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Un momento de la presentación del trabajo de Emiliano Rodríguez Calleja (3d.) (Foto Jesús Ruiz Mesa) Un momento de la presentación del trabajo de Emiliano Rodríguez Calleja (3d.) (Foto Jesús Ruiz Mesa)

Rodríguez Calleja ahonda en la historia de los apellidos en Telde

TA ofrece crónica y reportaje gráfico sobre el trabajo presentado por el historiador en la Casa de Colón

PePiTA Miércoles, 05 de Octubre de 2016 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- El XXII Coloquio de Historia Canario Americana llega estos días a su fin en la Casa de Colón tras la celebración de múltiples ponencias y presentaciones de trabajos. Uno de los más curiosos fue el defendido por Jesús Emiliano Rodríguez Calleja, quien ha investigado la historia de los apellidos de Telde durante el siglo XVII. 

 

Conferencia de Jesús Emiliano Rodríguez Calleja sobre Los apellidos de Telde durante el siglo XVII

por Jesús Ruiz Mesa

El lunes 3 de octubre celebrada la apertura e inauguración de la XXII edición del Coloquio de Historia Canario Americana 2016 en que celebra su 40 Aniversario, en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria. Después de la Sesión de Apertura en la que intervino el Profesor Doctor D. Ricardo García Cárcel, de la Universidad de Barcelona, que impartió la conferencia “La memoria de Carlos V”, se iniciaron a las 12:30 hs. el turno de los numerosas ponencias y seminarios programados que se desarrollarán en torno a este importante Coloquio de Historia a lo largo del lunes 3 hasta el jueves 6 en que tendrá lugar la sesión de clausura y lectura de conclusiones.

 

Comprendido en el primer grupo de conferencias sobre Historia Social, en la mañana del lunes el Doctor en Historia, D. Jesús Emiliano Rodríguez Calleja disertó en la mesa correspondiente del aula 1 bajo la coordinación de los profesores Dr. Luis Alberto Anaya Hernández, Dr. Germán Santana Pérez y Dr. Miguel Suárez Bosa un interesante tema que compete directamente a la historiografía de Telde de la que el doctor Rodríguez Calleja ya nos adelantó en otra ocasión un amplio y documentado trabajo de investigación referente al Proceso migratorio y Población, Panorama demográfico, Relaciones con América, Socioeconomía, Legado artístico, Telde-América, registros sacramentales, testamentos y protocolos, como coautor con el Licenciado en Geografía e Historia D. Alfredo Jesús Viera Ortega, profesor del Instituto de Arguineguín, de la importante obra: “Un Puente Permanente con América. El ejemplo de Telde y Valsequillo (1503-1900)”, presentada en la Casa Museo León y Castillo de Telde el pasado mes de marzo. Como resultado de un trabajo de investigación de archivos y documentos, que el Cronista Oficial de Gran Canaria, D. Juan José Laforet Hernández, prologuista de la obra en su prólogo con el título de Un Puente para el Entendimiento, expresa en uno de sus párrafos:

 

El doctor en Historia, Rodríguez Calleja, en este ciclo de Coloquios de Historia 2016 en la Casa de Colón y con arreglo a los espacios de tiempo asignados a cada ponencia, expone su estudio en torno a una detallada disertación sobre la evolución, transformación y variación de los apellidos en Telde durante el siglo XVII y expresa: << Tengo que agradecer a la Casa de Colón y a la colaboración del profesor Alfredo Viera el apoyo en la metodología para el análisis de todas las actas bautismales de Telde desde 1503 hasta 1700. En la mayoría de estas actas bautismales quedan reflejados los padres de los bautizados con apellidos, por lo general con un apellido, a veces con los dos. Este reflejo de los apellidos significa que cuando un padre bautiza a un hijo y aparece con el apellido indica que el mismo está consolidado, por tanto ese apellido es susceptible de ser transmitido y además ese apellido refuerza la identidad de esas personas y por tanto como son conocidos. Aunque muchas veces hay diferencias posteriores en su transmisión. Los apellidos refuerzan la identidad personal que en ocasiones va afianzada por la inclusión de apodos, que no hacen más que destacar aspectos físicos, por lo general defectos o habilidades de las personas. Apodos que más tarde se convierten en auténticos apellidos.

 

La utilización de los apellidos durante el siglo XVI que se utilizaron en Telde ascienden a 535 apellidos diferentes que se redujeron a 397 en el siglo XVII, lo que indica la desaparición de un importante número de ellos, a la vez que una consolidación poblacional, la variación de estos apellidos fue constante, mientras unos desaparecen otros se mantienen y otros se van introduciendo, así de los 397 utilizados durante el siglo XVII solo se mantuvieron a lo largo de dicho siglo 121, un 30%. Se observa que a partir de 1576 el número de apellidos se mantiene más o menos constante. Momento a partir del cual van en aumento los apellidos repetidos pero a la vez hay una menor presencia de apellidos nuevos, que conduce a interpretar una consolidación y menor movilidad de la población.

 

En la transmisión de los apellidos no se sigue en los siglos XVI y XVII lo que se ha considerado como norma actual del primer apellido del padre, y seguido del segundo el de la madre. La transmisión de los apellidos la hemos detectado a través del análisis de las actas matrimoniales, que ponen el nombre y apellido de los contrayentes así como el de sus padres. Al conocer el nombre y los apellidos de los contrayentes y los padres comparamos el ver cómo esos contrayentes han asumido los mismos apellidos de los padres en el primero y segundo u otros. Los hombres se decantan preferentemente por el primer apellido paterno, mientras que las mujeres adoptan, una de cada cuatro el primero paterno, sobre todo en el siglo XVI. El primer apellido materno lo aceptan algunos hombres entre el 17% y el 14%, mientras que las mujeres se decantan más por esta adopción sobre todo en el siglo XVII la mitad de ellas. Los segundos apellidos tanto paternos como maternos son poco aceptados, tanto por los hombres como por las mujeres. También se observa que se adoptan otros apellidos, las mujeres un 45% en el siglo XVI y un23% en el XVII, estos apellidos pueden ser el de los abuelos, los padrinos, o el de otros familiares e incluso a capricho.

 

Los apellidos no solamente se transmiten de esta forma, sino que van cambiando por diferentes aspectos, atendiendo a diferentes situaciones, la más común es la variación de la s por la z, -Rodríguez-Rodrígues, López-Lópes- pero habría que tener en cuenta si esta variación de la s por la z es debido a la sonoridad suave del habla canaria que así lo entiende el escribiente, o nos está enmascarando ciertos portuguesismos que acaban es s, Rodrígues, Lópes, Gutierres, Mendes, etc. También hay apellidos que se van feminizando, por ejemplo, Blanco pasa a Blanca, Barreto a Barreta, Cardoso a Cardosa, y al revés, Morana a Morano, Morena a Moreno, Perdoma a Perdomo, Falcón a Falcona. También por contracción de un original, ocasionando linajes diferentes a lo largo del tiempo, Darsa a De Arza, Dávila a De Ávila, Dorta a De Orta, Despino a De Espino, Doreste a De Oreste, y algunos más como, Montesdeoca a Montes de Oca. También los que cambian por variación ortográfica o sonora, en que el escribiente lo escribe como lo entiende, Bautista, Batista, Baptista y Betancor que se escribe de diferentes maneras, Almeida, Almeda, Olmeda, Báez por Páez, Miñol por Viñol, Osorno por Osorio, Perera por Herrera, etc, y a partir de ahí se genera un nuevo linaje.

 

Hay apellidos que cambios por supresión o cambio ortográfico, la supresión de la x por la j, como en Alexo por Alejo, Cabrexas por Cabrejas, Ximenez por Jimenez, Macías por Maxias, Muxica, Trexo, Xaraquemada, Jerez, u Oxeda. Hay casos en que se pierde la ç al cambiarse por la z, que se observa en los siguiente ejemplos: Lorenzo, Luzardo, Mendoça por Mendoza, Zurita por Çurita, Gonçalvez por González, etc, se van perdiendo estas letras y apareen apellidos escritos de una manera diferente. Los apellidos compuestos al que muchos les da mucho lustre y en tiempos de Carlos V, los turcos, rivales del emperador, para reírse de esta pretensión hispánica decían << tienes más apellidos que un español>>.

 

Los apellidos compuestos comenzaron a utilizarse para un realce y prestigio del linaje familiar. En Telde sólo se podría afirmar único apellido compuesto Cabeza de Baca, aunque con el paso del tiempo, algunos apellidos se complementaron para dar prestigio y realce, con segundos u otros familiares, y así se podrían considerar como compuestos, ya afianzados a lo largo del tiempo Díaz de Morón, Díaz de Zurita, García Tello, García del Castillo, Del Castillo Olivares, López Montañés, Marín de Cubas, Ruiz de Vergara o Suárez Tello, entre otros y sabemos que son los apellidos de las familias más ilustres de Telde y de la Isla.

 

Los esclavos van asociados a la pertenencia de cada amo, a veces su identidad se afianza con un apodo, cuando los esclavos son liberados suelen adquirir el apellido de su antiguo dueño mantienen su antigua característica sin distinción de conocimiento, muchos de ellos están asociados a su pigmentación, Moreno o Morena, Cardoso o Cardosa, etc.

 

En Telde como en cualquier lugar aparecen diferentes tipologías de apellidos. Las más frecuentes son los patronímicos, que son los terminados en ez o iz, que significa hijo de. Son los más repetidos, Álvarez, Gómez, Rodríguez, González, Méndez, Sánchez, Suárez, Hernández, etc. Los toponímicos, son importantes sobre todo durante el siglo XVI, porque nos pueden estar indicando la procedencia de determinadas personas, y fueron muy frecuentes, sobre todo en las primeras décadas de dicho siglo. A partir del siglo XVII estos apellidos van descendiendo, como ejemplo podemos citar, Almonte, Ávila, Molina, Monzón, Jerez, Pastrana, Reinosa, Rociana, Talavera, Trujillo, Vergara, Vitoria, Burgos, etc. Los gentilicios que al igual que los toponímicos pueden indicar un origen: Francés, Alemán, Inglés, Castellano, Vizcaíno, que descienden a medida que avanza el siglo XVII. Hay apellidos nominales que bien pudieron tratarse de nombres compuestos que iban al lado del nombre principal y a lo largo del tiempo se convirtieron en auténticos apellidos, Alonso, Amado, Antón, Felipe, Francisco, Lorenzo, Luis, Matías, que por cambio sonoro en algunos linajes pasa a Macías, Simón, Ventura, Vicente.

 

Lo mismo pasa con los apellidos Hagiográficos, relacionados con el santoral, y que en un principio pudieron tratarse de nombre compuestos, para pasar posteriormente el segundo nombre a auténtico apellidos, los más frecuentes en Telde, por ejemplo, Bautista por el patrón San Juan Bautista, empezó por Juan Bautista y sus sucesores adoptaron el apellido Bautista, que fue adaptándose a otras formas como Batista, Baptista, etc. Reyes que va asociado mucho a las mujeres, Melchora de los Reyes. Gaspara de los Reyes, y luego se convierten en apellidos, del Rosario, San Juan de la Cruz, Concepción, etc.

 

Los apellidos descriptivos, en un primer momento pudieron ser apodos para describir a una persona y para su mejor conocimiento, entre ellos tenemos, Barba, Blanco, Moreno, Botello, Calva, Cardoso, Izquierdo, Verde, Travieso, Bueno, Gallardo, Hidalgo, o de determinadas profesiones, de Armas, Cabrera, Guerra, Marrero, Herrero, Montero, y también apellidos relacionados con la Naturaleza, Matos, Morales, Naranjo, Nuez, Oliva, Olivares, Palma, del Pino, Ramos, Roble, Romero, etc. Y también los hay relacionados con los animales, Cabral, Cabrera, Lobo, Palomares, Sardina, Vaquero.

 

Los apellidos no solamente dan identidad a las personas y van marcando el linaje a que pertenecen, sino que también denominan el paisaje y los lugares y se afianzan en la toponimia, no solamente de Telde, sino de Valsequillo, puesto que este municipio durante los siglos XVI y XVII y hasta 1800, perteneció a la jurisdicción parroquial de San Juan Bautista. Algunos apellidos identifican lugares y hacen alusión a sus primeros propietarios y pobladores, entre ellos los más conocidos son: El Barranquillo de Juan Inglés, El Valle de Casares, El Valle de Oreste, García Ruiz, Juan Gallegos, Juan Tello, y Los Llanos de Jaraquemada.

 

En el posterior debate se trata sobre la aparición y transformación de algunos apellidos y su procedencia, como los casos de: Santana, Bosa o Boza, Anaya o Anaia y Yanes/Yanez/Yañez/Ianes.

 

Finalizada la intervención de la ponencia del doctor en Historia Jesús Emiliano Rodríguez Calleja se pasa a la siguiente exposición comprendida en esta primera serie de cuatro ponencias referentes a la Historia Social del recién iniciado XXII Coloquio de Historia Canario Americana 2016 que se celebra en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria. Muchas gracias.

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

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