gran Canaria, en esta su novena edición.

 

Otra visión de la cultura del agua contemplada en esta disertación de la profesora Perera Betancor, desde el marco histórico, geográfico y humano de la población aborigen de Lanzarote y resultados de las investigaciones, observaciones, excavaciones arqueológicas y estudios detallados de las formas de vida de los antiguos canarios y su relación con el agua.

 

Presentado el acto por Juan Ismael Santana Ramírez, archivero y técnico de museos de la Casa Museo León y Castillo, expresa la bienvenida a la ponente y al público asistente: “La doctora María Antonia Perera Betancor, doctora en Prehistoria, Arqueóloga, ha centrado sus investigaciones desde hace muchos años en la poblaciones indígenas de Canarias y del norte de África, y se ha especializado en el estudio de las manifestaciones rupestres, en la religión de los aborígenes, en la arqueoastronomía o la arqueología del paisaje; de toda su labor investigadora cuenta en su haber con multitud de trabajos y revistas especializadas con participación en congresos nacionales e internacionales. Ha sido durante veinte años jefa del Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Lanzarote con una extensa trayectoria en temas de conservación del Patrimonio, y paralelamente ha estado vinculada a los movimientos sociales feministas, anti militaristas, ecologistas y ha destacado en los últimos años por la conservación de la Montaña Sagrada de Tindaya, en Fuerteventura. Desde julio de 2019 ejerce el cargo de Directora General de Cultura del Gobierno de Canarias. Hoy, como arqueóloga, la felicitamos por este cargo y nos ofrece en estas jornadas la conferencia El agua en la población aborigen de Lanzarote”.

 

La doctora Perera Betancor agradece la invitación, en el placer de compartir un tiempo con todo el público asistente en un tema que nos interesa por su importancia y expone: “Tema importante que no lo tuvimos resuelto en el pasado y no lo hemos resuelto en el presente y cuando quedan flecos del pasado siempre se convierten en tema o problema del presente de cómo es el agua. Una primera imagen que nos centra cerca de los escenarios referentes al tema a tratar, los Riscos de Famara, con viento, frente nuboso y lluvia, y en el resalte rocoso en el medio de la foto, una necrópolis aborigen. Esta imagen contrasta con otra de tormentas medianas de jable en la parte central de Lanzarote, y estas oscilaciones en épocas de sequía y lluvias puntuales debió desarrollarse el mundo aborigen.

 

Para centrarnos, cuando expediciones europeas empezaron a llegar a Canarias, siete de las ocho Islas Canarias, estaban habitadas por seis tribus norteafricanas. Hace 600 años en Canarias vivía una tribu llamada Amazigh o Canarii, démoslo en guanche con todas la connotaciones y dudas razonables sobre el nombre de las tribus, Benahoritas o Awara, y Bimbache para El Hierro. La primera empresa conquistadora fiable organizada llega a La Graciosa en 1402, y estaban al mando de la corona de Castilla unas naves normandas, comandadas por Gadifer de La Salle y Jean de Béthencourt. Poco tiempo después de esa fecha, posiblemente en verano, desembarcan en la playa de Los Pozos al sur de Lanzarote, donde existe un barranco con bastante agua, tanto es así que en unos barrancos paralelos al de Los Pozos, que no está habitado, hay un Hotel que desde hace más de veinte años se nutre del agua del subsuelo, llamando la atención que una isla tan árida y seca, carente de agua en el subsuelo como Lanzarote existan cúmulos o lentejas de agua en determinadas zonas. Posiblemente esas zonas fueran conocidas por la población aborigen.

 

Casi un siglo más tarde, la conquista de Canarias que duro casi un siglo, el 3 de junio de 1496, finaliza la conquista de Tenerife, concluye la del archipiélago, a cargo del capitán gaditano Alonso Fernández de Lugo. En torno al cambio de era, una misma tribu norteafricana es traída a Fuerteventura y Lanzarote. Lanzarote isla de la que nos vamos a ocupar. La tribu massie de Lanzarote sacraliza la lluvia, racionaliza el uso del agua y crea una red de infraestructuras hidráulicas para recoger y almacenar el agua que cae, atendiendo al comportamiento hídrico del suelo y teniendo un conocimiento del régimen de lluvias de la isla.

 

Donde más aljibes hay es donde tienen el índice de pluviosidad más alto y donde más maretas hay es en aquellos lugares donde las escorrentías discurren más largo y justo en esa zona es donde la población vive, y justo donde vive, es donde escribe, como en la Mareta de Annés en Masión. La población construye aljibes y maretas, conoce fuentes y posiblemente construye pozos allí donde las escorrentías fluyen, construyen casas hondas y allí escribe utilizando dos alfabetos, el líbico bereber y el L-C o líbico canario o líbico latino. Esto es sumamente importante para conocer la fecha de poblamiento aborigen de las islas de Lanzarote y Fuerteventura.

 

¿Por qué es tan importante el agua? Porque es la variable del recurso que es imprescindible para cualquier modo de vida. ¿Por qué sacralizan la lluvia? Porque es la lluvia el elemento determinante, la lluvia, no el agua, porque la lluvia es el único elemento que permite que los pastos crezcan y la cebada crezca, se puede tener agua en una zona, pero el agua no riega el campo, quien lo riega es el agua que cae, entonces, el todo gira en torno al agua. Desarrollan estrategias fundamentadas en el agua que más pronto desaparece como la que está en superficie, y la última que consume es aquella que de forma natural queda en el fondo de los barracos protegida por una capa de arena y estancada por un nivel de basalto impermeable, o bien, las que son capaces de guardar en los aljibes.

 

La ausencia de agua en superficie y la escasez de agua en el subsuelo nos indica que la población aborigen tiene un exquisito conocimiento del medio y que conforme va superando las estrategias van perfeccionando sus sistemas. La adaptación a las condiciones ambientales resulta un imperativo constante para lograr la supervivencia. Para ello desarrollan estrategias, que con el tiempo y hasta la actualidad, algunas constituyen rasgos distintivos de la identidad cultural de la población de Lanzarote.

 

El arquetipo de vivienda, la indumentaria, la alimentación, todo está pensado teniendo en cuenta carencia de agua, sabiendo que el nivel de adaptación de las personas a un recurso tan limitado como el agua, siempre se hace tenido en cuenta el mínimo. No hace muchos años en Lanzarote hubo un período largo de extrema sequía, unos siete años, y no había agua en los aljibes, el Estado la llevaba en barcos. Nos daban agua a cada núcleo de familia atendiendo a la cantidad de personas que vivíamos en la casa, cinco litros por día y persona, para aseo, beber, comida, lavar la ropa, etc. El barco venía cada siete o quince días, si volvía a los quince días en los aljibes de las casas seguía existiendo el agua porque se consumía menos de cinco litros al día para tener reservas por si no llovía, mal tiempo o el barco no venía. Ese ajuste con el recurso existente siempre se hace atendiendo a los mínimos.

 

Toda la organización social, la estructura política, la forma de organización en sociedades segmentarias y con una recogida de la producción a cambio de una jefatura redistributiva es una buena forma de adaptarse porque no permite que existan pobres de solemnidad. En el mundo aborigen de Lanzarote el robo de ganado estaba consentido por las pérdidas de ganado se quedaban sin él tuvieran un modo de apropiarse para que no murieran, en una misma tribu o grupo por estrategias se dividen en familias extensivas y un miembro de cada familia grande tiene representación en la estructura política.

 

Sobre las maretas del sur, mareta de Darsa, la mayoría de los primeros documentos escritos sobre Lanzarote, refieren la aridez y carencia de agua. A. Bernáldez (1962:137) entre 1493 y 1513 escribe que en Lanzarote […] no tenían agua dulce; beben los onbres e ganado aguas llovedizas; que cogen en cisternas que llaman maretas […] Posiblemente mareta sea un vocablo similar al jable, en vocablo francés que alude al mar, por ejemplo, hay una mareta aborigen conocida como la de las mares, posiblemente sea el jable con el sentido de arena en la franja central que recorre de lado a lado la isla de Lanzarote. Pocos años después 1507, también se habla que tienen poca agua y se recogen en unos hoyos llamados maretas. Treinta años más tarde, Matritense, señala que también esta isla tiene falta de agua y hay unos grandes charcos para beber en verano ellos y sus ganados. Hay depósitos de captación llamados coladeras para que el agua entre lo más limpia posible en el aljibe.

 

Leonardo Torriani en calidad de ingeniero, también expresa en 1592 que: No tienen agua de beber buena, más de la que llueve, que recogen en pequeñas charcas que llaman maretas, ésta es excelente, sana, limpia y muy ligera por estar descubierta y agitada por los vientos. En Famara, frente a La Graciosa, en Rubicón y en Haría hay algunos pozos con agua gruesa, salobre, de mal sabor, la cual, en tiempo de esterilidad (cuando no hay lluvias), dan al ganado.

 

Es decir, habla de un agua buena, ligera, para beber, que son las de las maretas, aljibes o cisternas, y un agua pesada dura que está en los pozos. Los vocablos que más refieren los textos de la antigüedad son, maretas, charcos, estanques, y luego se agregan las fuentes, aljibes y pozos. Y posiblemente sean tres vocablos, cisternas, charcos y maretas que designan el mismo vaso. Se utilizan dos vocablos para designar un mismo elemento y no queda claro que características deben tener uno y otro. Posiblemente los charcos de las fuentes escritas sean las maretas. Tanto los aljibes como las maretas se construyen allí donde hay un corto recorrido de agua. Toda la zona al norte del Mirador del Río, y al sur hasta el pueblo de Ye, hay numerosas maretas que ahora aparecen y están ahí por ser una zona de lluvias.

 

Probablemente construir uno u otro formato dependa del control y conocimiento del suelo, del régimen de lluvias, del índice pluviométrico y de las especificidades de los suelos, teniendo en cuenta su permeabilidad, desniveles de la superficie, escorrentías, insolación, entre otros datos de interés, todos estos datos son para entender el nivel de conocimiento que tuvo la población aborigen con este recurso. El objetivo es recoger y almacenar el mayor volumen del agua caída, porque tampoco hay más. Se nombra desde el principio turnos para recoger las aguas de un remanente o resumen de agua para su recogida. Hay una cierta especialización de los suelos, hemos hablado de una, los aljibes como los tablones en Haría, al norte del Mirador del Río.

 

Hay otra zona donde se localizan especialmente maretas, en Manguia, en el municipio de Teguise, y están ahí por donde los barrancos más pronunciados de la isla se abren y en la llanura de los Ancones que es lo que queda de Guatiza hacia la costa hasta la costa el agua está en charcos grandes por la llanura. Y en los barrancos como en Mulión, en La Espoleta, tienen a característica que en el curso de esa depresión se van haciendo pilas de forma natural por el desnivel pronunciado.

 

Se hicieron dos sondeos en dos maretas distintas con resultados diferentes. La mareta esta hecha en un hoyo sellando las paredes con lajas verticales y las grietas selladas por pequeñas cuñas de piedra, en las grietas más grandes donde se une el piso con la pared que es cóncavo aplican sucesivas capas de barro o de tegue, que es un material de barro blanco que se recoge en la zona de Las Nieves y es muy cotizado para impermeabilizar. En Zonzama, por ejemplo, que es un asentamiento de un complejo arqueológico donde los recintos habitacionales que están hechos con casa hondas, hay multitud de capas de tegue que una y otra vez fueron aplicadas. Posiblemente con la intención de conservar, pero también por cuestiones higiénicas, que es como la cal que se ponen los aljibes para depurar el agua. Estos desniveles a veces crean estos charcos y son importantes porque además se escribe en ellos. Torriani diferencia maretas, que sería el término de laguna, pero el habla de mareta, y pozo. Y habla con esas características, una es más saludable y otra es gruesa, salobre y mal sabor y que se distingue del agua de lluvia.

 

Y hay una asociación importante, tanto en Lanzarote como en Fuerteventura, el agua siempre está cerca de enterramientos, de hecho, se confunden algunas veces. En la zona de La Matilla en Fuerteventura, en una franja que se distancia la localidad de El Time de La Matilla, es un suelo muy impermeable, hay una escorrentía importante en el Aceitunal, del pico del Aceitunal, hay una elevada cantidad de maretas, en un trabajo comunitario que debió hacer la población aborigen para construirla y mantenerla. Estructuras tumulares, en la zona cercana a las maretas, y Juan Abreu y Galindo en 1602, posiblemente, se equivoque, cuando dice que en los pozos también se guarda el agua […] que no hay otra sino la que llueve, la cual recogen en “maretas” o charas grandes, hechas a mano, de piedra. También recogen en pozos y la guardan para sustentarse y a sus ganados.

 

La primera crónica de la conquista 1402, dice que hay una gran cantidad de aljibes y luego los pozos destinados a acumular el agua de lluvia. Lo cierto es que además de esa zona del Mirador en la ermita de Las Nieves se ven una cantidad importante. El posible error de Abreu es que denomine pozo al aljibe, o bien que existan pozos que cuando llueve se llenan para que el agua esté sometida a un menor grado de insolación y de filtración. Los aljibes han de ser obras de ingeniería, el depósito ha de tener un equilibrio entre el agua que entra, la que sale cuando el aljibe está lleno y un sistema de ventilación para que el agua no se pudra.

En estos lugares es donde también se escribe, hemos dicho que la misma población de Lanzarote y Fuerteventura responden a la misma tribu, escriben líbico bereber igual que la totalidad menos La Graciosa de la población canaria, pero, además, la población de Lanzarote y Fuerteventura utilizan otro alfabeto que hemos llamado líbico canario, líbico bereber, aunque ahora estamos discutiendo si le ponemos otro nombre. Hay aborígenes que escriben en las piedras la misma palabra en líbico bereber y líbico latino. Hasta ahora no sabíamos que valor tenían determinados signos líbicos, pero esta escritura de inspiración es vocálica, se escriben vocales y consonantes, sin embargo, la líbica bereber solo las consonantes.

 

Así hemos podido leer, por ejemplo, aguaney semidán, yo soy, yo me llamo Semidán, y quién escribió esto en la montaña blanca de arriba, cerca de Triquivijate, en Fuerteventura, lo escribió atendiendo a los dos alfabetos y sabemos ese valor, o timamafer, hija de timamafer, y de amacuran (padre o Dios, hija de Dios, como padre o como nombre).

 

Existen depósitos o los llamados chupaderos en los fondos de los barrancos donde en los veranos se retira la arena y el agua surge por capilaridad. El campo semántico del agua es riquísimo y nos da muestra de la variedad de técnicas o de unidades de agua que se explotan en el mundo aborigen. Para establecerse o crear un asentamiento se tiene en cuenta el agua, pero también, las zonas de pasto y las zonas agrícolas en Lanzarote, en Fuerteventura la agricultura está por ahora exenta. Los barrancos fluyen y buena parte del agua se pierde en el mar, en la zona de Las Caletas, hasta hace poco los ganaderos llevaban el ganado a la orilla de la playa donde retiraban arenas y allí manaba agua dulce, esta es otra forma de consumir el agua, antes de que desaparezca. En Lanzarote la mayor parte de poblados están en torno a los Ancones, y donde mejor vivir gracias al agua existente. En la misma zona están, igualmente, la mayor cantidad de poblados en Fuerteventura, en torno al Barranco de Rio Cabras y el Barranco de La Torre, dos barrancos importantes que tienen un hilo de agua a veces, permanente.

 

Tanto en Lanzarote como en Fuerteventura es la zona donde más se escribe, pero en Lanzarote lo que predomina es la escritura líbico bereber en esta área, y el líbico latino, que también está presente, pero es testimonial, está más presente en el sur de Lanzarote. El sur de Lanzarote se parece más a Fuerteventura que al norte de Lanzarote. Es posible que alguna fracción de tribu que habita en Fuerteventura tiene un índice de romanidad más alto que el de Lanzarote, es decir, que esa población en su lugar de origen del norte de África convivió estrechamente con la población romana, durante el imperio romano que estaba romanizando el norte de África y la población bereber tuvo luchas encarnizadas hasta el punto que en una de ellas se llevan al hijo del rey, Juba II, lo educan en Roma para que se él quien aplaque a las tribus bereberes (bárbaros), rechazamos ese nombre, con la denominación amazigh, tribus guerreras porque el imperio romaniza y premia a sus legiones con tierras, con ganados, y esto va en detrimento de los derechos de las tribus locales, en este caso bereberes.

 

Los cabecillas bereberes se enfrentan por sus derechos y los romanos los deportan, deportan a los que más se quejan y además con la garantía que van a salir adelante, traen semillas, hombres, mujeres, deportaciones legisladas que no solo llegaron a Canarias sino a otros lugares de Europa. Se conocen las fechas por la escritura líbico latina cuando se producen guerras en el norte de África entre las dos culturas, el imperio romano y las poblaciones bereberes que son las autóctonas, Numibia, y llega hasta Malí y Túnez, Argelia hasta Egipto.

En Lanzarote la población, predominantemente, escribe en las peñas y barrancos, en Fuerteventura solo hay un barranco donde hemos encontrado las dos escrituras, en el barranco de El Cavadero, barranco importante desde el punto de vista arqueológico a trece kilómetros al norte de Puerto del Rosario, donde hay una urbanización, y llama la atención por la respuesta diferente de la escritura. En Fuerteventura contamos con 415 palabras del líbico latino y creo 12 del líbico bereber. Sin embargo, en Lanzarote hay unas 40/60 palabras. El 98% de la escritura en Fuerteventura es líbico latino. Tenemos ejemplos de escritura en horizontal, pero también en vertical, en la líbica bereber se pueden escribir en los dos sentidos, pero en Canarias predomina la vertical.

 

El aprovechar los saltos de los barrancos donde se forman los eres, es un comportamiento del mundo aborigen, aprovechar los saltos de los barrancos en Lanzarote. Las casas hondas es el arquetipo de vivienda de los pobladores de Lanzarote, son estructuras ovales, y adosadas unas a otras que dan a un distribuidor o patio central donde se llega por unos peldaños. Hay casas, como en Teguereste que conservan todavía los techos o la degollada en el término de Yaiza. Así como en Lanzarote la práctica agrícola y la urbanística ha arruinado cientos de yacimiento, en Fuerteventura la continuidad de la economía ganadera ha permitido que hasta, solo hace pocos años, haya un destrozo significativo de los yacimientos arqueológicos. De echo hay ganaderos en Fuerteventura y gambuesas que siguen utilizándose y se remiten al mundo aborigen.

 

La sacralidad del agua referente a todas las montañas que desde Tahiche hasta la montaña Casa en Uga, todas tienen manifestaciones rupestres. Los márgenes de los barrancos en toba, tienen también manifestaciones rupestres. En los aljibes junto al brocal hay un hoyo, que denominan guindalesa, que es donde se guinda el último vaso de agua, las maretas aborígenes también lo tienen. Posiblemente tuvieron algún tipo de techo para evitar la insolación y la evaporación. Algunas tienen pilastras en el centro para mantener las falsas bóvedas como las casas habitacionales para cubrir la totalidad del techo. Aljibes que se colmataban con dos episodios lluviosos. Zonas que es donde se registran más precipitaciones de lluvias, localizadas en zonas altas para su vigilancia en el reparto y distribución del agua. Se han encontrado agrupaciones habitacionales en las dos islas estructuras arquitectónicas en espiral. El uso del agua en determinadas épocas debía estar escalonado para las tierras de cultivo, los pastos y el agua para crear los asentamientos.

 

En épocas de extrema sequía el ganado se deja libre en Lanzarote, sin embargo, en Fuerteventura, las rutas ganaderas en el paso del ganado en épocas duras se llevaban a Jandía donde el ganado de carbas, las guaniles, que no tienen marca, el ganado con marca o bien las cabras fulas, o cabra sitiada, muy adaptada de pequeño porte, ubres muy pequeñas, dan poca leche, pero de excelente calidad, están muy codiciadas y siguen existiendo.

 

Aunque el jable nos parezca un lugar insólito hay maretas aborígenes en el interior de su ecosistema, asociados a los asentamientos. No hay ninguna mareta que esté alejada del poblado, están siempre en su entorno, en cualquier zona. Hoy sabemos de la existencia de algunas de las unidades hidráulicas de espacio que en la actualidad queda oculto por los materiales geológicos derivados de las erupciones de los volcanes de Timanfaya, Tao y Tinguatón: Mareta de Buen Lugar, Mareta Grande de Tíngafa, Mareta de las Mujeres, Mareta Grande de Chimanfaya, las maretas del Cabo y Vieja de Santa Catalina en la aldea de Santa Catalina, Mareta del Rey en el pueblo de Maso, la Mareta de Chicherigausco, Mareta de Fuego Mácher, la Maretita de Tinasea, entre otras muchas.

 

Un tercio de Lanzarote está sepultado por las erupciones volcánicas de Timanfaya, Tao y Tinguatón. Un estudio realizado por el compañero José de León, con prospecciones, referencias orales y estudios documentales, ha conseguido localizar las once aldeas que sepultaron las erupciones, catástrofe natural, ha localizado en esta zona que eran fértiles valles. Por ejemplo, la geria, rodeado de montañas, se observan en las imágenes el cortijo y yacimiento aborigen de la geria, que tiene cerca de 70 topónimos, en tanto que numerosas maretas como las descritas. Cerca de la ermita que fue sepultada por la arena y se recuperó más tarde hay material aborigen y se cita para este lugar los beberos. Más al sur hacia las playas del Papagayo los pozos del Rubicón, es posible que alguno de ellos se remita al mundo aborigen. Cuando los conquistadores asientan en Rubicón la población aborigen vive en tornos inmediatos a este, y en lo que llaman almogarén. Este año se realizo la primera campaña en el Barranco de Los Pozos, se habal de siete pozos, pero son cuatro y en el estudio realizado hay dos zonas donde se ha detectado más, en la playa y barranca arriba, por el Barranco del Pozo de las Cabras.

 

Está el Pozo de los Escalones o el Pozo de la Cruz. Se baja al interior a través de 18 peldaños. Es un bonito pozo excavado con piedras verticales en el fondo y se podían sacar todos los días mil litros de agua de tres pozos. La peculiaridad del Pozo de los Escalones con sillares y paredes bien diferenciados, con cuatro siluetas de pies en el techo que se pudieron labrar de pie y desde el último peldaño se observa la Montaña de Tindaya, además de los amontonamientos esta montaña de singular de Tindaya es atractiva por la traquita que la hace blanca y brillante en sus reflejos solares, y se han contabilizado hasta 300 siluetas de pies.

 

Las siluetas de pies además de un recurso o instrumento que tiene la población aborigen para sacralizar el espacio, el 80% de ellos está orientado al solsticio de invierno, cuando empiezan las lluvias en esta zona. Por eso se ha interpretado la montaña de Tindaya como un centro ritual potenciador de las lluvias. Además, en el Pozo de La Cruz o de los Escalones, en una piedra del frontal hay una representación antropomorfa que ha sido clasificada como la representación de la diosa de la fecundidad libia, pero con la posibilidad de que también fuera una marca de cantero como en muchas catedrales o en el norte de África hay marcas de canteros sobre los sillares de piedra. Este año nos dimos cuenta que la puesta de sol se refleja y acaba en el círculo de esta figura. Hay que continuar investigando estos fenómenos. Sobre las piedras existen canales o procesos labrados de acanaladuras para mantener y dar curso a las aguas. Hay un proceso de creencias sobre estas montañas y basadas en la magia simpática, que para atraer la lluvia se facilitan estas formas sagradas de canales para atraer la aguas. En la montaña de la Mina, yendo hacia San Bartolomé, en la cima hay 99 canales en la parte sureste. Formas laberínticas de las cazoletas y canalillos. Siempre la importancia de atraer la lluvia antes que nada y las recogidas de las aguas con su sacralización, creándose en torno al agua cosmogonías, en ceremonias de llamadas a las lluvias y el agua.

 

Se excavan también en las montañas de toba, canales tipo queseras para retener el agua y hay conjuntos de almogarenes, como casa sagrada con agrupaciones de canaletas y cazoletas en conexión y labradas sobre la piedra, en laderas de montaña, cimas y márgenes de barrancos, ejemplos localizados en Tahiche. Las únicas islas que tienen podomorfos son Fuerteventura y Lanzarote y con comportamientos diferentes. En Fuerteventura, en El Cardón, Montaña del Sombrero, en Las Peñitas. En Lanzarote son más puntuales, la Piedra del Majo. La importancia de toda una creencia y construcción asociado a la extrema creencia en la lluvia y el agua que da lugar a formas de vida principal de la población aborigen. En torno a la lluvia se crean hierofanías y su existencia es la manifestación de lo sagrado, el regalo de los dioses y de los ancestros que habitan en la bóveda celeste y protegen la población”.

 

La doctora María Antonia Perera Betancor finaliza su amplia ponencia realizando un verdadero viaje antropológico y de asentamientos de la población aborigen en Lanzarote con acercamiento en menciones a Fuerteventura, en sus localizaciones y toponimias, tras el rastro de las lluvias y las formas aborígenes de almacenar, controlar y usar el agua que del cielo, origen de una fe en la gracia divina de la creencia religiosa de atraer el agua y sacralizar sus efectos tan necesarios para la vida y subsistencia de los aborígenes canarios.

 

Un magnífico y completo desarrollo de este proceso histórico y antropológico de una cercana prehistoria y pre conquista, sobre estas islas habitadas del Archipiélago Canario, en concreto en Lanzarote, ponencia que finaliza con una rueda de preguntas sobre el tema expuesto, que la doctora Perera ha tratado con toda clase de detalles y documentación basados en el estudio e investigaciones sobre este terreno y la cultura del agua de la población aborigen de Lanzarote. Enhorabuena. Muchas gracias.

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

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