TELDEACTUALIDAD
Telde.- Telde se reencontró este sábado con los macro conciertos después de muchos años de sequía. El cantante catalán Manolo García encandiló a sus seguidores con un espectáculo musical de tres horas de duración en el que derrochó energía y saber estar sobre el escenario del parque urbano de San Juan en el segundo y último recital en Canarias de su gira Todo es ahora. TA avanza dos amplios reportajes gráficos.
Manolo García, a sus 61 años, exhibió una potente voz y una entrega absoluta al público desde el primer momento, al que hizo cómplice de sus composiciones. Había anunciado un concierto extraordinario y cumplió con su palabra, acompañado de una banda de músicos de una calidad incuestionable.
Durante los casi 180 minutos del espectáculo, García repasó lo mejor de su repertorio como solista y de su etapa como vocalista del grupo El Último de la Fila. Así resonaron en el Auditorio José Vélez temas como Caminaré, Los días intactos, Arena en los bolsillos o Pájaros de barro, además de los que componen su nuevo disco.
El concierto acabó con una majestuosa interpretación de su archiconocido tema A San Fernando, después de que el público en pie y entonando pío, pío le pidiera al cantante y a su banda de 12 músicos que volvieran al escenario para que les deleitara con más canciones.
Con el concierto, el Ayuntamiento puso fin a los actos de las fiestas patronales de San Juan 2016. Asistieron la alcaldesa Carmen Hernández, el vicealcalde Alejandro Ramos y el concejal de Festejos, Juan Martel, entre otras autoridades municipales, y se desarrolló con absoluta normalidady excelente organización. Hubo colas a la entrada.
Maratón de adrenalina con Manolo García en Telde
Por ATCPress
Una banda con toda la potencia de dos baterías, violinista, acordeonista, dos cantantes haciendo los coros… Manolo García no escatimó ni una micra en calidad durante la llegada este sábado del tour Todo es Ahora al parque de San Juan en Telde, dos días después de hacer lo propio en Tenerife y transcurridos ocho largos años desde su último concierto en la isla de Gran Canaria.
La humildad y la fuerza de este artista, cuyos conciertos de potencia ascendente acaban convirtiéndose en un puro derroche de adrenalina dentro y fuera del escenario, se convirtieron en tres horas de repertorio. Y en él brillaron como joyas tocadas por la magia del público piezas de su último disco, Todo es Ahora, pero también muchos de los iconos que se acumulan en la carrera de Manolo García, incluyendo como él ya había anticipado varios incunables de El Último de la Fila.
“Prefiero el trapecio para verlas venir en movimiento…”, reza uno de sus iconos musicales. El realidad, el movimiento no se detuvo este sábado en Telde en los 180 minutos de música y pasión que Manolo García entregó a su auditorio, cuando el tour emprende la recta final con tres paradas todavía pendientes en A Coruña (8 de julio), Murcia (15), San Feliu de Guíxols (23) y Hoyos del Espino, en Ávila, donde el artista remata su gira con una última actuación en el Festival de Músicos en la Naturaleza 2016.
De los orígenes a lo más reciente: San Gennaro y Campanas de libertad fueron las dos canciones que abrieron el concierto, después de la proyección en el escenario de un mini corto protagonizado por una multitud de huevos, huevos en tribu, cosidos, fritos, aplastados, colgados, que situó al público entre la risa y un divertido desconcierto. Fue el arranque de la fiesta, que ya no cesó durante una auténtica maratón de canciones.
Prácticamente ni durante la pequeña pausa obligada para que el público pida los tradicionales bises, una pausa de apenas minuto y medio tras la cual el artista subió al escenario no con un par de canciones más de cortesía, sino en realidad con una tercera hora de concierto.
Campanas de libertad, Es mejor sentir, Caminaré, Esta noche he soñado con David Bowie… El disco Todos es Ahora fue el protagonista de la primera tanda. Pero a diferencia de lo que suele suceder en los conciertos con las últimas producciones de los artistas, por lo general con letras menos memorizadas por el público, en Telde la gente no solo tarareaba, sino que cantaba las letras enteras. Así que desde los primeros minutos quedó claro que allí estaban varios miles de personas de fiesta con su artista de culto.
Manolo García no tenía ganas de quedarse quieto. De modo que, aparte de correr por el escenario y encaramarse dos veces a los andamiajes metálicos de los equipos de sonido, saltó dos veces en dirección al público. La primera para recorrer de extremo a extremo la pista central del auditorio, entre una marea de móviles en alto, y la segunda para subirse directamente a la grada y saludar, sí, saludar en persona, a los espectadores situados a mayor distancia del escenario. El cantante sabe perfectamente que los músicos son magos de la felicidad cuyo mayor mérito consiste en hacer que la gente se olvide por unas horas de sus desamores, de sus rutinas, de la burocracia, de la corrupción… Pero este sábado quiso dejar testimonio también de que la humildad es la mejor compañera de la felicidad.
En medio de su maratón de canciones, que inevitablemente acabó convertida en una sucesión de grandes éxitos, Manolo García habló poco porque de lo que se trataba era de cantar, bailar y ser felices, “todo ahora, ahora”, como subrayó aludiendo a esa clarísima invocación al carpe diem que es el título de su último disco. Pero incluso así tuvo tiempo para invitar al público a no olvidar toda la felicidad que puede encerrar también un libro, hacer un canto por la cultura, otro por la ecología, con referencia expresa al ejemplo mundial de autosuficiencia energética en que se ha convertido la isla de El Hierro, y sobre todo un canto a la libertad. “¡Sed libres!”, proclamó.
Para entonces, el artista enfilaba su tercera hora de concierto. El chute de adrenalina ya estaba servido. Pero rompió todas las compuertas cuando sonaron sucesivamenteInsurrección, Como un burro amarrado a las puertas del baile y San Fernando, con cuya interpretación el público sencillamente enloqueció en una marea de aullidos y saltos. El concierto llegaba a su fin. Pero su estela acompañará muchos “ahora” en la memoria de quienes allí decidieron congregarse a compartir la fiesta con uno de los grandes, muy grandes, de la música española.
El tiempo no pasa por Manolo García
(Canarias)
Tras casi siete años sin pisar las islas, Manolo Garcíaofreció anoche, en el Auditorio San Juan de Telde, su segundo y último concierto dentro de la gira que inició el pasado jueves en La Laguna. El artista, líder de la extinta banda El último de la fila, se metió al público en el bolsillo desde los primeros acordes de su concierto, que se enmarca
dentro de la gira Todo es ahora, en el que e incluye las canciones de su sexto trabajo discográfico.
Acompañado de doce músicos sobre el escenario, Manolo García cumplió con su promesa. Días antes de este concierto, había prometido no decepcionar a sus fans
y ofrecerles «un concierto generoso de más de tres horas,porque yo también quiero darme un homenaje”.
Todo es ahora, publicado con Sony en noviembre de 2014, fue grabado entre Nueva York y Avinyonet de Puigventós, Gerona. Colaboraron en el mismo músicos como Zachary Alford (batería), Earl Slick (guitarra) y Gerry Leonard (guitarra). Manolo García tal y como puso de manifiesto anoche, regresa a sus temas favoritos, como son el medio ambiente, el amor y sus ídolos, como el homenaje a David Bowie que hace en Esta noche he soñado con David Bowie.
Manolo "incansable" García
Por Jorge Dávila
Cuando eres testigo de un concierto como el que dio Manolo García en su esperado regreso a Canarias cualquier detalle suma. Sus paseos entre el público -un par de vueltas enteras entre los espectadores y algún otro amago-, el control que ejerce sobre el espectáculo, la experiencia de saber rodearse de una banda magnífica, la complicidad que edifica a su alrededor... En cuanto comenzó a "Exprimir la vida", la cuarta o quinta canción de la noche, la certeza de "Todo es ahora" es algo más que el título de un disco que cobra una dimensión extraordinaria, es una auténtica declaración de intenciones.
Más allá de la energía que irradia un artista que ha sabido reinventarse con éxito, dosificando con maestría los tiempos de cocción de sus letras, Manolo García es la prueba de que las cosas no ocurren por casualidad. Su voz podía haber alcanzado un valor similar al de una pieza de museo -tras sus experiencias en Los Rápidos y, más tarde, en El Último de la Fila-, pero la agitación que destila su yo artístico envuelve todo lo que hace en un inconformismo que mantiene prendida una llama que debe continuar brillando muchos años.
Su sonido es inconfundible, sus gestos ratifican un estado físico envidiable y su veteranía para decidir en el campo en el que quiere jugar su "Todo es ahora" es una marca en propia: Manolo "incansable" García.










































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.112