TELDEACTUALIDAD
Telde.- El casco de Jinámar vive hoy el día grande de sus fiestas en honor a la Caña Dulce y a La Concepción. Miles de personas, más de 7.000 según las fuentes oficiales, se congregaron este mediodía para asistir a la procesión de la imagen mariana por las calles del pueblo. Una amplia representación del clero y de autoridades municipales participaron en la comitiva.
El 8 de diciembre significa dos cosas para Jinámar. Alegría y devoción. Dos sentimientos que se brotan de entre el jolgorio y la muchedumbre que año tras año cumple con la tradición de acudir a este enclave teldense a rendir tributo a la Virgen de La Concepción y a disfrutar de una agradable mañana en familia paseando por la
feria de ganado y los puestos de artesanía y de otros productos típicos del país, especialmente de la caña dulce y naranjas, instalados en el entorno de la plaza pública.
Y en esta ocasión incluso se notó una mayor afluencia de público con respeto a ediciones anteriores. El buen tiempo, algo nublado pero que poco a poco se fue despejando para dar paso a los rayos del sol, ayudó sin duda a que más de 7.000 personas de todas las edades se reunieran en torno a la iglesia de Jinámar y de sus calles aledañas para ver salir a la Virgen de La Concepción.
Minutos después de las 13.00 horas, tras la celebración de la eucaristía, un festivo repique de campanas anunciaba la salida de la imagen religiosa. Engalanada con un bello adorno floral elaborado por el diseñador Segundo Amador y un grupo de colaboradores a base de anthuriums, orquideas y liliums de tonos azules, blancos y rosados; era recibida entre aplausos y tracas de voladores.
Una amplia representación de autoridades municipales, encabezada por la alcaldesa Carmen Hernández y por otros ediles tanto del grupo de Gobierno como de la oposición, arroparon a la comitiva, en la que también participaron miembros del Patronato de Fiestas que dirige el joven Anatael Santana y más de diez sacerdotes, entre ellos el vicario general de la Diócesis de Canarias, Hipólito Cabrera, que fue precisamente el encargado de oficiar la misa previa.
A los sones de la Banda Municipal de Música de Telde, la procesión inició su discurrir por una carretera general atestada de público. Al llegar a la altura de la Casa del Caminero el cortejo realizó un breve receso para escuchar una sentida malagueña dedicada a la Virgen desde una azotea cercana, tras el cual reanudó la marcha para continuar por realizando el recorrido habitual por las calles del casco de Jinámar y regresar al templo unos 60 minutos después.
Un amplio dispositivo de seguridad compuesto por efectivos de la Policía Local y voluntarios de Protección Civil y Cruz Roja veló por el normal desarrollo de esta jornada festiva, en la que no se registraron incidentes significativos.
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