TELDEACTUALIDAD
Telde.- La necesidad de proteger el importe patrimonio arquitectónico que posee Telde vuelve a estar de actualidad después de que el arqueólogo Abel Galindo haya propuesto la intervención conservacionista en cerca de 25 inmuebles. TA ofrece, al respecto, una reflexión de Pelayo Suárez Alejandro.
Plan Especial del Valle de Los Nueve
por Pelayo Suárez Alejandro
A raíz de la publicación en este periódico digital de la noticia referente a la necesidad de intervenir urgentemente sobre la protección de un número determinado de bienes patrimoniales catalogados, realmente es una muy buena reseña, porque creemos que hasta ahora no se ha tomado conciencia de la importancia que ello conlleva en un municipio que atesora una rica historia a lo largo de los siglos, desde la época aborigen.
Esta pequeña introducción me vale para, en la misma dirección, recordar que con fecha del mes de febrero de 2003 se presentó el proyecto elaborado por los arquitectos Eduardo y Vanesa Cáceres, a petición del Ayuntamiento de Telde en el que se proponía la recuperación de 28 inmuebles antiguos representativos de la arquitectura tradicional rural en el Valle de los Nueve.
En dicho proyecto se incluye un catálogo con ficha de cada una de las viviendas y que según se manifestaban recomendaban su conservación porque constituía un interesante patrimonio arquitectónico. Se recomienda, según los autores del proyecto de este Plan Especial, el tipo de actuación más adecuado para salvaguardar los valores arquitectónicos que atesoran estas construcciones que datan del siglo XIX, y algunas hasta del siglo XVIII.
Las describen como una “tipología muy común de arquitectura precolonial”, y que aunque en otro tiempo llegó a ser muy común, hoy es el Valle de Los Nueve, el lugar donde existen este mayor número de ejemplares en nuestro municipio.
Son viviendas dispersas de una o dos plantas, con cuartos de apero adosado a la planta baja en algunas, con cubierta a dos aguas y forjado intermedio de madera de tea y algunas con escalera exterior de cantería y rellano de madera de tea.
Según la opinión de los técnicos redactores del proyecto, éste contempla tres grados de protección: integral, ambiental y parcial, y pueden ser sometidas a obras de rehabilitación, restauración, conservación y consolidación.
También seria interesante estudiar unas construcciones de dos platas de estilo modernista, existentes en esta zona que datan de las primeras décadas del siglo XX, y otras de esa misma época, pero de una planta, todas con techumbre plana.
No queda aquí la representación del Valle de Los Nueve, de valores y patrimonios etnográficos, ya que dada la singularidad de la zona con una cultura del agua de cinco siglos, ha generado a lo largo del tiempo unos valores tangible y intangible a considerar, desde los diferentes ciclos de cultivo, en donde la vid fue un cultivo de gran importancia, generando restos de lagares.
Albercones del siglo XVIII, acequias, cantoneras, pozos, cuevas con motivos aborígenes, interesantes y singulares restos protuberantes de morretes únicos en nuestras latitudes productos de la lava vertida en la erupción del cuaternario en la montaña de los barros, o majanos de piedra catalogados en la carta etnográfica de Gran Canaria del siglo XIX.
En este sentido ya se había iniciado unos estudios para la creación de un aula de interpretación, proyecto que está pendiente de su continuidad.
Es conveniente tener referencias de los recursos patrimoniales de que se dispone, para así poder conocer su innegable valor etnográfico y tomar conciencia de ello, con el fin conservarlos y respetarlos, con el debido conocimiento de causa.






























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