TELDEACTUALIDAD
Telde.- Dicho y hecho. Francisco López, portavoz del grupo Popular en el Ayuntamiento de Telde y concejal de Presidencia, Consumo, Sanidad y Juventud, anunció que el pregón de las fiestas de Melenara sería un recorrido por sus vivencias de su infancia y jvuentud en esta playa y lo cumplió a rajatabla. López buceó en su memoria para desgranar su particular visión de los últimos 30 años y evocó la historia de este rincón costero al estilo de la serie televisiva Cuéntame, hablando en primera persona de los recuerdos de aquella época con alusiones permanentes a sus hermanos y amigos. TA avanza el contenido íntegro del pregón en formato pdf.
Más de 100 personas asistieron esta noche al arranque de las fiestas de Melenara. Un acto en el que el pregonero, el edil teldense y exviceconsejero regional Francisco López, estuvo arropado por una amplia representación institucional, con la Corporación local casi al completo, encabezada por la alcaldesa Mari Carmen Castellano y ediles tanto del Gobierno como de los grupos de la Oposición, así como el consejero insular Francisco Santana. También estuvieron presentes varios exconcejales, entre ellos el socialista José Báez, tío político del pregonero, y representantes del movimiento vecinal del municipio. Llamó la atención la presencia de Margarita Alonso, portavoz de la plataforma de afectados por la ampliación de Gando.
La presentadora Marta Álvarez fue la encargada de tomar la palabra para dar paso a Carmen Rosa Santana, vecina del barrio y presidenta del Patronato de fiestas quien agradeció a Francico López su compromiso con el sector pesquero en su etapa como viceconsejero de esta área en el Gobierno canario.
López, que vivió en Melenara durante 15 años y ha estado vinculado a esta playa desde que tenía 5 años, dijo sentirse un “marino más” a pesar de no haber nacido en ella y puso en valor que en esta cala pasó los mejores años de su vida, “los que forjan el carácter y moldean la personalidad”. Para él, la orilla de esta playa teldense “es el mejor campo de juegos y jardín de infancia posible”.
Arropado por decenas de vecinos, familiares, amigos y miembros de la Corporación local, el que fue viceconsejero de Pesca arrancó su relato en 1981 cuando sus padres deciden instalarse en Melenara después de desechar la opción de Taliarte, una época de la que sacó del baúl de las evocaciones la cita obligada de los sábados a ir a comprar pescado fresco a Taliarte. “Lo recuerdo como si fuese ahora, mi padre metía las manos dentro del cereto de pescado y prácticamente elegía el pescado, entre los que eran fijos gallos y cabrillas para mi hermana Inma, y brecas, sargos, viejas y salmonetes, para los varones”.
En su viaje al pasado, López aludió al “espectáculo” que protagonizaban los marinos al sacar el chinchorro, sus primeros pinitos con la pesca o cuando allá por los 90, “ya galletones” la pandilla acudía al muelle viejo de Melenara a tirarse “de bomba” y de cabeza al agua, “saltándonos las normas de casa que nos prohibían tirarnos del muelle porque nos mataríamos o nos pasaría algo”.
No pasó por alto las peripecias con los buguies cuando se pusieron de moda, las tardes de partido de béisbol en el extremo sur de la playa, que casi siempre finalizaba con una granizada en el kiosco de los baños, y los dos asaderos que acompañaban el comienzo y el final del verano.
Para el pregonero, “las fiestas de la playa eran de los momentos más especiales y esperados por todos”, con sus Scala en Hifi y los cochitos de choques. “Algo muy especial se vivía el día grande de las fiestas cuando veías la embarcación de la Virgen y del Santo Cura de Ars, en las falúas engalanadas para la ocasión, y la guerra de agua que hacían los barcos unos contra los otros, tradición que me alegro se mantenga porque año tras año me traslada a mi infancia”, señaló López, para quien “este momento tenía un sabor agridulce, pues significaba que el verano llegaba a su fin y que los chiquillos del edificio pronto regresarían a sus casas”.
En el tramo final del texto, el pregonero hizo mencionó a los cambios experimentados por Melenara a partir de los 90 con la construcción de la nueva avenida marítima; recordó el impacto de las campañas de verano que trajo a la playa a cantantes que estaban de moda; detalló las tiendas que funcionaban en la playa y su entorno inmediato y aludió al desaparecido edificio de La Tortuga, “que cuando subía la marea el agua chocaba con el voladizo de la terraza del bar”.
López dejó caer al final del pregón un mensaje dirigido especialmente a los vecinos de Melenara. “Les pido que piensen en una cosa: un barrio no lo hacen grande, importante o noble sus infraestructuras, ni siquiera su historia; a un barrio lo hace grande, importante y noble su gente, y por eso les digo sin temor a equivocarme que Melenara es un gran barrio, porque sus vecinos y vecinas se esfuerzan para que así sea cada día”.
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