TELDEACTUALIDAD
Telde.- La querella de una vecina contra la propietaria de la cafetería-cervecería Kurc Beer por los ruidos generados por el local ubicado en el paseo peatonal Maestra Encarnación Santana ha derivado en una dura sentencia condenatoria que, además de ordenar la clausura del local (ya cerrado), le ha impuesto pena de dos años de prisión, inhabilitaciones especiales, multas por valor de 2.180 euros en total y una indemnización de 9.000 euros.
Ha trascendido este jueves, pero el fallo del Juzgado de lo Penal número 4 de Las Palmas de Gran Canaria, al que ha tenido acceso TELDEACTUALIDAD, lleva fecha de 4 diciembre, día en que se celebró. En la resolución judicial, ya firme porque la condenada mostró en el juicio oral su conformidad, el magistrado Francisco Luis Liñán Aguilera concluye que la dueña del establecimiento mostró desde el inicio de la actividad, en septiembre de 2011, un “consciente desprecio por la salud de terceras personas y con conocimiento de que podría estar causando perjuicios a los vecinos de la zona por el fuerte ruido provocado por las actuaciones en vivo, música ambiental y conversaciones de los clientes”.
A raíz de la querella que tramitó el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 6 de Telde, primero como diligencias previas y luego como procedimiento abreviado, el titular del Juzgado de lo Penal determina que la demandada ha cometido un delito contra el medio ambiente y una falta de lesiones al incumplir de “manera reiterada” la Ordenanza Municipal de Protección del Medio Ambiente contra la Emisión de Ruidos y Vibraciones y la Ley del Ruido y reglamentos que la desarrollan. Todo ello al mantener un volumen de emisión de sonido superior al máximo permitido por la normativa vigente, que lo fija en 30 decibelios a partir de las 22.00 horas. Además, en el local se desarrollaban actuaciones en vivo y música ambiental a pesar de no disponer de autorización para ello.
En la sentencia se detalla como hechos probados que la acusada hizo caso omiso a los avisos del Ayuntamiento para que pusiera fin a dichas actividades, circunstancia que motivó que fuera denunciada en varias ocasiones por la demandante y comunicad de propietarios del edificio donde estaba el local. Dio pie asimismo a que la Concejalía de Urbanismo le abriera expediente de Disciplina Urbanística y decretase el cierra de la cafetería-cervecería por carecer de la preceptiva licencia municipal de apertura.
Consta además que las mediaciones técnicas realizadas en el interior del piso de la denunciante por una empresa especializada y personal del Servicio de Industria y Comercio del Cabildo de Gran Canaria reflejaron índices de ruido en horario nocturno muy superiores a lo permitido por las ordenanzas y normas en vigor.
La continuada, periódica y prolongada exposición de los vecinos a este elevado volumen de ruido se concretó, según el magistrado, en graves riesgos a la salud psíquica y física de los vecinos y “en una situación de estrés y déficit de sueño” que causaron un síndrome ansioso depresivo reactivo en la denunciante.
Por todo ello, el fallo no puede ser más ejemplarizante. Se le condena a la clausura definitiva del local (se comprometió a cerrarlo en el plazo de 24 horas en la misma vista oral) y a la pena de dos de prisión (que no cumplirá al no tener antecedentes penales) con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante este periodo.
Además se le impone ocho meses de multa con una cuota diaria de ocho euros (1.920 euros en total), con la advertencia de que se le privaría un día de libertad por cada dos cuotas no satisfechas, tres años de inhabilitación para el ejercicio de profesión u oficio relacionado con establecimientos similares, el pago de una indemnización de 9.000 euros por los perjuicios causados y un mes de multa con cuota diaria de ocho euros diarios (240 euros), además de tener que abonar las costas del juicio y las de la acusación particular.
Gracias a la clientela
Tras asumir el fallo emitido de forma oral en el juicio, la condenada se comprometió al cierre del negocio, obligación que ejecutó el mismo día de la vista judicial. En el página que el establecimiento aún tiene la red social de Facebook, la condenada anunció el cierre del local y daba las gracias a su clientela. TA ofrece el texto insertado:
“Desde hace 4 años hemos estado enfrentados con los vecinos donde se encuentra ubicado el local y hoy, entre otros de los juicios, hemos llegado a un pacto de cierre con la fiscalía entre otras cosas. Así que siento mucho que haya sido la despedida de esta manera. Mil gracias a cada uno de ustedes, unos sentirán que el Kurc era parte de sus rutinas ya que pasaban mucho tiempo aquí.
He conocido a gente magnífica con unos valores humanos espectaculares, con una cercanía y un saber estar impresionante y sobre todo muy agradecida que hayan confiado en el estilo del negocio.
Lo que me llevo de aprendizaje es inmenso, muchas emociones son las que siento en este momento porque he pasado por muchas circunstancias difíciles, felices, de pena, de alegría pero sobre todo de aprendizaje porque cada uno de ustedes me ha hecho ser mejor persona. Gracias”.































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