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Telde.- Este martes, 17 de octubre, se presentará en la Casa de Colón el documental La fábrica de azúcar (20.00 horas), un trabajo dirigido por el escritor Carlos Álvarez y que narra el pasado de esta industria en la Isla durante los siglos XV y XVI, contando para ello con imágenes grabadas en la ciudad de Telde, en donde esta actividad económica tuvo una importancia notable. La entrada es libre y gratuita hasta completarse el aforo del salón de actos del citado museo colombino.
Impulsado por Gran Canaria Espacio Digital, centro dependiente del Cabildo, La fábrica de azúcar cuenta con una duración de veinte minutos. Revisa la capital importancia que el tráfico comercial del azúcar tuvo para Canarias durante un periodo histórico de esplendor que provocó complementariamente un desarrollo cultural sin precedentes gracias al mecenazgo que ejercieron los grandes terratenientes tras la conquista, quienes decidieron con sus ganancias encargar alguna de las obras de arte flamenco más valiosas que hoy constituyen parte de nuestro patrimonio histórico-artístico, como el Tríptico de Pincel y el Retablo Flamenco que se conservan en la Basílica de San Juan Bautista de Telde.
Con producción de Fany García-Campero, asesoramiento científico de Manuel Lobo, fotografía de Teresa Ruano y Cris Noda, montaje de Javier Ponce, banda sonora de Juan Manuel Marrero y dirección artística de Elena Gonca, La fábrica del azúcar revisa uno de los episodios históricos más notables de Canarias, sin perder de vista que el azúcar constituyó uno de los más importantes fenómenos culturales del mundo occidental.
La fábrica de azúcar recoge intervenciones de prestigiosos historiadores como Manuel Lobo, Ana Viña, Mariano Gambín, Sergio Tadeo, Cristóbal Corrales, Dolores Corbella, Matías Díaz Padrón y José de la Fuente, quienes dan cuenta del papel que jugó el preciado producto que activó la economía de las islas y en particular la de Gran Canaria, que ya por entonces ocupaba un lugar destacado en las rutas marítimas que unían África y Europa con América y que, de hecho, tuvo mucho que ver en el salto del cultivo de la caña al Nuevo Mundo.
La preproducción de La fábrica del azúcar se inició en diciembre del 2014, llevándose a cabo su rodaje entre febrero y julio de 2015, y concluyendo su montaje en marzo de 2016. Cinco personas han integrado el equipo técnico que ha recogido en ese tiempo imágenes que se han rodado en las dependencias de la fábrica de la firma Arehucas, Moya, Telde, algunas zonas de la cumbre de la isla, Firgas, Agaete y espacios culturales y religiosos como la Casa de Colón, el Museo Diocesano, la iglesia de Agaete o el enclave arqueológico del Maipez, entre otros.
Como explica el director del documental, Carlos Álvarez, el azúcar ha sido uno de los temas recurrentes de la historiografía canaria y constituye uno de los ejes de relación del Archipiélago con el mundo europeo, americano y africano. “El del azúcar es el primer monocultivo de exportación que se realiza con éxito en Canarias. Se trata de un documental eminentemente didáctico”, señala Álvarez, quien incide en “el flujo comercial indirecto que también propició ese monocultivo: el de la mano de obra esclava de África a Canarias”. El trasplante y desarrollo del blanco y dulce elemento y, sobre todo, la búsqueda de mano obrera para lograr la difusión y el consumo de la misma, han sido capítulos de los más polémicos del acontecer humano.
El guionista apunta que “el azúcar que se exportaba entonces a Europa sale del Levante español y de Madeira. Los maestros azucareros y la mano de obra especializada que llega a Canarias proviene de las islas portuguesas, y la mano de obra esclava, de África. Donde hubo caña de azúcar siempre hubo obra de mano esclava porque su laborioso proceso de producción era agrícola y pre-industrial”, recuerda.
Asimismo, el guionista y director de La fábrica del azúcar pone en valor la aportación lingüística que el cultivo del azúcar generó. Como relata en el documental la catedrática Dolores Corbella, muchos de los términos y vocablos atribuidos a la zona americana que empiezan a dominarse en el siglo XVII ya se empleaban en el siglo XV en Canarias. El trabajo audiovisual aborda distintos aspectos. Uno de ellos se refiere a las posibilidades culinarias del azúcar que permitió su popularización social a la hora de conservar frutas, o la extracción del jugo de la caña para la elaboración del ron.
Álvarez, que busca financiación para la elaboración de otro documental en el que desea registrar la aportación de las mujeres que se presentaron a las primeras elecciones democráticas en Canarias, es conocido, además de por su obra narrativa, como guionista de otros trabajos audiovisuales como el filme Mararía, de Antonio J. Betancor y como codirector, junto a Sigfrid Monleón e Imanol Uribe, del documental Ciudadano Negrín (2010).



























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