TELDEACTUALIDAD
Telde.- Un trabajo de fin de grado de Gilberto Díaz, policía local de Telde, mereció una matrícula de honor por quienes le evaluaron en la Universidad de Las Palmas de Gran
Canaria. Pero este entusiasta agente cree que puede servir para algo más que para lucirlo en su currículum. Está convencido de que ayudará a reducir la siniestralidad viaria en Telde. Tiene argumentos de peso para pronosticar que en el municipio hay margen para reducir hasta un 30% más la siniestralidad en las carreteras locales.
La propuesta de Gilberto Díaz no es una utopía. Es más, asegura que solo bebe de lo que ya se está haciendo en otros campos, como el de los servicios de abasto y saneamiento o el de los transportes públicos en grandes ciudades de medio mundo. Aspira a que en Telde se avance hacia una gestión inteligente del tráfico, un modelo que permitirá diseñar una planificación cuasi quirúrgica de los recursos, en este caso, policiales, para prevenir la siniestralidad. Para eso, bastará con tener una buena base de datos, que ya existe, geoferenciarlos en un mapa de la ciudad e interpretarlos bien aplicándole varios clúster o filtros para luego definir dónde y cómo hay que prevenir. «Lo tenemos al alcance de la mano, no hay ni siquiera que gastar dinero, basta con tener voluntad y ponerlo en práctica», según publica Canarias7.
Para probar que lo que plantea no es ciencia ficción, Díaz pone sobre la mesa su propio trabajo, el que presentó para el final del grado que estudió, Geografía y Ordenación del Territorio, en la ULPGC, tal y como adelantó en el pasado mes de julio TELDEACTUALIDAD. Con el título Perspectivas en torno a la detección de puntos negros de accidentes de tráfico, hizo una aplicación práctica de la metodología de gestión que él propone y para ello se sirvió de los datos sobre siniestralidad viaria registrados por la propia Policía Local de Telde en 2013.
Díaz filtró las estadísticas existentes y centró su investigación en un periodo temporal, de abril a septiembre. ¿Y qué descubrió? Se dio cuenta de que de los 301 accidentes de circulación con víctimas (sean muertos o heridos) en Telde en aquel año, el 30% (93 siniestros) se produjeron en las tres vías que unen el casco con la costa (la GC-10, la carretera de El Calero y la de La Pardilla), y que la mayoría de los accidentes producidos en esas vías, un 64,5%, es decir, 60, tuvieron lugar en el periodo analizado. Suponen además un 20% de todos los computados en 2013. Es más, en esos siniestros hubo 249 implicados, un 30% de los 419 registrados en la ciudad en todo 2013. Eso se debe, explica este policía, a una peculiaridad de Telde: al trasvase y trasiego de población del casco a la costa que es habitual en cada verano.
¿Qué propone entonces Díaz? Usar ese análisis para planificar por dónde distribuir a los agentes en los diferentes turnos de trabajo a lo largo y ancho del municipio. «Tenemos la ciudad estructurada en sectores, pero muchas veces reaccionamos a demanda y con esta fórmula podríamos hacer una distribución de los agentes atendiendo a criterios fiables y científicos de prevención». Y vuelve al caso práctico. «Sabiendo que existe esa elevada incidencia en ese periodo y en esas vías, lo ideal sería disponer a una pareja de policías en moto solo para cubrir esas tres carreteras. Harían una indudable labor de prevención y reducirían el tiempo que se tardaría en llegar en caso de accidente», apostilla Gilberto.
Si se implantara este sistema, se podría saber, por ejemplo, dónde conviene poner un radar o un paso de peatones elevado, o si los cruces en X con contenedores de residuos cerca presentan más siniestralidad que otros.
Siniestralidad en la calle de Alcalde Manuel Amador Rodríguez
Del estudio hecho por Gilberto Díaz sobre la siniestralidad viaria en Telde en 2013 se sacan datos curiosos como que el 78% de los accidentes suceden entre las 08.00 y las 14.00 horas y entre las 16.00 y las 22.00; que más de la mitad se concentra en los días en que la gente tiene más dinero y, por tanto, sale más a gastar, como entre los días 1 y 4 (cobro de nóminas), 9 y 12 (cobro del paro) y entre el 25 y el final de mes (los trabajadores públicos). Y otro registro para la reflexión: la calle de Manuel Amador Rodríguez, en el sector de Arnao, siendo de un solo sentido y una vía secundaria, registra los mismos accidentes que el mismo tramo de la GC-10, que discurre paralelo, pese a que tiene mucho más tráfico, dos sentidos y cuatro carriles. Díaz achaca el problema a los estacionamientos en batería, que dan pie a colisiones y atropellos por poca visibilidad.
Fuente: Texto de Gaumet Florido (C7).

























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