TELDEACTUALIDAD
Telde.- La ermita de San Pedro Mártir, en San Juan, continúa acogiendo, hasta el próximo 24 de junio, una exposición del pintor Jesús Ojeda Ramírez. El escritor Chema Ayaso ha querido realizar una reflexión sobre la misma, que TA adjunta a continuación.
​​Los viajes secretos del pintor Jesús Ojeda
Chema Ayaso (Assopress)
A todos nos ha pasado alguna vez que hemos tenido un sueño, un pensamiento o una emoción que, aún durando apenas un segundo, la hemos vivido con plenitud, con la presencia total de nuestra consciencia; es decir, plenamente.
Esto es exactamente lo que ocurre cuando se visita la obra pictórica que el pintor grancanario Jesús Ojeda Ramírez nos ofrece hasta el 24 de junio, en la ermita de San Pedro Mártir del barrio de San Juan en su Telde natal.
Cada uno de los treinta y nueve cuadros de esta exposición irrepetible, es una posibilidad para abrir una puerta hacia un momento interior tan inmenso como el Multiverso al que representa; nada está dejado al azar.
Cada trazo, la elección de cada color y de sus combinaciones, la situación de los objetos que componen cada cuadro, y en alguno de ellos, el atrevimiento de cambiar la tradicional perspectiva invirtiendo los puntos de fuga, son muestras del valor que otorga la libertad de viajar mentalmente sin limitaciones conceptuales.
Cada obra de esta exposición está complementada con un texto adecuadamente elegido que, a modo de primer peldaño, acerca a esa puerta a quien lo lee, e incluso le invita a abrirla y a atreverse a viajar por los espacios de consciencia que representa el cuadro al que acompaña.
Sin duda alguna, este es un viaje que se inicia de forma más consciente si se hace apoyado en la mano firme del autor quien, ejerciendo de perfecto Maestro de Ceremonia, acompaña a quienes así se lo hayan solicitado por el mágico mundo de la simbología y la composición.
Al igual que Mozart veía sus sinfonías antes de escribirlas, Jesús Ojeda ve claramente esos espacios y su naturaleza constantemente cambiante antes de plasmarlos en un lienzo. Esto es exactamente lo que se percibe al visitar esta exposición.
No existen resistencias mentales cuando uno se atreve a transgredir las limitaciones a las que nos confinan los parámetros intelectuales. Es indiscutible que la realidad es aquello que percibimos de manera consciente y vivida, da igual el plano mental en el que la percibamos.
Lo importante es hacerlo con una mente libre y abierta. Entonces, y sólo entonces, ocurre que durante un instante, nos damos cuenta de que hemos estado en todos esos espacios a los que hemos viajado, que los hemos percibido conscientemente y que por lo tanto, aunque desconocidos, son reales.
Visitar la exposición ‘El Mar y otros espacios’ permite asomarse a todos estos mundos que, aunque representados en la obra de Jesús Ojeda no son suyos, sino de la consciencia de todos los que se atrevan a realizar ese viaje.



























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