TELDEACTUALIDAD
Telde.- Fue en la madrugada del sábado al domingo pasado. Natividad María no conocía de nada ni a Carmen ni a Francisco. Ahora es probable que los tres se acuerden para siempre unos de otros. Les unió el fuego que aquella noche hizo arder 16 hectáreas de Cazadores. Carmen y Francisco, policías nacionales, rescataron a María del peligro.
Menos mal que fueron a por ella. María, de 62 años, dormía plácidamente en su casa-cueva de La Aguililla. Aquella noche estaba sola. Vive en un cantil oculto al resto de la civilización, a más de 100 metros de la carretera general, ya pasado Cazadores, camino de la Cumbre. Y lo peor es que no se había enterado de que la acechaba un incendio. La despertaron unas voces y un fogonazo de luz que llegó casi al pie de su cama. Eran los dos agentes que habían venido a buscarla. Usaron una linterna para llamar su atención. Salieron de allí sintiendo el aliento de las llamas. Al final, todo quedó en un gran susto, y la noticia del rescate llegó incluso a oídos del Gobierno de España. María, Carmen y Francisco están a salvo.
El miércoles se reencontraron en Cazadores, en la cueva de María. «Estoy muy agradecida, mis hijos, gracias a que ustedes me sacaron», les decía emocionada. «No hay nada que agradecer, Natividad -le respondió Carmen- esto es parte de nuestro trabajo». Pero es que aunque sea así y lleven el uniforme de la Policía Nacional, son humanos y aquella noche se jugaron la vida por esta vecina de Cazadores, que, además, tiene problemas de movilidad y se ayuda de una férula en una pierna y de una muleta.
María no sabía qué ofrecerles. Agua, café, refrescos... Pero a los agentes les bastaba con saludarla. «María, el mejor premio es que hoy estemos aquí los tres, a salvo, aquella noche llegué a preocuparme», le confesó Francisco, que no paraba de decir qué diferente se ve Cazadores, así, de buena mañana, en comparación con el que él vio, de noche cerrada, entre llamas y en un ambiente casi irrespirable por el humo.
Después de que lograron despertar a María, y al ver que le costaba caminar, los dos agentes decidieron dividirse. Francisco se fue a buscar el coche, que estaba en la carretera, para bajar a buscar a la vecina y a su compañera. Cuando llevaban 70 metros caminados, las recogió, dio la vuelta y pusieron distancia frente al fuego. Pero Carmen y Francisco inhalaron mucho humo. Sufrieron vómitos y dolores de cabeza varios días.
«Era todo humo y fuego y no se veía nada»
La alerta la recibió la Policía Nacional a las 01.17 horas de la noche del sábado al domingo. Y subieron estos agentes. Cuando llegaron a Cazadores, ya estaban los bomberos.
La orden era que no se podía seguir desde la vuelta posterior al barrio, en la entrada a la finca El Duraznillo, de donde también fueron evacuados dos vecinos. «Pero otro señor nos advirtió de que daba una vecina por avisar, María». Ni se lo pensaron. Allá que se fueron. «Los bomberos nos advirtieron de que en el momento de que viéramos también fuego a la derecha de la vía (las llamas estaban por la izquierda), volviéramos para atrás», apostilla Francisco. Y las vieron, pero siguieron. Llegaron a la vuelta donde hay una inmensa finca con una helisuperficie.
“Era todo humo y fuego, no se veía nada”. Usaron la megafonía del coche y nadie respondía. María estaba dormida. Les tocó bajar a pie y a oscuras.
Fuente: Texto de Gaumet Florido (Canarias 7).


























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