TELDEACTUALIDAD ofrece una nueva reflexión del colaborador de este periódico digital, Antonio Cerpa, con la que quiere expresar su agradecimiento a TA por “haber propiciado y apadrinado mi reencuentro con mi paisaje y con mi gente”.
El milagro de los recuerdos
Por Antonio Cerpa
Lo que estoy a punto de contarles puede que sea demasiado personal. Es probable sin embargo, que muchos de ustedes puedan sentirse identificados. Me alegraría mucho que así fuese. Me sentiría más acompañado y menos singular. No me gusta sentirme singular.
Desde que era pequeñito sonreía y saludaba a la gente con la que me encontraba por la calle, aunque nunca la hubiese visto. Solían responderme, igual de sonrientes y muy sorprendidos. Aunque no entendieran mi idioma. Y me sentía bien. Acogido, valorado, querido.
Bastantes años después, cuando regresaba con mi mujer y mis hijos a descansar a las playas del Sur de mi Isla, solía compartir cercanías con familias suecas o slemanas. En muy poco tiempo, y a pesar de mi enorme inutilidad para comunicarme en otra lengua que no fuera la mía, entablaba una relación respetuosa y amable apoyándome exclusivamente en el lenguaje corporal: sonrisas, miradas, inclinaciones de cabeza o algún tímido y atrevido "Good-bye", "Guten Abend" o "God Dag" aprendidos a toda prisa. Mis hijos, adolescentes irredentos, escapaban avergonzados, mi mujer sonreía y valoraba con cariño mi búsqueda de afectos.
Cuando llegaba la hora del adiós, aunque sólo hubiésemos compartido pequeñas muestras de buena vecindad, Elena y yo lamentábamos que las personas no tuviésemos un idioma común con el que poder comunicarnos. Y sentíamos frustración y mucha pena cuando nos percatábamos de que nunca más volveríamos a verles.
Toda la vida está llena de pérdidas no deseadas. De adioses equivocados, imprevistos, irremediables. Pero llegas a acostumbrarte. Aunque la pérdida te marque, te mutile o te pierda. E intentas seguir viviendo.
Sin embargo, a veces se produce el milagro. Y los recuerdos que nunca te abandonaron y que un día contaste, son captados por otros, revividos por otros, compartidos con otros. Y tu vida se llena de colores.
"¿Pueden llegar a imaginarse lo que significa recuperar cuarenta y muchos años después, paisajes, rostros y afectos, que parecían perdidos u olvidados? ¿Podría alguien llegar a comprender la alegría que supone reencontrarte, cuando ya no esperas nada, con tanta riqueza regalada?"
Agradezco a TELDEACTUALIDAD que haya propiciado este regalo inesperado.
Antonio Cerpa Santana es natural de Telde. Fue sacerdote, estudió Sociología y reside en Madrid. En junio de 2013 pregonó las fiestas patronales de San Juan de Telde.
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