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Telde.- La profesora de Historia Medieval de la Universidad de La Laguna, Ana Viña Brito, abordó esta noche en Telde las relaciones de poder en torno al agua en Canarias como reflejo de las relaciones entre los sectores dominantes y el conjunto de la población. TA ofrece imágenes de la conferencia.
Viñas abrió con su conferencia, y ante más de medio centenar de personas, las VI Jornadas de Cultura del Agua que se desarrollará en la Casa-Museo León y Castillo hasta el próximo 29 de octubre. Una edición en la que los ponentes aportarán valiosa información sobre la cultura de los ingenios azucareros, trapiches, alambiques y destilerías de alcoholes, aguardientes y ron. Este ciclo incluye cinco conferencias, una degustación de guarapo de caña y la visita al conjunto arqueológico Las Candelarias de Agaete, donde se instaló una industria de procesado de azúcar en el año 1494.
Las jornadas Caña de azúcar, trapiches y alambiques en Canarias, organizadas por el citado centro dependiente de la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria en colaboración con la Asociación Cultural El Bloque, propone afrontar desde un punto de vista actualizado el conocimiento, valorización y perspectivas de futuro de las arquitecturas e ingenierías ligadas a la caña de azúcar, al considerar que son un elemento clave de la identidad cultural local.
En la ponencia inaugural, la doctora en Historia destacó que el agua como recurso primordial de los seres humanos ha sido considerado como un bien común, pero por su valor estratégico han sido muchos los intereses generados en torno a su acceso y control, como reflejo de las relaciones entre los sectores dominantes y el conjunto de la población, circunstancia que ejemplificó en el caso de la isla de La Palma en el siglo XVI.
Perfil académico y profesional
Viñas es doctora en profesora y doctora en Historia Medieval por la Universidad de La Laguna. Sus líneas de investigación se centran en la Historia de Canarias desde la precolonización a finales del siglo XVI con dos bloques: la colonización y una línea de investigación específica sobre el azúcar desde el punto de vista socioeconómico: "La organización social del trabajo en los ingenios azucareros"; "Ordenanzas sobre el azúcar de caña"; "De Brujas a La Palma. Luis Vandewalle el viejo y la consolidación de un linaje". Además, investiga sobre la Andalucía en la Baja Edad Media y especialmente el señorío de Osuna: “Morón y Osuna en la Baja Edad Media”; "El testamento de don Pedro Girón".
En materia de Archivística y Documentación, participa en la catalogación de fondos, edición, transcripción y análisis de documentos: "La carta de perdón de cuernos en la documentación notarial canaria del siglo XVI"; "Reales Cédulas, Provisiones y Privilegios a la isla de Tenerife (1406-1531)”. Ha participado en congresos nacionales e internacionales. Entre sus publicaciones relacionadas con el azúcar en Canarias, se encuentran: "El azúcar base económica para la consolidación de una élite" (1994); Conquista y repartimiento de la isla de La Palma (1997); “El azúcar canario y la cultura flamenca viaje de ida y vuelta” (2002); Cañaveras, ingenios y trapiches. Iconografia. Canarias, siglos XVI al XX (2005); Las tierras y aguas de los Sauces (1502-1603) (2002); La empresa azucarera en Canarias. Siglos XV-XX (2009); "Canarias en el primer ciclo del azúcar" (2012); "Ordenanzas sobre el azúcar de caña en el siglo XVI. Un análisis comparativo" (2013); Islas Voces del Azucar (2014); Espacios atlánticos del azúcar: precedentes canarios (2015).
Primera ponencia de las VI Jornadas de Cultura del Agua
Crónica de Jesús Ruiz Mesa
La Casa-Museo León y Castillo y la Asociación Cultural El Bloque, continuando con su labor de promoción y difusión de los valores del Patrimonio Cultural, organizan las VI Jornadas de Cultura del Agua, bajo el lema: Caña de azúcar, trapiches y alambiques en Canarias, que se desarrollarán en dicho centro museístico teldense dependiente de la Red de Casas Museo del Cabildo de Gran Canaria entre el lunes 24 y el sábado 29 de octubre.
Con tal motivo el lunes 24 se inauguran las VI Jornadas con la intervención del director de la institución museística teldense don Antonio María González Padrón, que abre el acto y expresa: “Bienvenidos a esta Casa Museo León y Castillo, Centro de Estudios de Historia Contemporánea y en nombre del Consejero de Cultura que no ha podido asistir por coincidencias de programas. Saludar a Ana Viña Brito, ponente en esta primera jornada, experta en el tema del que nos va a hablar. Muchas gracias por su asistencia”.
Interviene el Bibliotecario, archivero y técnico de museos, Juan Ismael Santana Ramírez: “Buenas tardes y bienvenidos a esta nueva edición la VI Jornadas de la Cultura del Agua, que se centraran en la caña de azúcar, trapiches y alambiques en Gran Canaria. Según la UNESCO ningún cultivo ha tenido tanto impacto en el mundo como la caña de azúcar convirtiéndose en el cultivo más importante del planeta. La expansión de su cultivo ha arrastrado mano de obra, tecnología, hábitos, historia, formas de organización y relaciones sociales de producción, sin embargo también tuvo que ver con la esclavitud y con la expansión de la raza de color por varias zonas geográficas del mundo.
Las Islas Canarias no han sido ajenas a esta premisa por cuanto la caña dulce ha acondicionado el desarrollo de muchos lugares de la geografía isleño en distintos momentos históricos. A finales del siglo XV y avanzado el XVI, constituyó el eje vertebrador de la sociedad canaria gracias al binomio tierra y agua. Posteriormente la herencia de la experiencia azucarera del XVI desde el punto de vista de la tradición industrial canaria, lo constituirán ya a partir del XIX, las fábricas de aguardientes y alcoholes que se desarrollaron a partir del último cuarto del siglo XIX. En la actualidad la huella de la caña de azúcar es palpable en la toponimia, vocablos, en apellidos de muchos de aquellos descendientes que arribaron a Canarias para hacerse o labrarse un futuro mejor, así como en conocidas marcas de aguardientes y rones que recuerdan la reminiscencia del cultivo de la caña de azúcar.
El objetivo de estas Jornadas es poder un marco actualizado en torno al conocimiento, valorización y futuro de lo que ha significado la caña de azúcar y sus derivados, a través de las ingenierías que constituyen un elemento fundamental de la identidad cultural. A tal fin nos van a acompañar diversos especialistas vinculados a la investigación, conservación del Patrimonio Hidráulico e Industrial que abordarán aspectos relacionados con la historia, la geografía, la etnografía, la economía o la arqueología industrial.
Se complementan las Jornadas con la visita a un ingenio azucarero de finales del siglo XV, aunque está en espera de poder visitar o cambiar la visita por la del Azúcar en Telde. Se hará una demostración el viernes, de una molienda y degustación de guarapo de caña. Sin más espero que estas Jornadas sean del agrado de todos ustedes y posibiliten con las diversas ponencias el acercamiento y conocimiento sobre la herencia de la caña de azúcar en nuestra historia.
Ana Viña Brito, Doctora en Historia Medieval por la Universidad de La Laguna, compagina su docencia con la investigación histórica y en la actualidad se centra en tres líneas de investigación histórica: Una de ellas centrada en la pre colonización a finales del siglo XVI que abarca dos bloques, la colonización en la línea de investigación específica relacionado con el azúcar desde el punto de vista socio económico. Ha tratado la organización social del trabajo en los ingenios de azúcar, o también el tema de las ordenanzas sobre el azúcar de caña entre otros trabajos afines. Además, investiga sobre Andalucía en la Baja Edad Media y especialmente el Señorío de Osuna. Otra tercera línea de investigación es la relacionada con la Archivística y Documentación, por lo tanto ha participado y participa en la catalogación de Fondos, Edición, Transcripción y Análisis de Documentos. Asidua participante en Congresos nacionales e internacionales, entre sus publicaciones relacionados con la caña de azúcar son varios: Las Ordenanzas sobre el azúcar de caña en el siglo XVI un análisis comparativo (2013). En el 2014, participó en un trabajo colectivo sobre el azúcar, así como en el 2015, Espacios Atlánticos del Azúcar, precedentes canarios”.
Inicia este primera Jornada después de las presentaciones e inauguración la doctora Ana Viña Brito imparte la ponencia Relaciones de Poder en torno al agua, expone: “Buenas noches quiero dar las gracias por haber sido invitada a estas VI Jornadas sobre el Agua, el título de las Jornadas se centra sobre todo en la caña de azúcar, los ingenios y cuál es su significado. No sólo me voy a limitar a hablar del agua en relación con la caña de azúcar, al ser la primera ponencia de este ciclo, decidí que habían otros aspectos que me parecían interesantes tratarlos, cómo era el agua en cuanto al abastecimiento urbano, porque gran parte de esos grandes propietarios de caña de azúcar en un momento determinado residen en la ciudad, y lo que van a hacer con esa agua en cuanto a abastecimiento es prácticamente la misma situación que podríamos ver en el mundo rural.
Una vez intentado explicar esas relaciones de poder en torno al agua, tanto en el mundo rural como en el mundo urbano, creo que es necesario iniciar la exposición señalando que el estudio del agua es una línea de investigación que ha venido desarrollándose desde hace varia décadas, y una de las preguntas que siempre nos surge, es cuál fue la relación que los hombres y mujeres de finales del medievo y principios de la Edad Moderna tenían con el agua. Cómo se llevaba a cabo la gestión, cómo era el abastecimiento urbano, qué elementos intervenían en el regadío de los campos. Hay que pensar que ya desde aquellos lejanos tiempos existía una gran preocupación por este bien público que es el agua, que había que preservar, pero que también había que pagar por su uso.
Recordemos por ejemplo lo que decían las partidas: <
> y junto a esta primera preocupación era la de mantener la salubridad y las propias partidas nos dicen que el agua limpia la suciedad, es fuente de salubridad y también símbolo de pureza. Es verdad y hay que reconocerlo que hay ciertos bienes que podríamos generalizar diciendo que pertenecen a todas las criaturas del mundo, pueden ser usados por cualquiera, el aire, el agua, pero, creemos que la práctica podría ser, o era algo diferente.
El agua como señaló en su momento María Isabel del Val, además de formar parte del patrimonio material también forma parte de nuestro patrimonio inmaterial y cabe recordar asimismo que la visión histórica que podemos tener sobre la captación y gestión del agua se ha visto reforzada hoy en día por una multiplicidad de trabajos desde distintas ópticas, historiadores, geógrafos, arqueólogos, etnógrafos, etc. Pero como señalaba Glick, el derecho del agua es en el fondo un modo de expresar la relación ideal entre una sociedad y sus recursos hidráulicos, según el uso del agua, pero sobre todo y no menos importante según las normas sociales vigentes en cada momento.
La bibliografía así como las fuentes documentales hoy en día nos siguen proporcionando numerosos datos que nos ayudan a entender cómo se desarrollaba ese poder en torno al agua, pues de su control, no cabe olvidar, que dependía el control de la totalidad de la población. Consideramos por tanto interesante analizar tanto los mecanismos de acceso como de control, pero esos mecanismos habría que verlos desde una perspectiva general, es decir, desde la monarquía, desde los consejos, y también desde determinados individuos que ejercen sobre el agua, porque en la práctica el poder sobre el agua no es otra cosa que un reflejo de las relaciones asimétricas que se establecen entre los miembros de la comunidad.
Cuando hablamos de la relación del poder en torno al agua, es precisamente el poder que sabemos que existe desde los albores de la humanidad y que en todo grupo o colectivo existe un jefe o primus inter pares, que diríamos los medievalistas y que alcanzan su posición ya fuera mediante un prestigio o mediante la fuerza, mucho más en una sociedad estratificada en que la clase dominante tiene los mecanismos a su alcance para apropiarse de unos medios de producción esenciales. No cabe duda que esos medios coercitivos, directos o indirectos han sido fundamentales en gran parte de la historia para alcanzar el status de figura predominante en la sociedad y lo mismo sucede en torno al agua.
Si seguimos la propuesta sobre los distintos tipos de poder podríamos afirmar que en Canarias, la Conquista y apropiación del territorio generó en primer lugar, un poder coercitivo y de recompensa, y posteriormente un poder mediato directo, tal como lo plantearon y esto es bastante significativo, los propios Reyes Católicos a través de una administración burocrática. Pero aún más, como señalaba Weber, se establece una dominación legal amparada en la creencia de la legitimidad del ordenamiento establecido y, sobre todo, del derecho a dar órdenes por parte de quien tiene la competencia para la dominación, apoyándose, eso sí, en el ordenamiento. Lo que sin duda conduce al establecimiento de un tipo de ordenación o de un tipo de dominación que posee, por una parte, el cumplimiento de las normas, en segundo lugar y no menos importante el monopolio de creación de todas las normas, y el monopolio de aprobación de los medios necesarios para la administración.
Y ello puede explicar desde nuestro particular punto de vista que el agua, un bien escaso, cuyo uso desde la Edad Media fue regulado y gestionado por aquellos que detentaban el poder, normalmente los Consejos, mostraron su preocupación compartida por la monarquía para acercar el abastecimiento de agua corriente a las poblaciones, hay que entender evidentemente que agua corriente no puede ser en el mismo sentido que tenemos hoy en día.
En Canarias en los momentos iniciales de la incorporación de este territorio a la Corona de Castilla y sobre todo como se desarrolló ese proceso de control, cuando se produce un aumento considerable de población y lo más llamativo el avance de un proceso roturador, para poner en explotación estas nuevas tierras y apara que alcanzaran un alto rendimiento debían ser irrigadas. Es decir, el binomio tierra-agua representará la base del desarrollo económico, sobre todo, como en las islas de realengo donde se desarrolló una cultura del agua inicialmente como es bien sabido para el cultivo de la caña de azúcar y para su industria. Las islas cuando se incorporan a Castilla entran de lleno en el derecho castellano y ya en estos momentos las partidas refieren algunos aspectos relativos a la propiedad del agua, y nos dice en la Partida 3ª: <
>, pero además, para la sociedad castellana el agua era uno de los principales bienes y así es reconocido, por ejemplo, por el monarca Enrique IV, en 1449 para abastecer ciudades como Segovia.
No solo es la monarquía con la concesión de licencias, autorizaciones, sino sobre todo serían los Consejos municipales, entendidos como los Cabildos municipales, quienes intervendrán sobre el agua, pero no solo porque es un bien estratégico para la población, sino también y esta es una de las novedades, porque ese Consejo o Cabildo, necesita ser percibido como el órgano tutelar de lo que es el desarrollo ciudadano. De ahí que el control sobre el agua sea fuerte, pero nunca fue total, porque si algo caracteriza a la gestión del agua a finales del medievo y la Edad Moderna es lo que podemos considerar una división y superposición de dominio que derivan en patrimonialización y pluriestratificación de aprovechamientos. Esto desde nuestro punto de vista es la base que puede explicar el poder en torno al agua, división y superposición de dominio. Monarquía, Consejos, grandes propietarios de tierras, en los primeros momentos, luego, grandes propietarios de aguas>>.
La doctora Viña Brito en su amplia exposición expone además que el agua en su carácter de bien común no impide una tendencia a la patrimonialización causada por los derechos privativos de uso que obtienen paulatinamente particulares y el Consejo. En muchos casos va a ser la cantidad de agua disponible la que determine la cantidad de tierra que se concede, por tanto, se puede afirmar que desde los principios de la colonización los pobladores eran muy conscientes del papel que el agua desempañaba. Otro aspecto que se ha debatido mucho es sobre el derecho de propiedad o el derecho de uso de las aguas en Canarias en el primer ciclo de la colonización y sobre todo cuando se inició este proceso de privatización. Hay que recordar que las aguas en principio eran públicas y el beneficiario solo tendría derecho al usufructo, pero en la práctica, aquellos que fueron beneficiarios de estas concesiones de agua siempre las consideraron de carácter privado.
No solamente es necesario analizar estas concesiones de aguas y tierras sino entender que para que estas devengasen altos rendimientos era necesario proceder a la extracción, traída, canalización, mantenimiento y solo los grandes propietarios contaban con los medios económicos suficientes para llevar a cabo, lo que por otra parte ya generó desde el siglo XVI grandes disputas pues si los pequeños propietarios no contribuían al mantenimiento, automáticamente se les negaba el derecho de usufructo del agua para regar sus propiedades, e incluso se llegó a extremos impensables con la anuencia de la corona de la monarquía, como cuando se facultó a quienes llevaban a cabo obras de canalización de las aguas, que todos los propietarios por donde pasaban las acequias debían contribuir a su ejecución y mantenimiento y si no fuera así perderían todas sus propiedades.
Entre los años 1505 y 1506 se llevaron a cabo los primeros intentos de separar la titularidad del agua de la tierra. Se originó una conflictividad importante por las aguas de regadío como los enfrentamientos entre los propietarios o dueños de las Haciendas con los Consejos Insulares por la propiedad, uso y disfrute de las aguas, como sucedió en La Palma. Otro aspecto importante fue el abastecimiento urbano, porque en principio la corona tenía que afrontar todas las obras que se considerasen púbicas, pero la inexistencia de numerario nivel concejil va a ocasionar una sobrecarga para los vecinos con frecuentes derramas, pero por la intervención de capitales privados, que a la postre obtendrán grandes beneficios y serán propietarios de esas aguas que en principio eran realengas y luego concejiles.
Desde principios del siglo XVI se va a producir el cambio más importante de la privatización de las aguas porque ya los grandes propietarios no se limitaron a la obtención de las aguas sino a consolidar la propiedad privada de las mismas y que estos derechos sobre el agua no estuvieran vinculados a la propiedad de la tierra, como así figuraba en el repartimiento. Estos intentos iniciales de separar la titularidad del agua de la tierra se consolidará en los años 1511-1513.
Hay que establecer una diferencia del ámbito urbano del agua, antiguos caminos del agua que son casi los mismos que existen hoy en día, pilas, fuentes públicas y abrevaderos, aunque muy pocos urbanos por la población y de ámbito rural muy cercano. Al hablar del agua debemos poner en relación dos entidades: por una parte, el poder municipal garante titular en nombre del común del agua, y por otra parte ciertas familias y entidades que poseen los recursos económicos y sobre todo el poder social suficiente para solicitar un abastecimiento privado, lo que supone que se van a diferenciar del resto de la población, es decir, la exclusividad que significa poder y prestigio.
El planteamiento son las primeras concesiones de tierras y uso del agua, al disponer de capital suficiente para la traída del agua, tanto para el regadío como para la industria que lleva aparejada estos grandes propietarios consideran que si ellos han aportado el capital, el agua es de propiedad privada y el Consejo normalmente no se opone, ¿por qué no se opone?, porque gran parte de sus propietarios son los propios regidores, tenientes de gobernador, escribanos, etc”.
Una amplia exposición de las relaciones históricas del poder efectivo del agua, que la profesora Viña Brito nos ha acercado a su proceso y conocimiento del elemento vital de la naturaleza, del que aún en numerosos países del llamado tercer mundo se ven en la imposibilidad de su uso, por la escasez, por no contar con los medios económicos e industriales para su captación, por la explotación y consecuencias del abuso industrial indiscriminado con el efecto contaminante del preciado líquido, el agua nuestra de cada día. En los corredores de la planta superior de la Casa Museo se exhiben los paneles informativos, elaborados por el archivero, bibliotecario y Técnico de Museos, Juan Ismael Santana Ramírez, un trabajo excelente realizado con rigor, magníficamente documentados, diseñados, y con imágenes referentes a los temas y ponencias que se tratarán en las VI Jornadas de la Cultura del Agua, que se celebran en la Casa Museo León y Castillo de Telde. Muchas gracias.
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

























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