TELDEACTUALIDAD
Telde.- Lola Castro Benítez es una mujer de Telde que se ha recorrido medio mundo, enarbolando siempre la bandera de la solidaridad, Ha sido responsable del Programa Mundial de Alimentos de Unifec y en estos días como directora de país de Naciones Unidas se encuentra en el desierto de los thari, una extensa región arenosa situada al noroeste de India y al este de Pakistán. TA ofrece imágenes.
Castro vive en Islamabad en estas navidades se ha tenido que desplazar a este desierto por motivos de trabajo, donde ha señalado a TELDEACTUALIDAD que se encuentra “muy feliz” repartiendo comidas entre los refugiados de los países que están en conflicto.
Lola Castro lleva más de dos décadas luchando contra el hambre en el mundo y es de las personas a las que le due sentir cómo cada día se hace más grande el abismo que separa a ricos de pobres. Así en una entrevista concedida al periódico El País recordaba con pena "el desfile de esqueletos desnudos y niños envueltos en pieles de cabra que se derrumbaban al llegar a los campamentos de la ONU" en el sur de Sudán en 1998.
Pero Castro está encantada con su trabajo. Ha aprendido que en cuanto se mata el hambre y la vida vuelve a circular por las tripas y las venas, la gente se llena de aspiraciones. "De pronto descubren el futuro y tienen necesidades, como llevar a los niños a la escuela, desarrollo... Cuando trabajas con la ONU, sabes que puedes dar respuesta a las aspiraciones de los olvidados y eso engancha". El PMA alimenta actualmente a 100 millones de personas, son solo el 10% de las que padecen hambre en el mundo.
Castro comenzó su trayectoria laboral con la Agencia de Cooperación Española en Malaui, en 1993. "Me dieron una moto y 14 campos con 145.000 refugiados, huidos de la guerra en Mozambique, que tenía que supervisar", comenta aún sorprendida de aquella aventura que la llevó definitivamente a saltar al campo del "ser útil" y a unirse al PMA.
Eran años de esperanza, los acuerdos de paz de Mozambique se firmaron en 1992 y al final del año siguiente la mayoría de los refugiados en Malaui optaron por volver. "Allí nos encontramos todos partiendo de cero: los refugiados que volvían, el Gobierno que empezaba, las organizaciones internacionales que llegábamos y el país reducido a ruinas por 20 años de guerra".
La pasión africana de Lola Castro se la trajo el siroco que de vez de cuando soplaba por su mundo infantil. "De niña le preguntaba a mi madre qué era eso del siroco del que todos hablaban, y ella me decía que era un viento que venía de África, y, pese a estar en Canarias, me parecía un continente muy lejano. Ahora esa distancia ha desaparecido", cuenta.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.35