TELDEACTUALIDAD
Telde.- La iniciativa partió de un bar de Cantabria. Víctor Santana, joven propietario de dos restaurantes en Telde, se enteró, le pareció una buena forma de ayudar a los que peor lo pasan, y la implantó aquí. Coloca tarrinas con comida en la calle e invita con ellas a quien las necesite.
Santana coloca una mesita en la puerta de sus dos locales, uno en el polígono industrial de Cruz de la Gallina, Michelangelo, y otro en las mismas Ramblas de Arnao, en Los Llanos, La Pizza. Detrás de ella, un cartelón con la imagen del restaurante y una foto con el personal. Y sobre la mesa, tarrinas y tarrinas de al menos cuatro o cinco platos distintos. Sobre el mantel, un lema, o una invitación. Si lo necesitas, coge.
Así, sin más. La idea literalmente es esa. Que a quien le haga falta, extienda la mano y se lleve una tarrina. Entre las ventajas de este método está la discreción y el anonimato. Quien lo necesite, podrá llevarse un plato de comida gratis sin tener que pedírselo a nadie y sin que le vean. El único inconveniente es que esta iniciativa parte de una premisa que no siempre se da, que es la sinceridad y la conciencia de quien recurre a ella, que quien se lleve la comida sea, de verdad, alguien necesitado.
Víctor quiere creer que la gente no juegue con algo tan serio y que respete la necesidad de quien peor lo está pasando. Cuenta este joven empresario que lleva varias semanas con esta iniciativa en sus dos restaurantes de Telde y que hasta ahora ha tratado de difundirla por Internet, mediante su página de facebook.
Uno de los días, el lunes pasado, no quedó un solo plato sobre la mesa. Entre las comidas que puede encontrar la gente figuran pizza, espaguetis, macarrones o ensaladas. En concreto, en el local de Cruz de la Gallina, que tiene menús de comida algo más casera porque sus clientes suelen ser trabajadores del polígono, puede haber potajes o caldo de millo. En ambos sitios las ponen por la mañana y por la noche. Ya sabe de algunos que son fijos.
“Donde comen tres, comen cuatro”
Si hay algo en lo que insistió Víctor Santana es en subrayar que lo que pone en la calle no son sobras de los restaurantes. «Parto de aquella máxima que dice que donde comen tres, comen cuatro». Es decir, se explica: “En lugar de hacer un caldero de macarrones para 12 menús, pido a la cocina que lo haga para 14 y dos de esos menús los pongo fuera”. Asegura que la iniciativa no le cuesta nada, que en realidad solo busca poner un granito de arena para amortiguar los terribles efectos que aún está teniendo sobre muchas familias la falta de trabajo.
Lo que lamenta es que, con la que ha caído, todavía haya gente que no respete el dolor de los que peor lo pasan. Aún cuenta con impotencia cómo días atrás se detuvo un coche delante de su restaurante en Cruz de la Gallina y se llevaron de una tacada todas las tarrinas. Admite que tardó un día en volver a colocar la mesa en la calle.
Fuente: Texto de Gaumet Florido (C7)


































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